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Que el viento no borre las estrellas

Cielo cuajado de estrellas sobre el Observatorio Astronómico de Forcarei, en As Casetas. | // ÓSCAR BLANCO

Tienen intereses comunes. Los dos buscan emplazamientos similares, lugares altos y apartados. Uno los persigue para instalar gigantes que aprovechen la fuerza del viento y generar energía eléctrica; otro, para colocar un telescopio con el que profundizar en la inmensidad del cosmos. La actividad de los parques eólicos y la del Observatorio Astronómico de Forcarei, que gestiona la Fundación Ceo, Ciencia e Cultura, entra en estos momentos en colisión. La entidad no oculta su preocupación por el impacto “tremendamente negativo” sobre la observación del cielo nocturno que, entiende, tendrán las nuevas instalaciones de aprovechamiento de la energía eólica previstas en la zona.

El presidente de la citada fundación, Enrique Alonso, tuvo ocasión de trasladar estos días su inquietud al gobierno que dirige Verónica Pichel. Alonso puso el acento en el fuerte impacto ambiental que tendrán los nuevos aerogeneradores que se desean emplazar en el entorno de Forcarei, subrayando que la potencia que se le quiere conferir a estas instalaciones “es muy grande”. “Eso va a hacer que por el cableado circule una intensidad de corriente muy alta”, remarcó.

Contaminación lumínica

Entrando ya en terreno puramente astronómico, desde esta fundación se asume que el mayor impacto que tendrán estos eólicos es la contaminación lumínica que generarían en un entorno en el que se trata de observar el cielo nocturno con fines investigadores y divulgativos, aprovechando también la actividad astronómica como recurso turístico para Terra de Montes. “La luz que quieren poner es una luz intermitente blanca, como medida de seguridad aérea”, señala Enrique Alonso, que explica que si esta luz fuese roja sería “menos mala de cara a la protección del cielo oscuro”. Después de la reunión mantenida con el gobierno local, estiman que la normativa de seguridad no permitiría que estos aerogeneradores estuviesen localizados para seguridad de las aeronaves en esta tonalidad a través de las señales luminosas que emiten de forma intermitente.

Por otro lado, destacan que, en relación al Observatorio Astronómico de Forcarei, uno de los proyectos de parques eólicos que más afectaría es el de Cabanelas, indicando que el aerogenerador más cercano está “ a dos kilómetros en línea recta”. “Eso es muy poco, de noche la luz es muy alta”, indican.

Turbulencias

Alonso no se olvidó tampoco de hacer referencia a la turbulencia en el aire que generaría el movimiento de las aspas de estos molinos, estimando que este efecto se apreciaría –como lo haría la luz– en la calidad de las fotografías que toma con determinada frecuencia el telescopio del observatorio. Entienden que todo ello iría “claramente en detrimento de la calidad del observatorio”.

El impacto de esta actividad eólica sobre las instalaciones de As Casetas podría repercutir, al menos, de dos modos distintos. Por un lado, estaría la propia actividad científica que se desarrolla en este centro forcaricense y, por otra parte, la vertiente turística de estas dependencias. “Ahora está muy en boga el astroturismo y Forcarei tiene un activo tremendamente importante para ello. El turista astronómico no quiere ver molinos, quiere ver las estrellas”, apuntó Enrique Alonso.

Seguimiento de asteroides

El observatorio forcaricense está integrado en una red mundial de seguimiento de asteroides, que se ven a través de imágenes que se van sacando de regiones concretas del cielo. Para ello se necesita calidad de la fotografía y, desde la Fundación Ceo, Ciencia e Cultura entienden que instalaciones como las pretendidas perjudicarían esta calidad y, con ello, la imagen internacional del Observatorio Astronómico de Forcarei. “Es cierto que se está luchando por una energía limpia y sostenible. No estamos diciendo que no se hagan parques eólicos”, aclara Alonso. Apunta, en todo caso, que este tipo de instalaciones pueden realizarse en zonas más alejadas de los núcleos poblacionales, además de señalar que existen otras energías limpias por las que se puede apostar, caso de la solar.

“No somos Canarias, que tienen una legislación específica de protección cielo nocturno, pero el Observatorio Astronómico de Forcarei lleva más de diez años de actividad y un respeto se merece”, opinó.

Informe

Ceo, Ciencia e Cultura está en contacto con un comité de asesoramiento externo, un grupo de especialistas de las distintas universidades gallegas a los que recurren dada la situación actual. La intención del dirigente de esta fundación es trasladar la información recabada en el Concello de Forcarei para que este comité pueda realizar una serie de comentarios y alternativas, configurando un informe que se presentará a la Xunta y del que se pasará copia al Concello. En relación a la administración municipal, Enrique Alonso quiso subrayar la colaboración ofrecida en todo momento.

Estas instalaciones de As Casetas gozan de unas condiciones idóneas para la observación del cielo nocturno. Una de las cuestiones que más dañan este ambiente favorable es “la emisión de luz hacia arriba”. Además de la cantidad de luz que se proyecta hacia el cielo y que, por tanto, resulta un desperdicio económico y una barrera para disfrutar de las estrellas, otra cuestión que tiene gran importancia es el color de esa luz. Las blancas y azules “generan un empantallamiento en la atmósfera”, algo que no sucedería con las luces más cálidas. “En Forcarei estamos notando en los últimos meses que en las noches oscuras apreciamos cierta campana de luz”, reconoció Alonso, una cuestión que, anticipó, piensa comentar con el Concello.

“No es cuestión de quedarse a oscuras. Hay colores e intensidades que, sin ir en detrimento de la luminosidad, no suponen un derroche ni un empeoramiento de la calidad lumínica”, explicó.

Con ganas de recuperar la actividad que congeló el virus

El Observatorio Astronómico de Forcarei tiene todavía suspendidas las visitas por la situación sanitaria. Enrique Alonso indicó ayer que la Fundación Ceo, Ciencia e Cultura tiene “la ilusión y la esperanza de recuperar la normalidad este verano”. “Tenemos muchas ganas de retomar la actividad”, confesó, para luego señalar que pretenden ver la posibilidad de que, a través del Concello, pueda haber una persona con carácter estable en estas instalaciones, de manera que puedan visitarse más allá de la temporada estival o de los fines de semana.

En esta década de trayectoria, por estas instalaciones pasaron “miles de personas”. “Al principio teníamos más apoyo administrativo. La Xunta ayudaba a la contratación y pasaban grupos de colegios, campamentos de niños… Hubo una época en la que venían autobuses de personas”, explicó Alonso, para luego reconocer que después llegó “la época de los recortes”.

Al margen de las visitas, la actividad en el observatorio es permanente. La acción más estable es la que estudia los asteroides. “Se van sacando fotos y es un trabajo interesante. Te imaginas que es buscar piedras hacia arriba, pero no. El telescopio está haciendo fotos repetidas a una región concreta del cielo en momentos distintos. Después, un programa compara y, si hay una variación, está claro que no es una estrella”, indica. A partir de ahí se informa al Minor Planet Center. “Sacándole fotos desde distintas latitudes de la Tierra se van depurando las órbitas. Si tenemos la desgracia de que alguno de esos pedrolos viene para aquí, si lo detectamos con años de antelación, podríamos hacer algo para evitarlo”, explica Enrique Alonso.

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