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Río revuelto, ganancia de pescadores

Un pescador con un salmón en la “sacadera” en un puesto del coto de Ximonde. | // CORRAL

Cada mes de mayo A Estrada viste su camiseta de color salmón. El plato más aclamado de la gastronomía local compite en protagonismo con la actividad en los cotos salmoneros que ofrece el Ulla a su paso por el municipio, que ya se prepara para abrir una nueva temporada de pesca del apodado como “rey del río”. En 2020 el río estuvo revuelto, aunque sea en sentido figurado. La pandemia trajo confusión, paréntesis en la práctica de la pesca y restricciones que impidieron el normal desarrollo de la campaña. Sin embargo, todo este carácter turbio resultó favorable –al menos en lo que a capturas se refiere– consiguiendo en menos tiempo incrementar las piezas que llegaron a la sacadera el año anterior.

“Me atrevería a decir que el año pasado hubiese sido una temporada buena, en la que igual se podría llegar a los 30 salmones, viendo lo que se pescó”, opina Salva Ortega, una voz más que autorizada en este ámbito que dirige la web especializada en pesca Ás orillas do Ulla. Los datos lo respaldan. En un 2020 completamente anormal en todos los ámbitos, la pesca no se quedó al margen. La temporada del salmón se abrió y volvió a cerrarse, para abrirse pocos días después en un momento en el que las competencias de unas y otras administraciones parecían entrar en colisión.

Muchas jornadas estuvieron vedadas para la práctica de la pesca y el acceso a los cotos del Ulla estuvo muy restringido por los cierres perimentrales, de tal manera que hubo algún dilatado momento en el que solo podían probar suerte para pescar el salmón los deportistas de Vedra y A Estrada. “La pesca estuvo muy condicionada. Había días en los que ibas y no encontrabas a nadie en los cotos”, recordó Ortega.

Más que en 2019

Aun así, el número de capturas –en menos tiempo y con menos cañas– fue importante, situándose por encima de las obtenidas en 2019. El Ulla regaló 15 salmones, frente a los 12 que se consiguieron a lo largo de la temporada de 2019, con un contexto completamente normalizado.

El responsable de Ás Orillas do Ulla lleva buena cuenta de cómo marchó la campaña. En función de sus datos, de los 15 salmones pescados en 2020, 14 fueron apresados en el coto de Ximonde, diez de ellos a cucharilla, uno a mosca y tres a cebo natural. El peso medio de los salmones pescados en el río Ulla en esa atípica campaña se situó en los 4,468 kilogramos.

Arranque de la campaña

Todavía es pronto para saber cómo marchará la temporada del salmón en 2021. Todo está preparado para que arranque como es tradición, el 1 de mayo. La Sociedade Deportiva Río Ulla tiene convocado para los días 8 y 9 de mayo su Concurso Internacional de Pesca de Salmón en Augas Galegas, un certamen que tuvo que ser cancelado el año pasado por la crisis sanitaria.

Los pescadores aguardan ahora que el río incremente su caudal, calculando que las lluvias que comenzaron ayer contribuyan a elevarlo. “Es bueno que suba. Los años que coinciden con río alto suele haber más salmones; este año todavía está tirando a bajo, como el de casi todos los ríos”, indicó Ortega. Explicó que en este cauce el caudal está condicionado por la apertura de los pantanos. “Si se abren los pantanos viene dos semanas altísimo y después baja. Sin embargo, el Ulla no se puede controlar como el Cares o el Sella que tienen aguas cristalinas. "Es un río enorme, ancho y de aguas oscuras, de manera que resulta complicado verlos, a no ser que los veas saltar. Puedes estar ocho horas y no ver saltar ninguno y otro que pase 20 minutos los vea”, apunta.

Las artes de pesca autorizadas en esta campaña son las mismas que en ediciones anteriores. Sin embargo, las estadísticas demuestran que, en el Ulla, al “rey del río” le gusta comer con cucharilla.

Ximonde: el secreto del coto más deseado

Es el preferido por los pescadores y las cifras lo explican a la perfección. Todos los años las capturas que se corresponden con el coto de Ximonde muestran una diferencia abismal con respecto a los demás. Para muestra un botón: en 2020, de las 15 capturas registradas, 14 se corresponden con el coto de Ximonde y una con el de Santeles; en 2019 fueron 10 frente a 2 (de nuevo entre Ximonde y Santeles) y en al abundante 2016, las posturas de Ximonde permitieron apresar a 54 plateados, cuatro se sacaron del Ulla en Santeles y dos en Sinde. El “campanu” acostumbra a salir en los últimos años en esta zona del río y sus resultados hace que sus puestos sean los más conocidos y codiciados en cada temporada.

¿Cuál es su secreto? Pues parece que la explicación se encuentra bajo el agua. “El Ulla es un río bastante plano. No tiene mucha inclinación y es un río con mucho caudal, muy rápido”, explica Salva Ortega. Ello posibilita que un salmón pueda recorrer, incluso en un mismo día, los 30 kilómetros que separan la zona de influencia del mar del coto de Ximonde. “Hay una presa semisumergida que hace que les cueste más subir. Vuelven a bajar e intentan recuperar energías para subir, de manera que están más tiempo en un mismo sitio”, revela. También los cotos de Sinde y Couso tienen presas. La primera está rota y en Couso hay una escala por la que al salmón le resulta fácil subir, de tal manera que no tienen nada que los retenga en su ascenso. En un río tan ancho y con una profundidad de uno a cinco metros, el salmón puede parar en cualquier sitio, de manera que hace más difícil al pescador obligarlo a salir del agua.

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