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ofelia hentschel batallán | Concursante de MasterChef

“Lalín es un lugar con miles de recuerdos para mí”

“Quizás haga una versión personal del cocido y lo pueda llevar a la alta cocina”

Ofelia en el plató de MasterChef

Ofelia en el plató de MasterChef

Ofelia Hentschel Batallán es una aspirante que no pasa desapercibida en el concurso culinario MasterChef de La 1. “Nos ha regalado un primer programa lleno de risas. Desde que la vimos entrar, nos conquistó con su carácter y su actitud tan particular. Esta gallega de 29 años, vive en el campo y, en palabras de su madre, es “indefinible”. No puede parar de hablar y se dedica al marketing hípico”, indican los responsables del programa. Lo que muy pocos saben es que Ofelia tiene muchos vínculos familiares con Lalín, municipio dezano donde residen algunos de sus parientes.

–Es evidente que han entrado por la puerta grande en MasterChef. ¿Cómo define su participación en el popular concurso?

–Mi experiencia en MasterChef la definiría como única, pero también como una evolución increíble, como un crecimiento personal alucinante. Me considero apasionada de la cocina, y con más base que en cualquier Máster de tres años que puedas estudiar. MasterChef es alucinante, la verdad. También tengo que reconocer que en el concurso hice grandes amigos como es el caso de Amelicious, Meri y Toni, pero me llevo grandes compañeros también.

–Su abuela, de la que hereda su nombre de pila era lalinense. Y, aunque haya nacido y resida en Santiago, ¿qué significa para usted esa vinculación con Lalín?

–Mi abuela amaba a Lalín profundamente. Recuerdo que nos contaba historias de su tierra cuando yo era más joven. Además, mi tío abuelo, Licho, fue médico allí muchos años y también alcalde del pueblo. Ni que decir tiene que la Feira do Cocido era obligatoria en la familia todos los años. Por si fuera poco, Laxeiro ha sido un gran pintor presente en casa siempre. Porque de mi abuela heredé mucho más que su nombre. En Lalín tengo familia y raíces, es un lugar entrañable, con miles de recuerdos para mí. Quizás versione el cocido y lo lleve a la alta cocina. En mi familia no saben ni encender un hornillo, pero mi padre tiene la mano de la abuela materna, y ellos sí que cocinan increíble, aunque como yo me he criado con mi madre, y en internados, pues realmente, la pasión me viene intrínseca.

–Tenemos entendido (y así lo ha demostrado ya en el programa de televisión) que de siempre ha sido un auténtico terremoto. ¿Esa hiperactividad le permite mantener relación con todos sus parientes?

–Siií soy un auténtico terremoto, pero es que en realidad somos 98 primos entre primeros y segundos y seguimos quedando y haciendo comidas todos juntos siempre que podemos, claro. La familia es lo primero siempre. Pero, claro, es completamente cierto que siempre, siempre, he sido muy nerviosa. No me gusta la falsedad. Me encanta que la gente me diga las cosas a la cara porque yo también lo hago. A raíz de la separación de mis padres, como no se ponían de acuerdo con la custodia, y yo era bastante rebelde, me enviaron a varios internados, algunos de hípica, y ahí empezó mi gran afición por los caballos.

–Supongo que tampoco debe de ser fácil alternar esa afición con las obligaciones profesionales.

–Tengo que decir que amo montar a caballo y ahora que estoy por Madrid monto con Luis Fernández Gilfournier, pero cuando vaya a Galicia tengo pensado montar también con Rafael Tapias. La equitación es una pasión increíble, y aunque parezca extraño muy asociable con la cocina. MasterChef me ha dado fuerzas para creerme capaz de poder hacer lo que yo quiera, por lo que... sí, volveré a competir pronto, después de mi paso por el concurso gastronómico.

–¿Cuáles son sus verdaderos gustos culinarios? ¿Le hubiera gustado poder preparar un buen cocido de Lalín en MasterChef?

–Es obvio que sí. Los cocidos de Lalín son inigualables, y quizás sea muy difícil hacerlos tan perfectos como los que tengo probado por allí, pero ojalá pueda ir a Lalín y hacerlos en las próximas fiestas. Como dice Jordi Cruz, no hay cocina moderna o tradicional, hay buena y mala cocina, y a mí me gusta la buena, tanto para comerla como para cocinarla. Debo de reconocer que me sale muy rico el pollo al limón con curry, aunque haga mucho brócoli cocido. Pero si hay algún producto que nunca haría en el concurso sería potro o caballo, como te puedes imaginar.

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