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30 locales comerciales vacíos en el corazón de Lalín

Nueva vida para edificios emblemáticos.... Después de años en obras y sin rematar, la histórica edificación de la familia Crespo Soto, que abarca una manzana con fachadas a Loriga, Pintor Laxeiro y Molinera, fue rematada y la mayor parte de sus viviendas vendidas. También encontraron comprador los bajos comerciales y en amplio espacio con entrada por Loriga avanzan las obras para la apertura de un negocio del sector de la belleza. En uno que tiene acceso por Laxeiro funciona una aseguradora y el local más grande, en Rosalía de Castro, fue adquirido hace tiempo por un restaurador lalinense para abrir otro negocio. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

El comercio tradicional afronta desde hace años el reto de mantenerse en pie y como cualquier actividad económica tiene ventajas e inconvenientes. La proximidad y el trato cercano con el cliente son sus principales fortalezas e Internet es su gran amenaza. Cada vez son más los clientes que recurren al comercio electrónico para hacer sus compras, cuestión que fuerza a los negocios tradicionales a buscar alternativas, también como la creación de plataformas de venta online. En las comarcas ya funcionan en sus principales municipios, entre ellos en Lalín, impulsada por la administración local. El comercio fue históricamente uno de los atractivos de la cabecera comarcal dezana, tanto para sus clientes domésticos como para los llegados de otras localidades. La puesta en marcha de dos centros comerciales en la periferia del casco urbano supuso el primer punto de inflexión para un sector, en parte, ya lastrado por problemas de relevo generacional, como acontece en villas y ciudades. La apuesta de las ciudades por favorecer la puesta en marcha de grandes áreas comerciales trajo consigo el cierre de locales céntricos. A Coruña o Santiago de Compostela son algunos ejemplos en los que sus calles más comerciales cambiaron la decoración de sus escaparates por carteles de empresas inmobiliarias de “se vende” o “se alquila”. Las rúas del corazón urbano lalinense mantienen todavía un volumen importante de actividad comercial, aunque del más del centenar de bajos que hay en las calles Joaquín Loriga, Principal, Praza da Igrexa y Colón, una treintena permanecen vacíos. Exactamente son 29 de los 102 totales los que están cerrados por falta de demanda para su ocupación o, en algunos casos, desinterés de sus propietarios por buscar un inquilino a sus inmuebles.

...y otros que continúan sin comprador. Es un edificio que destaca por la belleza de su arquitectura es el del antiguo Cine Balado. Se trata de una construcción que, además de la sala de proyecciones, tenía una vivienda y un amplio bajo comercial que quedó vacío con el cierre de la sucursal de la extinta Caixa Ourense. Una entidad crediticia tiene a la venta desde hace años toda la propiedad y en el caso del cine se había barajado la posible entrada del ayuntamiento para remodelarlo como espacio cultural. En esta línea fueron algunas promesas electorales que acabaron en el limbo. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN Alfonso Loño

Principal es, de estas cuatro calles del Kilómetro 0, la que más locales tiene, con un total de 39. Una docena están desocupados. En este caso los procesos de reestructuración bancaria provocaron el cierre de un par de bajos, ocupados por otras tantas sucursales. El último, hace solo unos meses, en una calle donde se concentra la mayor parte de la oferta de entidades crediticias de la localidad. En Joaquín Loriga son 13 los bajos comerciales que están con la puerta cerrada de un total de 36. Uno se corresponde con la sede de la extinta Caixa Ourense y forma parte del edificio del Cine Balado, en manos de una entidad bancaria, que lo tiene a la venta desde hace años sin que hasta la fecha encontrase comprador para una edificación histórica. En su parte trasera, ya en Rosalía de Castro, estaba el acceso principal a la sala de cine que la administración local había planteado su recuperación como espacio cultural. Tampoco fraguó el ofrecimiento al Concello de los dueños de la conocida como Casa de don Álvaro, en pleno Kilómetro 0, para hacerse con una casa construida en 1913. Su bajo –sede durante años de una oficina bancaria– también está sin actividad desde hace años. En Colón hay tres bajos comerciales disponibles de un total de 13 y en Praza da Igrexa, uno de los 14 existentes.

Un exceso de demanda lleva consigo el encarecimiento de los alquileres o la compra de, en este caso, un local comercial; pero lo que acontece en Lalín, es justo lo contrario. Así lo indican desde la inmobiliaria Inverdeza, que tiene en cartera numerosos inmuebles con destino comercial, también en estas calles. Según esta empresa el precio medio de los alquileres, siempre para locales acondicionados y listos para su apertura, oscila entre los 6 y 7 euros el metro cuadrado. Es decir, la renta mensual de un establecimiento de 100 m2 estaría en torno a los 600 euros. Estos valores no difieren mucho de los de otros bajos situados en calles más o menos céntricas o incluso alejadas del corazón urbano, donde los alquileres se moverían en los mismos precios. Para encontrar uno más asequible ya habría que desplazarse a la periferia de Lalín, pues tanto en Luis González Taboada como en Matemático Rodríguez, B o Rosalía de Castro la tasación de los alquileres están al mismo nivel que en Principal, Loriga o Praza da Igrexa. Desde Inverdeza se asegura que la ligera caída en los precios no es imputable a la pandemia sanitaria sino que se arrastra desde hace más tiempo y solo obedece a la ley la oferta y la demanda.

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