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Lo que el Toxa se llevó... hace 20 años

La vegetación ha colonizado el puente y 
oculta también el castigo infligido por las 
crecidas en sus pilares.  | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

La vegetación ha colonizado el puente y oculta también el castigo infligido por las crecidas en sus pilares. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Sus pilares se asientan sobre la roca y sobre ella emergen los estribos de mampostería de piedras irregulares, colocadas sin argamasa, que posibilitan la estabilidad de una bóveda de medio punto; las piedras labradas con sencillez formal consiguen la prodigiosa unión de los márgenes, salvando una luz de casi siete metros. Puede que, hace mucho tiempo, tuviera pequeños muros de protección a cada lado, pero ya nadie recuerda cuándo y cómo desaparecieron. Así se describe A Ponte da Pedra en un panel colocado el año pasado por el Concello de Silleda, dentro de un proyecto de embellecimiento de la Vía de la Plata. Facilita el cruce del río Toxa en Chapa a lugareños y a peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela desde el siglo XVI o XVII, en los que se data su construcción. Pero podría dejar de hacerlo en un futuro no muy lejano si no se acomete la reparación de sus pilares, muy dañados por las riadas de 2001, las mismas que ocasionaron el desprendimiento de la ladera próxima a la Fervenza do Toxa, que forma el mismo río aguas abajo, en Pazos.

En noviembre de 2014, el alcalde de Silleda, Manuel Cuiña, aprovechaba la firma de un convenio con la Consellería de Cultura para el arreglo de A Ponte do Demo, en Carboeiro, para recordar a sus responsables la necesidad de restaurar “también de manera urgente” A Ponte da Pedra. El regidor local aseveraba entonces que el deterioro del viaducto de Chapa podría ser “aún mayor” que la de Carboeiro, a la que supera en tránsito diario. Las demandas ante Patrimonio no eran nuevas, sino que ya se remontaban, como mínimo, al mandato anterior. “Continuamos alertando de la apremiante necesidad de actuar, cuanto antes, en A Ponte de Pedra, con graves daños en su estructura y el consiguiente peligro”, advertía Manuel Cuiña. En aquella cita de 2014 se le informaba que los técnicos de la Xunta ya habían cursado visita al histórico paso de Chapa y que “en los próximos días” volverían para seguir trabajando en la elaboración de un proyecto, para el que se estaba buscando financiación. Desde entonces, nada se ha vuelto a saber. Y eso que el Concello de Silleda remitió un informe en 2019.

Las barandas presentan un pésimo estado y constituyen un peligro. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Informe municipal

En este escrito se recoge que el puente presenta “una gran abertura en uno de sus dados, situados al sur, aguas abajo del Toxa, de unos treinta centímetros en la parte superior, que amenaza con seguir abriendo a medida que los ciclos de lluvia y heladas vayan haciendo su trabajo en el muro. El efecto se ve aumentado por unas piedras de grandes dimensiones colocadas en la cima del mismo dado, que contribuyen haciendo presión sobre un muro que ya está agrietado”. También se hace constar que, además de formar parte del trazado histórico del Camino de Santiago, el viaducto comunica pistas de concentración parcelaria desde 1982. Además, el tramo de la carretera N-525 cercano al puente está señalizado como “de concentración de accidentes”, con lo que “la maquinaria agrícola pesada que trabaja y se desplaza por la zona de modo intensivo prefiere transitar por este viejo puente, que no presenta alternativas”, reza el informe municipal. Asimismo, las barandas están en muy mal estado de conservación y presentan una inestabilidad importante; “no soportan el peso de una persona que se pueda asomar”, concluye el escrito.

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