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Una lápida contra el olvido

Un homenaje recuerda a los cinco estradenses y cerdedenses fusilados en 1936 en Zamora y a su matriarca

Capitán Gosende instalará el domingo su séptima lápida en el Campo das Laudas.

El estallido de la Guerra Civil los pilló muy lejos de su hogar. Los conocidos años después como “Cinco de Ventín” fueron detenidos y acusados por implicación en hechos de rebelión cuando trabajaban en las obras del ferrocarril en el Padornelo. Ni siquiera la intercesión de su madre logró salvarlos de su condena. Fueron asesinados entre noviembre y diciembre y enterrados en el cementerio de San Atilano en Zamora. El próximo domingo, 85 años después de su muerte, el colectivo Capitán Gosende ha decidido honrar la memorial de los cincos estradenses y cerdedenses y de la madre de tres de ellos, Xosefa Rivas, colocando una nueva lápida en su Campo das Laudas.

El tío Perfecto Ventín de 53 años, de profesión cantero y natural de Tres Aldeas-Quireza-Cerdedo, fue el que formó cuadrilla con sus cuatro sobrinos aprendices. Se trata de los tres hijos de la viuda Xosefa Rivas (de As Quintas-Codeseda-A Estrada): Manuel (30 años), Erundino (29) y Olegario (24) Ventín, además del primo de estos, Ramiro Lois Ventín (21). Los cinco partieron hacia Puebla de Sanabria (Zamora), trabajando en el ferrocarril entre Zamora-Ourense y especialmente en la construcción del faraónico túnel del Padornelo.

Su vida sin embargo cambió con el golpe de estado del 18 de julio de 1936. Miembros del PSOE y afiliados a la UGT, los Ventín formaron parte de la resistencia republicana a pie de obra. Sus esfuerzos fueron en balde y, una vez superados, decidieron escapar de regreso a Quireza. Hasta allí llegó dos meses después la orden de detención para los cinco, que decidieron entregarse para enfrentarse a cargos por implicación en hechos de rebelión. Tras un largo juicio fueron declarados culpables y condenados a muerte.

Xosefa Rivas intentó mediar a favor de sus hijos. Se desplazó desde Cerdedo a Zamora para pedir clemencia al tribunal, alegando que era viuda y que iba a quedarse sola sin sus hijos. La propuesta del juez sin embargo fue que escogiese uno de sus tres hijos para salvar. La estradenses no pudo tomar esa decisión. Finalmente, el joven Ramiro fue llevado de la cárcel de Zamora en noviembre para ser fusilado. Sus cuatro familiares siguieron el mismo destino junto a otros catorce compañeros un mes después, en diciembre de 1936.

Xosefa.

Xosefa.

Olegario.

Olegario.

Perfecto.

Perfecto.

Manuel.

Manuel.

A lo largo de los últimos años, historiadores como Xoán Carlos Garrido o Calros Solla han recuperado la historia de los “Cinco de Ventín” y de Xosefa Rivas. Ahora, el colectivo Capitán Gosende ha decidido rendirles homenaje colocando una lápida en su honor en su Campo das Laudas. Será en un acto que tendrá lugar el próximo domingo y que contará con la presencia de familiares de los seis homenajeados. Será de esta manera la séptima lápida que se coloque en el campo situado en el lugar de As Raposeiras (Meilide-Cerdedo), desde su creación en el año 2016. Como es habitual, está lápida será creada por el escultor Marcos Escudero, y colocada en el campo por miembros del colectivo Capitán Gosende.

Esta iniciativa del colectivo nació como tributo a las personas del Concello de Cerdedo que dieron la vida o comprometieron su bienestar en favor de la democracia y de la libertad, recordando y poniendo en valor de esta manera a vecinos en muchos casos olvidados en el tiempo. Las laudas anteriores fueron dedicadas a Esperanza Barros García y Manuel Garrido “o Resucitado”, Xosé Otero Espasandín (maestro y poeta; exiliado sin retorno), Antonio Sueiro Cadavide (cantero, gaiteiro; alcalde republicano de Cerdedo), Francisco Varela Garrido (periodista, secretario municipal y fusilado), Xosé Torres Paz (carpintero, concelleiro; asesinado) y Martiño Ferreiro Álvarez (constructor, teniente de alcalde de A Coruña y asesinado en Mauthausen-Gusen).

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