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Para no olvidar

Acto organizado por Capitán Gosende, ayer, en el Campo das Laudas de Meilide.

Acto organizado por Capitán Gosende, ayer, en el Campo das Laudas de Meilide. / Ana Cela

Ana Cela

Ana Cela

Cerdedo

Hace años que en un campo en el lugar de As Raposeiras (Meilide, Cerdedo) crece un tributo a cerdedenses que dieron su vida o comprometieron su bienestar en favor de la democracia y la libertad. Se busca que los nombres de todos ellos no caigan en el olvido. Es un campo de recuerdos, un homenaje en el que ayer el colectivo Capitán Gosende colocó una séptima lápida, en esta ocasión para recordar a los Cinco de Ventín, detenidos y acusados por implicación en hechos de rebelión cuando trabajaban en las obras del ferrocarril en el Padornelo. Fueron asesinados y enterrados en el cementerio de San Atilano en Zamora. Nada pudo hacer su madre por impedirlo. Ayer, 85 años después de su muerte, estos estradenses y cerdedenses fueron recordados junto a la madre de tres de ellos, Xosefa Rivas. La suya fue la séptima lauda colocada en este campo desde que se inició este homenaje en el año 2016. Como viene siendo habitual, fue creada por el escultor Marcos Escudero y colocada por miembros del colectivo Capitán Gosende. Su recuerdo acompaña al de Esperanza Barros García y Manuel Garrido “o Resucitado”, Xosé Otero Espasandín (maestro y poeta; exiliado sin retorno), Antonio Sueiro Cadavide (cantero, gaiteiro; alcalde republicano de Cerdedo), Francisco Varela Garrido (periodista, secretario municipal y fusilado), Xosé Torres Paz (carpintero, concelleiro; asesinado) y Martiño Ferreiro Álvarez (constructor, teniente de alcalde de A Coruña y asesinado en Mauthausen-Gusen).

Momento en el que se descubrió la séptima lauda.

Momento en el que se descubrió la séptima lauda. / Ana Cela

El tío Perfecto Ventín de 53 años, de profesión cantero y natural de Tres Aldeas-Quireza-Cerdedo, fue el que formó cuadrilla con sus cuatro sobrinos aprendices. Se trata de los tres hijos de la viuda Xosefa Rivas (de As Quintas-Codeseda-A Estrada): Manuel (30 años), Erundino (29) y Olegario (24) Ventín, además del primo de estos, Ramiro Lois Ventín (21).

A finales de 1936 Xosefa Rivas hizo el viaje más difícil de su vida. Esta estradense regresó de Zamora sin sus hijos. El suyo había sido un viaje a la desesperada, como lo fue la súplica ante el juez para que no la dejase sin su familia. Rivas regresaba sola a casa pocos días después, con el peso de no haber podido decidir ante la propuesta de aquel juez. “Elija usted al hijo que quiere que se salve”. Los tres fueron asesinados, al igual que su tío y un sobrino por “hechos de rebelión”. Ya nunca serán olvidados.

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