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25 años de otra histórica lucha vecinal

Como sucede ahora con los eólicos, los vecinos de Merza plantaron cara en 1996 a la implantación de la línea de Redesa | Aún mantienen su reivindicación de enterrar un trazado que pasa a menos de diez metros de alguna casa

Vecinos y Guardia Civil en las obras. Abajo, acto literario con Carlos Núñez.    | FOTOS: ARCHIVO

Vecinos y Guardia Civil en las obras. Abajo, acto literario con Carlos Núñez. | FOTOS: ARCHIVO

El revuelo social contra el impacto de los proyectos eólicos sobre el paisaje y la agroganadería de las comarcas no es ni el primer ni el último ejemplo de lucha vecinal contra propuestas empresariales que pretender vender su tremendo impacto ambiental como sacrificio en aras del progreso. Las movilizaciones lograron, por ejemplo, la denegación de la Xunta a la reapertura de la mina de cobre de San Rafael en O Pino y Touro, a orillas del Ulla (en marzo de este año) o el carpetazo a la incineradora de residuos en O Irixo, en el límite con Lalín (en 2012).

Pero si hay una lucha vecinal que pueda servir de ejemplo al posicionamiento contra los megaparques eólicos, es la que sostuvo la parroquia cruceña de Merza a finales de los años 90 contra el tendido de la Línea de Alta Tensión (LAT) de 400.000 voltios de Redesa. Xan Blanco, exedil del BNG y vecino de la parroquia, recuerda que las movilizaciones comenzaron en octubre de 1996. El proyecto había comenzado a perfilarse en 1989. Recuerda que “en un principio, la línea Mesón do Vento-Lindoso iba a pasar por la cantera de Mibasa, pero la empresa pidió una cantidad desorbitada por la expropiación. Una decisión de la Xunta daba prioridad ala cantera sobre el tendido eléctrico, así que Redesa buscó la alternativa más complicada, con el ánimo de que no fuese aceptada”.

Asalto a las torres

La Guardia Civil vigila las obras, ante la mirada de decenas de vecinos.

Esa alternativa era más larga y era la que cruzaba la parroquia. Pero la Xunta dio luz verde a este plan B. Los vecinos lograron parar la construcción de una de las torres en ese mes de octubre. Unas dos semanas después se reanudaron las obras, “con 20 grilleras de la Guardia Civil, procedente de León. En alguna torre había 15 vecinos y 60 guardias civiles”.

Además de paralizar la labor de las máquinas (con algún civil detenido y uno ingresado en el hospital) o de impedir su paso con tractores apostados en caminos privados, los de Merza organizaron manifestaciones en Santiago, a las que acudieron además estudiantes de institutos de la comarca, y fueron protagonistas de espacios televisivos como el mítico La sonrisa del pelícano, que conducía Pepe Navarro.

En vista de la oposición vecinal, Blanco recuerda que las obras “se hicieron en tiempo récord, día y noche” y siempre amparados por fuerzas de seguridad. Mientras tanto, Merza acaparó el interés del diputado nacionalista Bieito Lobeira o del socialista Ceferino Díaz. Durante la construcción y, posteriormente ya con la red en funcionamiento, ambos seguirían presentado propuestas en el Parlamento para apartar la LAT de las viviendas. Hubo, además, un acto literario, A Festa Verde, en el área recreativa de A Carixa en el que se rindió homenaje a Uxío Novoneyra y al que acudieron además Carlos Mella, Manuel María, Carlos Mella, Bernardino Graña y el gaitero Carlos Núñez. Estuvieron también presentes A Quenlla y Suso Bahamonde.

Alta carga electromagnética

Manuel María, Miguel Anxo Fernán-Vello y Carlos Núñez, en un acto literario y musical contra la línea de alta tensión.

La línea se construyó, y ahí sigue. “Intentamos negociar con la Xunta y en Madrid. Nunca se habló de soterrarla, pero sí de buscar una variante, durante el gobierno autonómico bipartito. Redesa estaba dispuesta a un trazado alternativo”, apunta Xan Blanco. En febrero de 2017, cuando aún era portavoz del BNG y estaba como alcalde el popular Jesús Otero, el pleno llegó a un acuerdo para solicitar el soterramiento de la línea. Por entonces, la empresa carecía de ningún proyecto para enterrarla. Ahora, 25 años después, los vecinos de Merza quieren editar un vídeo “para reclamar que nos quiten esta línea”. No hay ningún estudio científico que lo confirme, pero los vecinos conviven, desde 1996 con una red que emite zumbidos los días de lluvia, que genera dolores de cabeza y problemas de abortos en los animales. Y, sea casualidad o no esta exposición a un campo electromagnético, existe cierta incidencia de tumores entre los vecinos. En alguna vivienda, la carga eléctrica multiplica por cinco la que recomienda la OMS. Y hay 24 casas que están a menos de 150 metros de la línea.

Falta de normativa autonómica

Vecino también de Merza, el exalcalde Jesús Otero compara la situación de Merza en el 96 con la lucha actual contra los eólicos, que salpica también a Vila de Cruces. “Son casos diferentes: por entonces no había una normativa autonómica que pudiese frenar ese proyecto estatal, y ahora sí lo hay”. El portavoz del PP siembra la duda sobre la oposición vecinal a la red de Redesa. “Igual alguno aprovechó la presión para ver si podía cobrar una expropiación más alta”.

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