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ANA MARTINA VARELA | Abogada

“Por culpa del megaparque, las granjas de Goiás perderán terrenos y ayudas de la PAC”

“La solución pasa por pedir una moratoria del Plan Sectorial Eólico, que está sin actualizar desde hace 20 años”

Ana Martina Varela este sábado, durante su charla con vecinos en Goiás.   | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Ana Martina Varela este sábado, durante su charla con vecinos en Goiás. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

La recién creada plataforma vecinal contra los parques eólicos de Monte dos Porcallos y Val do Folgoso organizó en las últimas semanas dos jornadas informativas. Una de ellas con el abogado Ramón Barreiro y la segunda, este sábado con la también letrada Ana Martina Varela, residente en Silleda.

–En los últimos meses estamos asistiendo a un continuo goteo de exposiciones públicas de proyectos eólicos, tanto en webs de las consellerías de Medio Ambiente y Economía como en la del Ministerio para la Transición Ecológica. ¿A qué se debe?

–Es cierto, estamos ante una auténtica burbuja. Me temo que las promotoras quieren participar en los fondos europeos Next Generation, activados para la recuperación económica tras la crisis de la pandemia. Además, se están tramitando a toda prisa, como si hubiese una fecha tope. Y algunos proyectos se superponen, pero eso no significa que en un futuro algunos no vayan a construirse. Esto pasó en la Costa da Morte: había proyectos que se solapaban y hubo acuerdo entre las empresas en eólicos de Vimianzo o Dumbría.

–El alcalde de Lalín, José Crespo, dejó claro que el megaparque de Porcallos y Val do Folgoso incumple la normativa. ¿Es suficiente para paralizarlo?

–Este es un proyecto que tramita el ministerio, pero tenemos que pensar que al complejo eólico de Deza optan varias propuestas más que revisa la Xunta. Al margen de quien los tramite, todos los proyectos se basan en el Plan Sectorial Eólico, que es un reglamento y, por tanto, inferior a una ley. Este Plan salió a la luz en 1997, y la única modificación que tuvo fue en 2001 para ser declarado de ámbito supramunicipal. Así que no está adaptado a la normativa estatal de 2013 según la que este plan sectorial debe tener una evaluación ambiental estratégica. ¿Qué significa esto? Pues que el Plan Sectorial Eólico no marca, por ejemplo, hasta dónde pueden llegar las poligonales de los parques. [Las poligonales marcan la ubicación del parque y sus zonas de influencia]. Por eso, en estos proyectos las poligonales son cada vez más grandes, porque contemplan ya futuras ampliaciones. Así es que nosotros pedimos la paralización del Plan Sectorial Eólico hasta que defina las poligonales de los parques, hasta que tenga esa evaluación ambiental y hasta que cumpla con un convenio europeo según el que cada administración marcará un objetivo de calidad paisajística teniendo en cuenta la opinión de la sociedad. Es decir, habría que hacer una consulta ciudadana sobre el paisaje que queremos, para que no ocurra lo mismo que en Ordes, donde varias aldeas ya no tienen horizonte por los eólicos.

–Aquí, las cumbres de las comarcas están ya cubiertas de molinillos. ¿Como será el impacto de Porcallos y Val do Folgoso?

–Desde Goiás a Cruces, este megaparque va a ir colocado al lado del Camino de Invierno, con lo que esta ruta jacobea va a quedar descontextualizada., y enlazará con el de Cunca, ya en Vila de Cruces. El Camino de Invierno perderá peregrinos, y esto va a afectar a la hostelería. Goiás, por otra parte, es una tierra muy fértil, y con los aerogeneradores las granjas van a ceder base territorial, con lo que también podrían quedarse sin ayudas de la PAC. Hay que tener en cuenta que si tenemos terrenos o una vivienda dentro de la poligonal de un eólico, no van a expropiárnoslo, pero esas tierras perderán valor. Así, los terrenos rústicos de protección agropecuaria, de protección de cauces o de protección forestal pasan a ser directamente suelo rústico de protección eólica. El estudio de impacto ambiental de este proyecto tenía que analizar su influencia en las granjas o en la apicultura, y no lo hace. Se limita a enumerar las explotaciones, en lugar de ver la mano de obra de cada explotación y cómo puede afectar a sus captaciones de agua o a la fragmentación de sus tierras.

–Usted menciona el proyecto eólico de Cunca. Días atrás, la empresa, Capital Energy a través de su filiar Green Capital Power, indicó que creará 130 puestos de empleo. ¿Compensa esto el impacto?

–En absoluto, porque es un empleo que durará tres o cuatro meses, mientras se construye la infraestructura. Una vez que el parque esté funcionando, basta con que lo atienda una persona, para encargarse de recoger los animales muertos que chocan contra las aspas. Estos parques no repercuten tanto en la economía local, y no compensa el canon eólico que pagan. En el proyecto de Cunca se destaca ya la presencia del Camino de Invierno, del trazado del de la Vía de la Plata e incluso la presencia del Camino Francés, en la zona norte. Pasa a 235 metros del sistema fluvial Ulla-Deza, y la Xunta le recomienda que valore el impacto sobre Carboeiro y la Fervenza do Toxa, porque la afección visual va a ser muy importante. Es más: en un radio de 15 kilómetros están tramitándose Axóuxere, Mesada y Rodeira. En funcionamiento están ya Órrea y Carrio.

–Al de Cunca se puede alegar hasta el 18 de mayo, según recoge el DOG del pasado día 5. ¿Qué otras carencias ha detectado?

–Pues que carece de un estudio hidrológico a pesar de que así lo establece una directiva marco del agua. Y esto es imprescindible en un proyecto eólico porque en Paradela, en Lugo, la obra de cimentación de un parque dejó sin agua a una aldea. Y Cunca, curiosamente, tiene distancias en algunos casos de 501 metros, sospechoso, cuando la mínima son 500.

–A la vorágine de parques se suma un repertorio de promotoras imposibles de aprender. ¿A qué se debe este maremágnum e matrices y filiales?

–A que si fraccionas un parque facilitas la autorización administrativa. Por eso Monte dos Porcallos y Val do Folgoso son, en realidad, un único parque. Y además, las empresas son conscientes de que no es lo mismo consultar los impactos por separado.

“En Alemania están enterrando los molinillos viejos”

–¿Es posible que la clase política desconociese todos estos proyectos?

–Sí que los conocían, porque antes de la exposición pública hay otro trámite: el documento de inicio. Este documento de inicio se expone al público para que se posicionen los ciudadanos y las administraciones. Nueve meses después, no se expone el anteproyecto, sino ya el proyecto. Por eso sabemos que en el de Cunca un informe municipal indicó que no había ningún tipo de incidencias. ¿Pero realmente Cruces va a permitir esto? Tenemos que apretar tanto a los gobiernos locales como a la oposición. También es verdad que a nivel local se está luchando, y no tanto desde el Parlamento,

–En teoría, los molinillos tienen una vida útil de 20 años. ¿Qué ocurre cuando una empresa desmantela un parque, a nivel paisajístico?

–Bueno, lo habitual es que pidan prórrogas tras esos 20 ó 25 años. El problema está en los residuos, y en eso Alemania nos está mostrando lo que pasa, porque nos lleva años de adelanto. Ahora mismo, Alemania está enterrando las torres eólicas, porque su material, la fibra de carbono, no puede reciclarse.

–En Deza, las Áreas de Desarrollo Eólico están ceñidas al monte Carrio, Candán y la frontera con O Irixo. ¿Tiene sentido proyectar otros parques en el resto de la comarca?

–Es que el proyecto del megaparque ni siquiera acredita el recurso eólico, sus molinillos no estarán en una zona de especial actitud eólica. Pero es que además, dentro de las Áreas de Desarrollo Eólico hay áreas de investigación y áreas de reserva. Pues bien, incluso hay proyectos ya para las zonas de reserva, donde solo pueden ubicarse tras pasar un proceso de concurrencia competitiva. Y por otra parte, somos excedentarios en energía eólica, así que a lo mejor igual conviene hacer un parón.

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