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La temporada de jabalí termina con los cupos cubiertos y más densidad en Rodeiro y Dozón

Una de las cuadrillas de Rodeiro, con los 14 jabalíes abatidos este sábado.

Una de las cuadrillas de Rodeiro, con los 14 jabalíes abatidos este sábado.

La temporada de caza de jabalí, que había comenzado el 22 de agosto, remató ayer. A diferencia de la época anterior, esta vez la Consellería de Medio Ambiente no declaró la emergencia cinegética, que en octubre de 2019 había abierto la caza de este animal a todos los días de la semana en Deza, pero también en las comarcas de Terra Cha, Viana y Betanzos-Eume.

Sin embargo, que en la presente temporada no se declarase esta emergencia cinegética no quiere decir que la población de jabalí esté totalmente controlada. Los tecores de las comarcas cubrieron su cupo asignado inicialmente, y la mayoría tuvo que pedir una ampliación de precintos. Así, la Sociedade de Caza de Lalín, con 317 precintos concedidos al comienzo de la temporada (y que recogió en dos tandas), al final tuvo que emplear 348. Su presidente en funciones, José Luis Montoto, explica que este aumento de capturas (en la temporada anterior fueron 330), se debe a que hubo más jornadas de caza y, a mayores, batidas los domingos durante la temporada de caza menor.

El anterior presidente de la entidad, Julio Mariño (fallecido en noviembre) consiguió que esta temporada se pudiese cazar por la zona vedada y las áreas de adiestramiento, “con lo que la población de jabalí se mantiene, y en algunas zonas incluso bajó”, indica Montoto.

No ocurre lo mismo en Rodeiro. El cupo inicial de 100 jabalíes tuvo que ser ampliado, y este sábado una de sus dos cuadrillas abatió 14 ejemplares. “Y nos comienzan ya los daños en los prados”, apunta el presidente del colectivo, Rubén Quintá. Si hace tres años las tierras de Camba fueron el refugio de las piaras huidas de los fuegos forestales en Cea y Piñor, ahora la llegada de animales se debe “a las cosechas de maíz y a los numerosos sotos y robledales, que también les sirven de alimento”, sentencia Quintá.

Presencia en el auditorio de Lalín

En Rodeiro el sábado se cazaron 14 jabalíes, y la cuadrilla de Dozón solo ayer abatió a 5. En total, precisó 78 precintos, entre los 48 de inicio de campaña y los 30 de ampliación. Son 13 más que la temporada pasada. El presidente del colectivo, José Rodríguez, indica que a lo largo de la temporada “el rastro no fue siempre bueno, porque tuvimos días con temperaturas de nueve grados bajo cero”, a comienzos de enero y durante la nieve que vino tras el temporal Filomena. Las numerosas borrascas de lluvia y viento también lavaron cualquier rastro del animal. Preguntado por si nota más densidad de jabalí en el Tecor, Rodríguez indica que “este fin de semana hemos visto más que hace 15 días”. La tremenda movilidad de esta especie explica que se haya acercado hasta las inmediaciones del auditorio de Lalín, donde fue precisa una batida de dispersión.

En vista de estos desplazamientos, desde la Sociedad de Caza de Vila de Cruces confían en que su plan quinquenal anime a la administración a doblar su cupo de jabalíes. Cubrieron los 70 asignados, pero el presidente, Manuel Blanco, espera que un futuro puedan modificar la cifra hasta los 140. En Vila de Cruces ya empieza a haber algún que otro destrozo en prados, como ocurre en Rodeiro. Blanco es tajante: “Si se formaliza alguna denuncia de ganaderos contra nosotros por daños, como ocurre en Dozón, tengo muy claro que dejamos la gestión del Tecor en manos de la Xunta”. Pasaría a ser una zona libre, en la que los cazadores de cualquier parte tendrían que pagar para cazar. Eso sí, quedaría sin gestión y sin batidas por daños, al no haber tecor responsable.

Juicios

En este punto, Dozón sigue a la espera de la segunda sentencia por daños en fincas, por los que se le reclaman 10.000 euros. José Rodríguez confía en que la Xunta habilite un “seguro voluntario para los Tecores, como Agroseguro, para cubrir este tipo de destrozos”. Es la alternativa para no tener que asumir cuantías tan elevadas: Dozón tenía reservado un dinero para las siembras de conejo en primavera y, si tiene que pagar entre las dos denuncias más de 16.000 euros, no le queda otra que echar mano de esa cuantía.

En cuanto a la comarca de Tabeirós-Montes, el Tecor Río Ulla finalizó la caza de jabalí ya en enero, con 55 piezas batidas, como apunta el presidente José Manuel Sanmartín. Javier Santos, su homólogo de la Sociedad de Caza de Cerdedo, indica que se abatieron en torno a 60. No detecta más densidad que el año pasado.

Menos accidentes por el toque de queda

Durante la temporada pasada, a estas alturas el Tecor Río Ulla ya tenía tres comunicaciones por accidentes de tráfico con jabalíes. Hoy en día, no hay ningún aviso. “Creo que este descenso tiene que ver con el confinamiento”, apunta el presidente de la entidad, José Manuel Sanmartín. El toque de queda, que obliga a estar a las diez de la noche en casa, también provoca que los siniestros contra el jabalí hayan caído en picado, puesto que este animal suele desplazarse sobre todo de noche. Aún así, la sociedad de cazadores de Vila de Cruces tuvo que pagar en los últimos meses 12.000 euros por siniestros de tráfico, ocurridos en vías de notable densidad como la que enlaza con Silleda o la PO-960, que comunica con Ponte Ledesma. Así es que su póliza de seguros subió de poco más de 2.000 euros a los 3.000. Por el momento, no está previsto que sus 150 socios tengan que pagar más cuota. Lalín tampoco nota ese descenso de accidentes que mencionan desde el Tecor Río Ulla o desde la Sociedad de Caza de Dozón. José Luis Montoto indica que “no varió la cifra respecto a otros años. Debemos tener en cuenta que por aquí pasa una carretera nacional y varias comarcales. Nuestro coto es el tercero más grande de Galicia”, así que por mucho que se baje la densidad con la caza, el hecho de que Lalín sea un auténtico cruce de caminos hacia las principales ciudades mantiene ese riesgo de accidentes.

De cara a daños en prados y fincas recién sembradas en las próximas semanas, Montoto recalca que “vamos a trabajar como el año pasado, siempre va a haber cuadrillas para el tema de daños, aunque ahí ya dependemos de las pautas de Medio Ambiente”. Tras la denuncia por destrozos y la visita de técnicos de la consellería, esta será quien decida si se realiza una disuasión con perros atrailados, con sueltas o mediante batidas. Lalín cuenta con seis cuadrillas, el mayor volumen de la comarca dezana. “Vamos a ir siempre de la mano de los ganaderos”, reitera su presidente en funciones.

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