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José Manuel, Adrián y Miguel Pazos posan ante la furgoneta de su constructora, que simula a la del Equipo A.   | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

José Manuel, Adrián y Miguel Pazos posan ante la furgoneta de su constructora, que simula a la del Equipo A. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

La furgoneta GMC Vandura que condujo el Equipo A durante años se convirtió en uno de los coches más icónicos del mundo del cine. Desde la salida al mercado de ese modelo clásico hasta hoy han pasado casi cuarenta años. La Citröen 25 que recorre estos días la zona suma 24 años menos y no tiene el mismo glamour de que la que conducían los “soldados de fortuna” pero eso no le impide convertirse en el centro de todas las miradas allí donde va. El motivo de su éxito es la decoración, que imita la de la televisiva furgoneta. Existe sin embargo otra gran diferencia. El cartel que luce en su parte trasera deja claro que dentro no van el coronel Smith y los suyos sino la familia Pazos, que desde el pasado mes de agosto han creado en su propia constructora.

La historia de Construcciones Pazos comenzó hace menos de un año. José Manuel Pazos lleva toda la vida en el sector, primero formando parte de diferentes constructoras y desde hace años por su cuenta. Su hermano Miguel Pazos y su hijo Adrián Pazos habían llevado sus caminos hacia el mundo de la hostelería, el primero con su propio bar en Pontevea y el segundo en diferentes locales. La pandemia del COVID y el cierre de la hostelería por las restricciones los llevó sin embargo a buscar una nueva ocupación, juntándose los tres en su propia constructora.

“Mi padre tiene mucha experiencia y mi tío también, porque antes de montar bares en Santiago y Pontevea, estuvo trabajando fuera en la construcción. Yo, por mi parte, trabajé muchas veces con mi padre”, explica Adrián al recordar la creación del negocio familiar. “La cosa estaba tan mal en la hostelería que decidimos arriesgarnos”.

En su puesta de largo, Construcciones Pazos contó, sin embargo, con un reclamo del todo inesperado: su furgoneta. “Es una Citröen C 25. Antes era toda blanca pero después de tantos años estaba gastada y oxidada, así que decidí pintarla de negro. Cuando acabé y la vi, decidí pintarle una raya roja como la de El Equipo A, porque siempre fui muy forofo de esa serie. Cuando la vio mi padre no se lo creía”, relata el joven emprendedor.

"Allá donde vamos le sacan fotos"

Ahora, esa furgoneta se han convertido en básica para su nueva constructora y también en una gran imagen de marca. “A cada sitio al que vamos a trabajar siempre le sacan fotos a la furgoneta. Pero también cuando vas por la calle, la gente se queda mirando. Incluso los chavales pequeños alucinan con ella, y eso que no creo que viesen nunca El Equipo A”, nos cuenta Adrián, quien llegó a tener una anécdota con un Policía en Santiago a cuenta de la furgoneta. “Estábamos trabajando allí y cuando fui a la furgoneta vi que un Policía le estaba sacando una foto. Lo primero que pensé es que era para ponerme una multa, pero estaba bien aparcada. Cuando me acerqué y le pregunté me dijo que no me preocupase, que la foto era para él porque le gustaba”.

Adrián Pazos explicó que existen algunas furgonetas similares por Galicia. “Ya vi unas cinco. En Lalín por ejemplo creo que hay una Mercedes Vito que también está pintaba así. Aún así, a la gente le gusta y le llama la atención”.

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