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113.000 euros por el escenario del crimen

Interior de la antigua explotación de vacuno.  | // FOTOCASA

Interior de la antigua explotación de vacuno. | // FOTOCASA

Hace ahora casi un año una excavadora demolía la casa en la que el matrimonio formado por José Mouriño y Carmen Reboredo asesinaba a su hija Sonia, de 22 años. Del inmueble, al que según la sentencia le habían prendido fuego premeditadamente y, a consecuencia del humo también falleció aquel fatídico 29 de octubre de 2010 un empleado de la pareja de edad avanzada, ya no queda nada. La hierba ha cubierto la superficie en la que se asentaba y solo un cierre perimetral de forja y una cancilla recuerdan, en el lugar de Outeiro, en la parroquia lalinense de Barcia, que por ahí se accedía al hogar familiar.

No obstante, de la propiedad de los Mouriño-Reboredo todavía sigue en pie una finca, la antigua vivienda y el establo en cuya fosa de purín permaneció escondida la pareja mientras la Guardia Civil trataba de investigar, primero, los motivos del fuego en la vivienda, y después las muertes de Sonia y de Amador Vázquez, el anciano que vivía con la familia. De aquella unidad solo queda el matrimonio, pues tanto Erundina Lalín y Manuel Reboredo –madre y hermano de Carmen, que se habían salvado del fuego– fallecieron en 2012 y 2013.

Una de las zonas de establos. Fotocasa

Según la oferta, que se puede consultar en el portal Escogecasa o en la página inmobiliaria Fotocasa, el conjunto está formado por una vivienda aislada para rehabilitación integral y una nave industrial agrícola de 1.031 metros cuadrados construida en dos plantas sobre una parcela total de 6.796 metros en un terreno clasificado como Suelo de Núcleo Rural. También están incluidos dos cobertizos que suman otros 137 metros cuadrados. En la ficha técnica se especifica que la nave –donde estaba ubicada la explotación– cumple con la normativa urbanística en cuando retranqueos y edificabilidad.

Cierre y cancilla por la que se entraba a la vivienda, demolida hace casi un año. Bernabé/Javier Lalín

Con el matrimonio en prisión –permanecieron en libertad durante unos diez meses en 2012 mientras no se resolvía un recurso ante el Supremo que fue desestimado y regresaron al penal de A Lama–, primero se vendieron las vacas de la explotación ganadera y luego la propiedad padeció los efectos propios de un hogar deshabitado. Ahora una entidad bancaria tiene a la venta estos bienes por 113.000 euros.

Parte de la vieja vivienda fue usada como alpendre. Fotocasa

José Mouriño y Carmen Reboredo están en la prisión provincial después de haber sido condenados, cada uno, a 58 años de prisión. No obstante, en julio de 2017 la sección segunda de la Audiencia Provincial dictaba un auto en el que fijaba en 25 años el máximo tiempo de prisión que pueden cumplir ambos, tras ser culpados en 2013 por el asesinato de su hija y de un antiguo empleado de su explotación ganadera, así como por dos tentativas de asesinato contra la madre y el hermano de la mujer. La obtención del tercer grado dependerá de su comportamiento y no accederán a la libertad condicional hasta que hayan cumplido tres cuartas partes de la condena.

Un buzón con el nombre del matrimonio. Bernabé/Javier Lalín

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