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Para esas maestras que siempre son alumnas

Flores, dulces y tesoros de cartulina

Flores, dulces y tesoros de cartulina / Ana Cela

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Ana Cela

Ana Cela

A Estrada/Lalín

Y de pronto ves cómo una luz parpadea en una pantalla y ya eres madre. Acaricias a tu bebé desde fuera y cuentas los días para que salga a recibir tus besos. Sus movimientos te acompañan y te hacen sonreír, aunque la barriga sea incómoda y camines como un elefante. Y ese día llega. Durante horas te acuerdas de aquellas madres a las que casi no le llegaban las hojas del Libro de Familia y no entiendes cómo hicieron para soportarlo y repetir. Hasta que cuando todo termina y coges a tú bebé en brazos comprendes que toda la felicidad del mundo puede envolverse en una mantita. Es entonces cuando sientes que el amor no brota del corazón, sino de las entrañas. Lo que siente una madre por su hijo es algo visceral, una fuente de vida de la que podrías sacar fuerza para enfrentarte al peor de los villanos con el cuchillo entre los dientes.

Vecinos de Deza y Tabeirós-Terra de Montes hicieron ayer las compras de última hora para honrar a sus madres. De las floristerías de la zona no pararon de salir ramos y plantas para encerrar un “te quiero”, un mensaje que también se puede hacer llegar con algo tan dulce como una galleta. Los más pequeños también se entregaron al arte de regalar, literalmente. Cartulinas, colores y tijeras labraron auténticas obras de arte, de esas capaces de arrancar sonrisas de orgullo y amor incondicional incluso a las madres menos tendentes –¿las hay?– a las batallas de achuchones.

Evidentemente, sobre gustos no hay nada escrito, así que todo el comercio de las comarcas se benefició de las compras para el Día de la Madre, jornada para la que las asociaciones de comerciantes idearon campañas específicas y en las que las que muchos restauradores confeccionaron menús para festejar este domingo tan especial.

Floristerías, librerías o confiterías abrieron en la mañana de ayer sus puertas para que los hijos pudiesen comprar detalles de última hora para honrar a sus madres. Algunos los hicieron con sus propias manos para sorprender a mamá.

Floristerías, librerías o confiterías abrieron en la mañana de ayer sus puertas para que los hijos pudiesen comprar detalles de última hora para honrar a sus madres. Algunos los hicieron con sus propias manos para sorprender a mamá. / Ana Cela

Y es que, como suele decirse, madre solo hay una. En los últimos años están ganando enteros como presente para este día –pudieron confirmarlo las librerías de la zona– los ejemplares que permiten a los niños cantar los atributos de sus madres, recogiendo momentos especiales que hayan compartido, recuerdos que se les quedaron grabados o virtudes de esa mujer que les dio la vida. Otra posibilidad brinda a la madre la ocasión de ser quien escriba a sus hijos el libro de su vida, de tal manera que pueda dejar constancia de su puño y letra de momentos muy importantes para ella, desde su infancia hasta el mismo momento de su maternidad, a fin de que sus pequeños puedan atesorar este legado y conocer mejor a su madre.

Nadie nace sabiéndose la lección. Madres y padres ayudan a sus hijos a aprender todo lo que necesitan para ir abriéndose camino en el mundo. Desde ese momento en el que una madre abraza a su hijo recién nacido ha de tragarse el miedo. Ha de esconder el temor a no estar a la altura, a no tener ni idea de qué hacer con aquel pequeño que se pone rojo de tanto llorar, que necesita consuelo en algo que ella tiene que aprender a descubrir. Los niños no nacen con manual de instrucciones. La maternidad no se aprende en las clases de preparación al parto. Una madre puede convertirse en maestra, pero desde la humildad de saberse siempre una alumna. Recordará cómo lo hizo su propia madre antes que ella y, aun sabiendo que se equivocará, sabrá que lo ha hecho siempre lo mejor posible.

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