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La gemela riojana de Ventosa

El Camino Francés une a través del arte de Xavier Lemos la localidad agoladesa con su homónima de Nájera

Iglesia de San Saturnino de Ventosa en La Rioja junto al albergue jacobeo.

La pintura está a punto de hermanar la parroquia agoladesa de Ventosa con el municipio homónimo de La Rioja. El artista vigués Xavier Lemos y el comisario de su muestra “Detrás de las pegadas del Maestro Mateo” trabajan codo con codo con representantes municipales y culturales de la localidad de Nájera para que los cuadros del gallego puedan unir a los dos lugares por los que pasa el Camino Francés a Santiago. Ricardo Velasco, alcalde de Ventosa, Manuel Estévez y la riojana Marina Pascual pretenden poner en marcha una serie de intercambios “y difundir la riqueza de ambos pueblos bautizados con el mismo nombre para colocar a ambos en el mapa cultural”, explica Estévez. El descubrimiento del certamen “1 Km de Arte”, al alternativa cultural de la Ventosa riojana para el verano, podría ser el punto de partida de este hermanamiento artístico una vez acabe la pandemia.

Exterior de San Xulián de Ventosa en Agolada

Lo cierto es que las dos Ventosas tienen más en común de lo que parece a simple vista. Ambas cuentan con sendos monumentos religiosos representados por los templos dedicados a San Saturnino y San Xulián, respectivamente. Además, en el caso de la riojana su albergue para peregrinos es uno de los más conocidos del Camino Francés. La iglesia de San Saturnino de Ventosa se encuentra ubicada en la cima del cerro que concentra el núcleo urbano de la localidad. Construida en sillería con planta de cruz latina y cabecera rectangular orientada a levante, alberga una única nave. A su pie, adosada a la fachada norte, dispone de una torre de planta cuadrada rematada con una pirámide de ocho facetas, que fue construida en el siglo XVII en fábrica de ladrillo, asentada sobre la base de sillar de otra anterior. Su retablo mayor está compuesto de banco y dos cuerpos distribuidos en cinco calles se finalizó a principios del siglo XVII. Fue una obra conjunta del arquitecto Martín de Nalda y del escultor arnedano Antonio de Zárraga, dedicando principalmente el primer cuerpo a San Saturnino y el segundo a la Virgen María. También destaca la representación de la Santísima Trinidad en su coronación y los cuatro evangelistas en su base. Entre las imágenes religiosas de culto merecen especial atención las tallas de Cristo yaciente del siglo XIV, así como las de San Roque (siglo XVI) y San Juan Bautista (siglo XVIII).

Xavier Lemos junto a una de sus pinturas inspiradas en las tierras dezanas.

Por su parte, la iglesia parroquial de Ventosa, bajo la advocación de San Xulián (Santa María según algunas publicaciones), en Agolada, es un sobrio edificio del tardorrománico rural gallego muy modificado en siglos posteriores que pasaría totalmente desapercibido de no ser por la tan singular como inesperada sorpresa en forma de escultura monumental que atesora en su interior. A finales del año pasado finalizaron los trabajos de restauración llevados a cabo en la conocida como “catedral del rural gallego” debido a la riqueza de las magníficas esculturas que guarda entre sus piedras En concreto, un mausoleo monumental y los restos de un baldaquino que, no se sabe si originarios de este templo o procedentes de otro, fueron recolocados en los muros laterales de la nave a finales del siglo XIX.

Homenaje a la tierra

La actividad propiciatoria de que las dos Ventosas se “conocieran” está muy arraigada en el pueblo riojano de 160 habitantes. “1 Kilómetro de Arte” es una propuesta en la que trabajan reconocidos artistas junto a ventosinos y peregrinos que se encuentran realizando el Camino de Santiago y que consiste en desarrollar intervenciones que trasladan el arte al entorno natural. Su objetivo es el de “rendir homenaje a estas tierras, testigos mudos del paso del tiempo y que, desde la antigüedad, han sido atravesadas por la Calzada Romana de Italia in Hispanias, por el Camino de Santiago y, posteriormente, por caminos de herradura utilizados por trajinantes y tratantes”. Sólo resta esperar que el COVID-19 permita que la reprocidad entre las dos Ventosas se pueda por fin llevar a cabo.

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