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El Airbnb canino estradense

La comarca cuenta con un alojamiento privado anunciado como alojamiento para perros | Está situado en Lagartóns y en él viven tres personas, tres perros, dos gatos y un caballo

Nelo, de 19 años, descansa en la finca de la vivienda que recibe inquilinos caninos. |

Nelo, de 19 años, descansa en la finca de la vivienda que recibe inquilinos caninos. |

“¿Buscas a alguien para cuidar a tu perro durante la noche? Elige a uno de nuestros cuidadores para que cuide a tu mascota en su casa cuando te vayas”. Así comienza la oferta planteada por la página Gudog. En realidad también ofrecen servicio de paseo o de guardería de día, pero la oferta estrella es la que se ha dado a conocer como el “Airbnb para perros” y la verdad es que no difiere mucho del sistema utilizado por la conocida página de alojamiento para humanos. A través de un mapa se pueden ver las ofertas de alojamientos caninos en la zona deseada. Estos se pueden ir abriendo, encontrando una descripción de la vivienda, de sus propietarios e incluso de otros animales que pueda haber. Los precios del alojamiento varían en función de lo que pida el dueño del alojamiento.

Desplegando este mapa destaca la amplia oferta en las grandes ciudades pero la escasez de sitios en el rural. En concreto, en las comarcas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes solamente aparece una oferta de alojamiento canino y se encuentra en la parroquia estradense de Lagartóns. Su responsable es Ofelia Lema, que presenta una casa con una amplia finca pero muy concurrida. Allí viven tres personas, tres perros, dos gatos, un caballo, gallinas, patos... A ellos se unen de vez en cuando perros que busca un alojamiento temporal.

Lema explica que la mayor parte de los perros que se quedan en su alojamiento son clientes habituales. “La mayoría son clientes fijos, perros que repiten y que son todos buenos chicos. Luego aparece alguna cosa puntual”, explica. Esos clientes fijos fueron una de las grandes razones para apuntarse a Gudog. “Antes vivíamos en una casa con finca y muchos amigos nos pedían a veces que nos quedásemos con sus perros unos días, así que decidimos apuntarnos a Gudog. Ahora nos mudamos a Lagartóns, donde tenemos una finca más grande y nos mantuvimos en la aplicación. Debemos llevar unos tres años”, explica.

En este tiempo, la familia estradense ha visto de todo, especialmente a la hora de juntar en la misma finca a todos sus animales y al inquilino. Este debe convivir con Nelo, un perro de 19 años que es sordo y ciego; Golfo, un Golden Retriever de ocho años que cada día es más cachorro e ignora a los demás perros; y Pancho, un beagle que no soporta que se acerquen a su comida, además de un caballo que fue maltratado en el pasado y “va a su rollo”. Esto hace que en muchos momentos la vivienda se convierta en un pequeño caos.

Lema explica que el procedimiento al recibir un perro nuevo es siempre el mismo, con una presentación orientada a que el inquilino se aclimate pero especialmente para tranquilizar a los dueños. Tienen también algunos casos especiales, ya que colaboran con una asociación de A Estrada que recoge perros abandonados. En ocasiones les sirven de casa de acogida hasta que aparece alguien interesado en adoptarlos.

Un éxito en grandes ciudades

Este tipo de ofertas de casas para alojamiento de perros es poco habitual en localidades pequeñas o medianas pero proliferan en las grandes ciudades y sus alrededores. Así por ejemplo se pueden encontrar una treintena en la zona de Santiago pero suben hasta los 54 en una ciudad como Vigo. En la zona de Madrid y alrededores, la cifra se incrementa hasta superar con creces el centenar. En esta página no solo se oferta el servicio de alojamiento, sino que también hay la opción de reservar el día o bien un paseo. Lema explica que en las grandes ciudades existen personas que incluso viven de esto. “Tengo una amiga en Bilbao que se dedica a esto. Tiene oferta de alojamiento para perros en su casa pero por el día se dedica a pasear perros. Crea grupos de perros que se llevan bien y los saca a dar un paseo largo. Incluso los mete en su furgoneta y se los lleva a la montaña”, afirma la estradense.

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