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A Estrada juega al Lego

Combina una planta baja de arquitectura tradicional y dos con módulos. Es el primer edificio modular entre medianeras.  | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Combina una planta baja de arquitectura tradicional y dos con módulos. Es el primer edificio modular entre medianeras. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

En una mañana se puede montar una casa de tres plantas. ¿Cómo? Pues a base de encajar piezas. La arquitecta estradense Beatriz Abel Pazos diseñó el primer edificio por módulos levantando –literalmente– en la capital estradense. Es más, no solo firma el proyecto que promueve la persona con la que comparte vida y familia, sino que este será su propio hogar.

Las maniobras de instalación mantuvieron entretenido ayer a todo el vecindario. Más de uno tiró de cámara para compartir después el espectacular montaje. Se trata de una vivienda de planta baja con arquitectura tradicional y otros dos pisos de arquitectura modular, con dos módulos por planta.

Más rápido

Cuando uno se enfrenta a una obra de esta envergadura puede armarse de paciencia, al menos si sigue los pasos de las obras más convencionales. Aunque la apuesta por la construcción modular no reduce ni agiliza los trámites de permisos y licencias, los tiempos de construcción del inmueble sí se recortan sensiblemente.

La primera vivienda modular entre medianeras de A Estrada se levanta sobre un solar en el que existía una construcción antigua, que fue matadero hace muchos años. Una grúa de gran tonelaje se encargó de levantar los módulos por encima de un edificio y de encajarlos entre otros dos inmuebles. Como si de un juego de Lego se tratase. La novedad en este tipo de instalaciones hizo que muchos siguiesen con gran expectación todo el proceso.

Una grúa elevó los cuatro módulos por encima de un edificio y los colocó entre otros dos.   | // BERNABÉ/J. LALÍN

Una grúa elevó los cuatro módulos por encima de un edificio y los colocó entre otros dos. | // BERNABÉ/J. LALÍN

“A nivel de eficiencia energética es mejor porque está todo muy controlado. Se realiza en una nave a puerta cerrada. Todos los sistemas constructivos son en seco y eso mejora el resultado final”, explica Beatriz Abel cuando se le pregunta por las ventajas de la arquitectura por módulos. “Se imprima por debajo, lleva más aislamiento en paredes y techo que una arquitectura tradicional. Además, pesa menos. En este caso la base es de estructura metálica, lo que hace que sea menos pesada que hacer una fábrica en armado”, añade.

Esta arquitecta de A Estrada reconoce que la rapidez es un factor que cada vez valoran más los clientes. Asume que el tiempo de fabricación de los módulos es variable y está determinado por la magnitud del proyecto, entre otros factores. “Los trabajos se secuencian y se van abriendo y cerrando en función del desarrollo de la obra. Está más especializado”, indica. En una obra tradicional hay decisiones que se toman in situ, como la posición de las llaves de la luz, por ejemplo. “Aquí todo está muy milimetrado; es más preciso”, dice.

Los cuatro módulos se encajaron entre dos edificios. Bernabé/Javier Lalín

Abel Pazos señala que su casa todavía no está rematada, que quedan detalles pendientes. Pretenden instalar madera natural en la parte central de la fachada y en la unión de los módulos. Como experta en la materia –trabaja para la firma Cube– indica que generalmente se emplean entre seis y ocho semanas en los remates, una vez instalada la estructura en parcela, buscando comprobar que todos los equipos funcionen a la perfección.

Habitualmente estas viviendas modulares llegan con todo listo para estrenar, incluidos sanitarios y hasta la cocina. Solo restarían detalles finales y contemplar desde el sofá el hogar, dulce hogar.

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