La Torre da Alarma de Forcarei fue el enclave escogido por medio centenar de vecinos de Terra de Montes. Los mismos que acaban de crear una asociación con el objetivo de ofrecer apoyo e información acerca de los proyectos eólicos que se prevén instalar en la zona. Según explicó ayer una de las participantes en el encuentro, Rita Iglesias, todavía están organizándose, pero el colectivo “Alarma en Terra de Montes” nace para combatir la desinformación.

“Estamos asistiendo a una avalancha de nuevos proyectos eólicos y necesitamos asociarnos para compartir recursos, apoyar legislativamente a los vecinos y conocer en qué nos afectan estos nuevos parques”, explicó Iglesias. En la reunión mantenida el domingo en el entorno de la Torre da Alarma explicaron el estado en el que se encuentran los 16 proyectos que se prevén construir en la zona, con especial atención al de Porto Vidros, pues el plazo para presentar las alegaciones termina el 21 de mayo.

A dicha reunión no solo acudieron vecinos de Forcarei y Cerdedo-Cotobade, sino también de las parroquias de A Estrada que limitan con Terra de Montes. Además, asistieron representantes de diferentes asociaciones, entre ellas la Rapa das Bestas, así como otros afectados de Beariz, un concello que, históricamente, está vinculado con la comarca.

Los efectos negativos

“Nuestra base está en Terra de Montes, pero estamos abiertos a que se unan todas aquellas parroquias que lo deseen”, declaró Iglesias. Continuó explicando que se necesita informar sobre “las dos caras de los parques”. “Primero se nos ofrece la versión positiva, que es la que viene de la mano de las empresas. Pero estos proyectos tienen muchos efectos negativos y es necesario explicar cuáles son”, apuntó Iglesias.

Entre los inconvenientes señalados, se apuntó la peligrosidad de las líneas de alta tensión que cruzarán la zona, los riesgos para la salud pública o el impacto visual y paisajístico. “Nosotros no estamos en contra de las energías renovables, tan solo creemos que se necesitan buscar alternativas. Todo estos proyectos deben pararse”, indicó Iglesias.

Empleos temporales

La participante en el encuentro también quiso desmontar uno de los principales argumentos esgrimidos por los defensores de los proyectos eólicos. “Dicen que estos parques crean empleo. Sin embargo, el mantenimiento que necesitan estas instalaciones es muy poco y, por lo tanto, los puestos de trabajo que generen van a ser temporales”, continuó apuntando Iglesias.

“Muchas de las empresas presentan los proyectos sin que las comunidades de vecinos lo sepan. Esto no solo afecta a los propietarios a los que se le expropian las fincas, sino a todos aquellos que verán perjudicada su salud y se enfrentan al impacto visual y paisajístico de estos parques”, explicó la participante en el encuentro. La misma que fijó el 16 de mayo como fecha en la que se celebrará una nueva reunión de “Alarma en Terra de Montes”.

Silleda también presenta sus alegaciones

El Concello de Silleda también se suma a la presentación de alegaciones a los proyectos de parques eólicos que afectan tanto a su municipio, como a Lalín y Vila de Cruces. Según explican, dichas instalaciones vulneran la directiva 92/43 de la Unión Europea, que es la que se encarga de regular la conservación de la fauna y la flora silvestres, así como de sus hábitats naturales. Desde el Concello llegan a afirmar que los parques eólicos que se prevén construir en la zona “afectarán de manera severa” a espacios protegidos por dicha directiva. Y que, además, no consta que las empresas promotoras de las instalaciones lo hayan evaluado.

Entre las alegaciones presentadas por el Concello de Silleda también se destacan los efectos perjudiciales de los eólicos sobre los recursos hídricos. También añaden que no se ha realizado ningún estudio hidrológico o hidrogeológico que garantice y salvaguarde los acuíferos y la calidad e las masas de agua. Pero no solo eso, sino que los eólicos también pueden tener repercusiones negativas sobre determinados animales. Según apuntan desde el Concello, la agrupación de parques en un mismo espacio “multiplicará los efectos negativos sobre aves y quirópteros” y habrá, consecuentemente, “una pérdida evidente de biodiversidad”.

Dentro de las alegaciones presentadas también se incluyen los “prejuicios significativos” sobre el suelo y el medio ambiente, así como su “afección severa a los núcleos de población”. A los riesgos mencionados, también suman los daños al patrimonio, señalando en concreto el Camiño de Inverno. Indican, así, que el impacto visual de los parques “es incompatible con los valores culturales y paisajísticos” que deben ser preservados. Así mismo, indican que también pueden verse afectados los bienes culturales de carácter arqueológico y otro tipo de patrimonio, sea este material o inmaterial.