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Helado artesano con ADN estradense

Las Pastelería Mimela da el salto a los helados artesanos, con productos locales y reinventando sus tartas más conocidas

Antonio Sanmartín muestra algunos de sus helados

Antonio Sanmartín muestra algunos de sus helados

Antonio Sanmartín, responsable de la Pastelería Mimela, reconoce que desde hace mucho tiempo tenían en mente adentrarse en el mundo de los helados artesanos. Tras darle muchas vueltas, se decidieron a comprar la maquinaria necesaria para poder ofrecer un producto de garantías. La idea era ponerla en marcha en 2020, pero el COVID se cruzó en su camino. “Estas maquinas vienen de Alemania o el norte de Italia y nosotros las nuevas venían del segundo lugar, justo donde primero llegó el virus”, recuerda. Las maquinas llegaron con siete meses de retraso. “Lo pensamos y decidimos tirarnos a la piscina este año”.

A partir de ahí llegó un trabajo diferente, crear un producto diferente a los demás. “Decidí hacer algo que fuese mío y dentro de mis posibilidades. No estamos en Santiago o Sanxenxo, así que no podemos tener expositores con 24 sabores todos los días”, explicó. Su apuesta se asentó en dos pilares. Por un lado, la creación de sabores diferentes a lo habitual, con protagonismo tanto de los productos locales como de las tartas más conocidas de la pastelería. Así, en su oferta se encuentra el helado de milhojas, el helado de Carrot Cake, el helado de tarda de mango y maracuyá o el helado de tarta Tatín con manzana asada. Estos sabores se mezclan con otros más clásicos como galletas Oreo, chocolate intenso, Kinder Bueno, Cheescake, avellana de Piamonte o nueces de Macadamia, toffe y vainilla con sabores más locales como el helado de yogur Kalekoi de la comarca dezana con arándanos de A Estrada, fresas y frambuesas de la zona o dulce de leche de Casa Baltar.

Algunos de los helados de Pastelería Mimela en tarro

Por otro lado y para alcanzar un mercado mayor más allá del servicio inmediato en la pastelería, ofertan helado en tarro para llevar. “De esta manera aguanta más y la gente se lo puede llevar para casa. Incluso la gente de fuera lo compra porque aguanta varias horas”, explica. Por el momento, la respuesta de los vecinos en los primeros días ha superado todas sus expectativas.

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