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Un centro de salud que deja varios enfermos

Una librería frente al antiguo centro de salud de A Estrada que aprecia la falta de movimiento que generó su traslado. /Bernabé/Javier Lalín

Una librería frente al antiguo centro de salud de A Estrada que aprecia la falta de movimiento que generó su traslado. /Bernabé/Javier Lalín

Antes de que un año extremadamente complicado en materia sanitaria llegase a su fin, A Estrada estrenó su esperado centro de salud en A Baiuca. Entre las nuevas instalaciones y las obsoletas dependencias con que contaba el servicio de Atención Primaria en la Avenida de Santiago no hay comparación posible. Aunque todo han sido aplausos para esta infraestructura sanitaria, su traslado deja varios enfermos en una zona del casco urbano estradense a la que insuflaba oxígeno cada mañana. Cinco meses después de que el centro de salud cerrarse sus puertas en la Avenida de Santiago, comercio y hostelería continúan padeciendo –unos más que otros– los efectos secundarios de su marcha.

Como cuando se habla de medicinas, no se puede generalizar en materia de daños colaterales del tratamiento aplicado para mejorar las condiciones de este servicio médico en A Estrada. No todos los establecimientos tuvieron la misma reacción al traslado de este centro. Algunos lo están pasando realmente mal y otros admiten que aprecian los efectos, pero con fortaleza suficiente para salir adelante.

Lo que es evidente es que el cierre de este servicio en la Avenida de Santiago no ha hecho sino acentuar el declive que esta calle viene arrastrando desde hace tiempo. Son muchos los establecimientos comerciales y hosteleros que en los últimos años han ido bajando la reja, desde droguerías, mueblerías o mercerías, pasando por otros bares, bazares o academias de idiomas. De hecho, otros apostaron por trasladarse antes incluso de que lo hiciese el centro sanitario.

Del todo a nada

“Los lunes aquí eran un no parar, y ahora...Nada que ver. Esto está fatal, sin movimiento en la calle”, expone Loli Rey Valiñas desde la librería Lolimay. “Se nota muchísmo en cuanto a prensa, revistas. Antes la gente iba al ambulatorio y cruzaba a comprar el periódico o siempre había algún niño que salía del pediatra y le venían a comprar un libro. Ahora nada que ver. La calle está vacía”, continúa.

En este establecimiento se despacha lotería y también en esta actividad se ha apreciado la marcha del centro de salud para la zona de A Baiuca. “Se nota, aunque no tanto porque los clientes habituales siguen viniendo”, explica Rey. Asegura que el día en que hay movimiento en la calle lo perciben todos los comercios, al igual que cuando la cosa está parada. “El día que nos va un poco bien, nos va a todos y cuando está mal, lo mismo”. “Antes era un continuo entrar y salir de gente; ahora puedo estar media hora que no entra nadie”, lamenta.

Desde el tejido comercial de la Avenida de Santiago existe el temor de que el edificio del antiguo centro de salud termine corriendo la misma suerte que el del INEM cuando se cambió el servicio a otra ubicación. Desde algunos establecimientos apuntan que se plantearon posibles cambios de local –como ya hicieron otros– pero subrayan el elevado precio de los bajos comerciales en zonas más céntricas de la villa, a lo que suman el coste de una reforma.

Fidelidad

Justo al otro lado del paso de peatones existente frente al antiguo centro de salud se encuentra la Farmacia Losada. “Tenemos la suerte de seguir contando con la colaboración de mucha gente”, reconoció ayer María Jesús Losada. “Indudablemente, se notó. En las personas de paso se apreció sustancialmente”, asumió. No obstante, incidió en que su establecimiento solo puede agradecer a las personas que continúan contando con este servicio. “De momento, el INSS sigue dando vida. Lo ideal, como bien público que es, sería que se le diese un uso al edificio”, opinó.

“Se nota menos afluencia de gente”, apunta Mari Carmen Baliño desde la firma de electrodomésticos Ramos e Mariño. Este establecimiento lleva alrededor de 25 años instalado en la Avenida de Santiago y aprecia la falta del centro de salud. Sin embargo, la firma agradece continuar teniendo trabajo, con independencia de este traslado. Lo percibe en el día a día de la calle pero tampoco la falta de los usuarios del servicio de Atención Primaria acusa un descenso entre sus clientes. “Podía ser que pasasen por delante y entrasen”, apuntan. En todo caso, Baliño entiende que “estaría muy bien que se hiciese algo con el edificio”.

Dos décadas de decadencia

O Café de Xulia abrió sus puertas hace 21 años justo a lado del antiguo ambulatorio estradense. Obviamente, el establecimiento aprecia el traslado, pero desde detrás de la barra se señala que la calle “lleva 20 años en decadencia”. “Llevamos 20 años escuchando que el ambulatorio va a marchar de aquí”, sostiene Andrea Villar Rey. Esta hostelera apunta que en el centro trabajaba mucha gente que podía ir a tomar el café a su establecimiento. Sin embargo, no deja de reconocer que estos cafés se está viendo compensados ahora por los que se toman otros clientes que antes no acudían porque, sencillamente, era imposible aparcar en el horario de funcionamiento del ambulatorio. “Pensé que iba a ser peor”, apunta Andrea, aunque también reconoce que el tránsito en la calle es mucho menor.

“Aspiro a que el Concello fomente ahora esta zona. Necesitamos todos de todos, pero nuestra calle lleva 20 años en decadencia”, señala la propietaria de O Café de Xulia “Me acuerdo de épocas de tener la barra llena de visitadores médicos. Ahora eso ya hacía años que no existía”, apunta, queriendo subrayar que los tiempos han cambiado para esta avenida de A Estrada y para muchas cosas. “Hay médicos que venían a comer y que siguen haciéndolo y yo sigo llevando la comida a Urgencias el fin de semana”, explica. Andrea Villar confiesa que echa de menos a pacientes crónicos que acudían con mucha frecuencia al centro médico de la Avenida de Santiago y que aprovechaban la salida para tomarse un café. Con algunos entabló muchas conversaciones e, incluso, un vínculo estrecho. En todo caso, incide en que el desplome de la actividad en esta calle no puede achacarse en exclusiva al traslado del centro de salud. Señala la cantidad de negocios que había antes en la calle y que fueron cerrando o trasladándose, algunos adelantándose al cierre del centro de salud en esta parte de A Estrada. “La zona lleva años muerta”, remarcó.

Desafectar el antiguo edificio es el primer paso para poder plantear un futuro para este inmueble y, en paralelo, una actividad que actué de revulsivo para la Avenida de Santiago. Sin embargo, no parece que vaya a ser un camino sencillo ni tampoco barato. Todo ello se traduce en que el recorrido será lento.

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