Los lalinenses deberán habituarse a los nuevos límites de velocidad establecidos para el núcleo urbano y su periferia. El Concello aprobó a finales del mes pasado un contrato por 4.800 para la sustitución de las señales de limitación a 30 kilómetros por hora en rúas del centro urbano conforme a la nueva normativa en materia de seguridad vial.

Sobre esta cuestión se pronunció en el día de ayer el alcalde, José Crespo, quien concretó algunos detalles más de la configuración de los límites de velocidad en el callejero. En una emisora de radio manifestó que los cambios siempre son complicados pero entiende que las directrices de la Dirección General de Tráfico son claras y que hay que pensar en circular a 30 por hora en las vías urbanas con un único carril de circulación y a 20 cuando se trate de calles de plataforma única. Este es el caso de García Sánchez, Calvo Garra y el tramo de Matemático Rodríguez delante de la estatua de Loriga.

"Nosotros, en lo que es el casco urbano, vamos a cumplir lo que dice el ministerio y vamos a poner a 30 km/hora”, indicó, al tiempo que recordó que este es el tope en esta clase de vías, salvo en las de dos o más carriles, donde el límite será de 50. En lo que respecta a carreteras circunvalatorias como la Rolda Leste o la Avenida Cuíña el mandatario entiende que el límite en 30 es excesivo y por eso “de momento quedará a 50”. No obstante, la Xosé Cuíña se restringirá a 30 una vez esté urbanizada y más integrada en el área de O Regueiriño, el entorno del multiusos y Donramiro. Finalmente, subrayó que será el ministerio el que determine los límites de velocidad en las carreteras de su competencia como las nacionales 525 y 640 a su paso por Corredoira, Ponte y Areal.

En otro orden de cosas, Crespo analizó las posibilidades de celebración de eventos que tradicionalmente coinciden por estas fechas como la Feira do Cabalo o el certamen de ganado frisón Feiradeza. Como ya había dicho tras la cancelación de la Feira do Cocido, se fija septiembre como horizonte para evaluar la organización o no de eventos municipales o participados por el ayuntamiento. “Va a depender de cómo evolucione todo esto, porque puede venir una cepa y dar todo al traste”, reflexionó en relación a la situación sanitaria global y doméstica. “Creo que cuando ya tengamos datos fehacientes haremos alguna cosa, pero tendrá que ser improvisada; si decidimos organizar las fiestas patronales será después del 1 de septiembre; a ver cómo va la cosa y lo que se puede ir haciendo”. “Lo que no se va a poder hacer es traer al clásico de la París de Noia o la Panorama en el Campo da Feira; eso obviamente no se va a poder hacer”, reiteró, aplazando a agosto la toma de decisiones, ya con un mayor porcentaje de la población protegida contra el coronavirus.

Atención presencial en el ambulatorio

“Quiero pensar que si por el Sergas fuese, las visitas y las consultas serían todas presenciales. Ahora bien, el problema son los facultativos, el problema es que hay que preservar que el funcionamiento del Sergas sea el más óptimo posible y no parece lógico a veces exponer a los facultativos a ciertos tipos de situaciones que al mejor se nos enferman ellos, sería un hándicap”. Así respondió el alcalde a las reiteradas demandas del BNG sobre la atención presencial en el ambulatorio, al tiempo que recordó que el Concello no tiene capacidad de decisión en este ámbito. “Supongo que este tema no pasa solo en Lalín sino en toda Galicia, es una tónica general, y tendrá que ser el Sergas el que determine y dictamine qué se hace en cada caso. Yo supongo que poco a poco se irá volviendo a la normalidad, insistió el munícipe”.

La sanidad como arma arrojadiza

Continuando con las críticas de la oposición [en este caso de Compromiso] a las condiciones del centro de salud para la realización del cribado a vecinos de Barcia, Crespo lamentó que una vez más la oposición recurra a la sanidad y a la actual pandemia como arma arrojadiza. “Si hizo en el ambulatorio es porque las autoridades sanitarias decretaron que era el sitio más idóneo; Claro que se podía montar en otro sitio pero hay que ver que la infraestructura de montar, ordenadores y por ahí, no es práctico”, apostilló. En esta línea añadió que la crítica del grupo de la oposición fue cuando menos desacertada “o no la pensaron”. “Nosotros no decidimos para nada donde van los cribados, nosotros los solicitamos, después donde los haga el Sergas ya es un asunto que debe decidir el Sergas”. Sobre las pruebas diagnósticas realizadas a vecinos de Barcia, el mandatario valoró el nivel de participación por ser semejante al de otros que se activan en Galicia y aseguró que hubo gente que ya se había hecho test por cuenta propia.

Control sobre la concesionaria del SAF

El consistorio lalinense acogió ayer la reunión de la mesa de seguimiento del Servizo de Axuda no Fogar (SAF), constituida el 24 de febrero, con el acuerdo de celebrar encuentros semestrales.

Reunión de la comisión de seguimiento del SAF, ayer, en el salón de plenos. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

La edil de Benestar, Paz Pérez, presidió una reunión solicitada por el BNG “ante el supuesto incumplimiento de ciertos aspectos del convenio laboral, recogiendo demandas de las trabajadoras”. Indicó que a la sociedad Asistenzia se le puso encima de la mesa posibles situaciones donde a priori no se estaría vulnerando el convenio e hizo hincapié que por parte del gobierno municipal la prestación de este servicio es muy relevante por cuestiones de sensibilidad y de inversión. Y se reiteró la conveniencia de que la concesionaria lo llevase a cabo lo mejor posible. Pérez asegura que la compañía dijo no tener constancia de reclamaciones en este sentido y ante esta situación tanto ella como el portavoz del BNG, Francisco Vilariño, piden a Asistenzia “la documentación necesaria en caso de haber reclamaciones, así como mostrar las quejas que pudiesen darse con respecto a su personal, quedando la empresa de dar una respuesta”. Esta vía fue avalada por las portavoces de Compromiso y PSOE, Teresa Varela y Alba Forno. Por la firma intervinieron en la reunión Antonio Montoya y Edgar Linero. Y las representantes sindicales de UGT Esther García, Dolores López y Rosa Ferreiroa.