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Cien bigotes que se relamen al calor de un hogar

La bebé Jessi supone la 100ª adopción de Bigotes.

La bebé Jessi supone la 100ª adopción de Bigotes.

Las gatas carey son de raza común pero con un pelaje muy característico que juega con los colores blanco, anaranjado y negro. Estas características muy rara vez se dan en machos, lo que todavía ha alimentado más la leyenda en torno a estas bellas felinas, convertidas en símbolo mágico o imanes de la buena suerte a lo largo de la historia. En la cultura celta se dice que una gata carey traerá fortuna al hogar y en Japón cuentan que los marineros no zarpaban sin una que ahuyentara los malos espíritus. Es el caso de Jessi, que ya ha traído suerte a la protectora lalinense Bigotes, al convertirse en su adopción número 100.

“¡Estamos contentísimas! ¡Muy satisfechas! Queremos compartir nuestra satisfacción, porque, como siempre decimos, todos nuestros pequeños logros son colectivos”. Así valoran desde Bigotes Lalín el haber proporcionado un hogar ya a un centenar de gatos, “gracias a la ayuda de muchas personas”. Con las preadopciones de cinco de los bebés nacidos el mes pasado, que aún tendrán que esperar hasta poder prescindir de los cuidados de las madres, la protectora ha logrado rebasar las cien acogidas. Todo un “reto” que, confiesan, les parecía “inalcanzable” cuando pusieron en marcha este proyecto, hace apenas cuatro años, que se cumplirán este verano.

La gatita carey de tres semanas irá a vivir con una familia de A Coruña.

La pequeñita que hace el número 100 es Jessi, una bebé carey de tres semanas, que en cuanto sea posible marchará a vivir a A Coruña. Su futura familia podrá acreditar si es cierta la leyenda que considera imanes de la buena suerte a estas hembras de pelaje negro y blanco con toques anaranjados. Y es que Bigotes tiene mininos de Lalín repartidos por hogares de las cuatro provincias gallegas. Gracias a las publicaciones en redes y a los eventos de adopciones en tiendas especializadas, tanto en Oleiros como en Lugo, sigue buscando casas en las que puedan vivir felices. Durante las recientes vacaciones de Semana Santa, Bigotes recibió la visita de su primera gatita adoptada, Sita Martini, todo un paradigma de la belleza felina que vive –tristemente, en muchos casos, malvive– en las calles de Lalín. Esta minina, que marchó en adopción para Melide, visita cada cierto tiempo a sus benefactoras.

Sita Martini, la primera gata entregada por Bigotes, visitó a sus benefactoras días atrás.

Este no es el principal cometido de Bigotes, sino que centra la mayor parte de su actividad en la atención de las colonias que gestiona, alimentando, vigilando su salud y castrando siempre que puede, lo que en su jerga se conoce como CES (captura, esterilización y suelta). No obstante, a lo largo de estos años se fueron encontrando con mininos que, por diversas razones, precisaban un hogar. “Camadas de recién nacidos abandonadas para morir; adultos que se veían caseros abandonados, sobre todo en los meses del confinamiento; gatitos enfermos o heridos que llegaron a nosotros por avisos y que no podían volver a la calle, gatos de colonia que vemos que pueden perfectamente vivir en un hogar o que estaban en riesgo en la zona en la que vivían...”.

Casas de acogida

Para todos ellos se afanaron en buscar casas de acogida, “hogares temporales fundamentales sin los que sería imposible para nosotros poderlos ayudar, particulares que se hicieron cargo en algunos casos de camadas de lactantes, con todo el trabajo y la responsabilidad que supone, a las que estamos muy agradecidas”, manifiestan. “Nuestra divisa es que no tenemos prisa, sabemos que para cada bigotitos va a aparecer la familia adecuada”, indican a propósito de una gestión, la de las adopciones y acogidas, de la que se hace cargo en exclusiva una compañera, Mar, que facilita todo tipo de información y asesoramiento a las familias.

El "guapo" Carlo será operado para curarle la pata rota.

450 euros para operar la pata rota de ‘Carlo’


Carlo es uno de los “guapos italianos” que cuida Bigotes Lalín. Cuando lo rescataron ya se dieron cuenta de que no andaba bien, pero “ya se sabe como son los gatos y el aguante al dolor que tienen, admirable afrontamiento de las adversidades del que aprendemos día a día”, reflexionan desde el colectivo. En todo caso, “no puede quedar sin operación”, tal como evidencia la radiografía que le practicaron, en la que se ve una pata rota. La asociación necesita 450 euros para costear la intervención quirúrgica del felino. La operación está programada para mañana, martes 13, pero confían en conseguir los fondos. Al tratarse de una cirugía mayor, la factura es elevada. Ya llevan recaudados unos 150 euros, pero necesitan ayuda para completar la cuantía. “Por favor, no hay ayuda pequeña”, imploran desde Bigotes, que dispone de huchas en establecimientos como las farmacias de Donramiro y Madriñán, El Rincón de la Mariposa, O Segrel, La Beltane, Café Casino, Bar Cano, Ramos o Calzados López, en los cuales se pueden efectuar aportaciones directas, así como en Animalia Deza Centro Veterinario. También pueden enviarse donaciones a la siguiente cuenta del Banco Santander: ES83 0238 8200 1906 0090 9208.

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