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Del micrófono a la tijera para salir de la crisis

Elier Chapel abre su Barber Shop en A Estrada tras 27 años como músico y uno sin trabajo por culpa del COVID

Elier Chapel Rodríguez, en su barbería de la calle Castelao de A Estrada.   | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Elier Chapel Rodríguez, en su barbería de la calle Castelao de A Estrada. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Elier es de esas personas con las que resulta tremendamente sencillo entablar conversación. Su primer apellido, Chapel, bautiza el negocio que este cubano acaba de abrir en A Estrada. El local es pequeño, pero muy coqueto. Incluso faltándole –al menos según asegura su propietario– algunos elementos de decoración luce acogedor. Ha transformado un bajo que llevaba cerrado 15 años y a moldeado en él una barbería, de esas en las que el sillón en el que se sientan los clientes promete una comodidad a la altura de la conversación del peluquero. Su propia vida tiene una historia más que interesante. Elier sabe lo que es sacarse las castañas del fuego; remangarse cuando la situación lo requiere y reinventarse en tiempos difíciles. De hecho, después de 27 años viviendo de la música, el parón que el COVID supuso para su profesión le hizo construirse una alternativa, cambiando el micrófono por las tijeras de cortar el pelo.

“Decidí salir de la música porque estamos totalmente vendidos desde el punto de vista económico”, explica este cubano afincado en A Estrada. Se dedicó profesionalmente a esta pasión desde los 17 a los 44 años. Y entonces llegó el coronavirus. Adiós conciertos, adiós fiestas, adiós alegría. “Llevaba un año sin hacer nada”, apunta. Explica que vio cómo sus compañeros de profesión comenzaron a emprender nuevos caminos, a cada cual más lejos del escenario. Algunos se encaminaron a la construcción y otros se hicieron repartidores para conocidas plataformas de venta por internet. “Yo ya tengo 45 años y necesito cierta tranquilidad”, reflexiona en voz alta. Este pensamiento llama al siguiente para explicar por qué decidió dejar que se apagasen los altavoces. Entendió que la falta de actividad bien podía ser una señal para tomar distancia de las malas noches y los muchos kilómetros con la banda sonora a cuestas. Así que Elier Chapel Rodríguez resolvió abrir su cajón de los recursos y desempolvar su afición por cortar el pelo para hacer de ella su nueva profesión.

Cajón de recursos

“Siempre confié en mi habilidad para cortar el cabello. Era mi segunda profesión guardada en el cajón de los recursos”, indica, después de reconocer que haya había practicado con las tijeras antes de entregarse a una carrera musical que lo llevó por los escenarios de múltiples rincones del mundo.

Después de formarse para desarrollar técnica y habilidad, este músico pasó, en plena pandemia, del trabajo por cuenta ajena a generar las condiciones para ser su propio jefe en un sector completamente distinto. ¿Quién dijo miedo? “Estoy convencido de que si las personas tienen una idea fija de lo que quieren, ese es el 50% de la viabilidad del negocio”, considera este emprendedor.

Cantante y compositor, Elier Chapel tenía también un pequeño estudio como productor musical, además de una discoteca móvil y su propio grupo, Rock and Flow. La última vez que se subió al escenario en un concierto fue a finales de 2019. Después llegó el COVID y apagó la música. Trabajaba con distintas orquestas del panorama musical gallego, formaciones de renombre en el sector que se han visto también golpeadas por la crisis sanitaria. “Ahora no hay nadie trabajando. Esto es una catástrofe económica para el sector de la música”, apunta. Así que decidió no quedarse de brazos cruzados esperando a que la crisis sanitaria se supere. Decidió tomar las riendas de su destino y concederse la oportunidad de explorar otra de sus inquietudes, buscando en ella no solo un modo más que digno de ganarse la vida, sino también una salida que le conceda bajar el ritmo y poder disfrutar de cierta estabilidad y tranquilidad en el día a día. Elier es consciente de que el estilo de vida que eligió en el momento de buscar una alternativa cuando el COVID puso su música en pausa es radicalmente diferente. “Me he construido mi cárcel”, bromea mientras observa el local de Chapel Barber Shop. Lamenta que, con solo un semana de apertura, le haya tocado que un andamio extienda un velo de camuflaje de su local. Pese a ello, la ilusión por emprender una nueva etapa le mantiene la sonrisa, perceptible incluso detrás de la mascarilla.

Las estaciones

Elier es un latino atípico. Al menos eso dice de sí mismo. “No cumplo los estándares”, bromea. “Me gusta el clima continental, las estaciones”, explica. Quizás por ello haya sabido aclimatarse al ciclón económico que trajo consigo la pandemia. Llegó y arrasó. Pero para los dispuestos a levantarse y a volver a reconstruir su vida, todavía queda esperanza.

Un ciudadano del mundo que recaló en A Estrada hace cinco años y se quedó por amor

Elier llegó a España en 2002. Tenerife fue el primer lugar en el que fijó su residencia, antes de asentarse en Madrid y de terminar, guiado por la música, en Galicia. Recaló en A Estrada hace unos cinco años y aquí se quedó por amor. Ahora emprende una nueva aventura laboral, empujado –o animado, según se mire– por el COVID y a apenas 150 metros de su casa. Entre el amor y esta nueva etapa profesional este cubano echa raíces en la Terriña después de haber sido un auténtico ciudadano del mundo. En su país el éxito profesional lo llevó a girar con el mayor espectáculo de Cuba, la orquesta Tropicana. Vivió en múltiples países y ahora se siente feliz en la capital estradense. Además de su barbería, piensa mantener su discoteca móvil –la crisis le canceló las 30 actuaciones en bodas que tenía contratadas para 2020– y su grupo musical. Al final, cuando se lleva el ritmo en las venas, de alguna manera hay que dejarlo salir.

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