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El huerto que nació del confinamiento

Dos estradenses convierten su afición por la horticultura durante los meses de marzo a junio en una forma de trabajo, integrándose en una asociación que reparte productos del campo a domicilio

Ofelia Lema, ayer, en la huerta de si vivienda en Lagartóns.  | // BERNABÉ/ANA AGRA

Ofelia Lema, ayer, en la huerta de si vivienda en Lagartóns. | // BERNABÉ/ANA AGRA

Ramón Pereiro.

Lino Vilas.

Juan Manuel Ordóñez.

“Lo único que hacemos es trabajar el campo y vender todo lo que nos sobra”, explica simplificando Ofelia Lema. La estradense y su pareja, Natalia Lemos, se han embarcado en los últimos meses en una nueva aventura empresarial, un proyecto que nació durante los meses de confinamiento en su vivienda de Lagartóns y que ha terminado con la formación, junto a otros productores de la zona de Santiago, de la asociación DoNoso. Lo que arrancó como un entretenimiento personal durante los largos meses sin poder salir de casa es, casi un año después, una nueva forma de vida para ambas.

“Todo empezó a raíz del confinamiento obligado por la pandemia en el mes de marzo. En ese momento empezamos a vivir en Lagartóns, en una casa fantástica, con mucho espacio alrededor, y decidimos plantar huerta”, explica Ofelia Lema. “La ventaja o la desventaja del tiempo libre es que te vienes arriba y yo planté huerta como si no hubiera un mañana. Por eso, sobraban muchos productos a pesar de regalar a familia y amigos. Además, tampoco podías moverte para llevarle las cosas a casa o venir a buscarlas”, añade la estradense.

En ese momento se pusieron en contacto con una asociación que se dedicaba a centralizar el excedente de los productos de agricultores para venderlos a particulares. “Ofrecían cestas de productos a domicilio, con productos caseros, sostenibles y de confianza. Son productos que dependen solo de cómo tratas la tierra. En mi caso por ejemplo solo las trato con infusiones de canela o de bicarbonato con leche, dependiendo del producto”, relata Lema. Con el paso del tiempo y tras entrar en contacto con otros productores, se dieron cuenta sin embargo de que esta asociación seguía una línea diferente a lo que querían los productores. “Estaba centrada en formación, ayudas... Al final éramos cuatro los productores que estábamos sosteniendo toda la asociación. Gestionábamos el envío de las ofertas, recepcionamos los pedidos de la ofertas semanales, enviamos las cestas semanales, etc”.

Por este motivo, los cuatro decidieron separarse de la asociación, creando la suya propia, bautizada como DoNoso. El presidente de la asociación es Lino Vilas Barbeito, de Meaño, mientras que Juan Manuel Ordóñez, de Rois, ejerce como presidente. Las estradenses Natalia y Ofelia ocupan los cargos de secretaria y tesorera, sumando a mayores al productor Ramón Pereiro.

“Nos dimos cuenta que el trabajo y la gestión lo estábamos haciendo nosotros, así que creamos nuestra propia asociación. Es una idea que parte con el objetivo de apostar por el producto de proximidad, algo que esta pandemia nos demostró que es muy importante. Es además un producto sostenible, que se rige por criterios de rotación de cultivos, el uso de productos naturales para su cuidado y que es un alimento natural”, explica Lema, quien destaca el gran incremento de los pedidos registrado durante los momentos más duros de la pandemia.

“No hacemos nada que no esté ya inventado, llevar la compra a tu casa. En este caso sin embargo hablamos de algo que cultivamos para nosotros mismos. No plantamos de forma industrializada. Es un producto cuidado para el autoconsumo y que ha sido tratado con todo el mimo. Nosotros por ejemplo no tomamos medidas agresivas contra los pájaros que vienen a tomar las fresas. Ponemos una malla de protección o plantamos un cultivo menor cerca para que recurran a él y no vayan a las fresas”, explica la nueva empresaria. Defiende además que se trata de un consumo local, ya que cada productor se reparta dentro de su zona de cultivo.

Por su planteamiento, su oferta de productos se mueve únicamente en función de las temporadas, por lo que su catálogo suele ser más reducido. “A veces la gente te pide alguna cosa que no les puedes servir al no ser temporada. Es verdad que los invernaderos nos permiten jugar un poco con los tiempos pero no mucho. No puedes tener pimiento morrón en enero. Es imposible”.

La asociación busca ahora expandirse y ya está en negociaciones con un productor de la zona para poder sumar a su oferta de reparto a domicilio diferentes tipos de carnes, especialmente elaborados como chorizos.

Partiendo de cero

Lema reconoce que, a la hora de iniciar este nuevo proyecto, jugó en su contra el hecho de no tener “ni idea” del mundo en el que se estaba metiendo. “La familia de mi expareja sí trabajaba el campo pero yo siempre fui la cosmopolita en medio de ellos. Sabía lo que era una vaca y que daba leche pero mi experiencia era cero. El tiempo de confinamiento me permitió sin embargo iniciar este proyecto y a partir de ahí surgió la curiosidad”, recuerda. Contó sin embargo con la ayuda de su pareja Natalia. “Ella es una persona muy inquieta intelectualmente hablando y se informaba de todo lo que íbamos plantando”, explica.

De esa manera crearon un método de trabajo en el que se reparten funciones. “Yo me encargo de la infraestructuras, preparar la tierra, rotaciones... y finalmente plantar. Luego viene Natalia y se encarga de cuidar el cultivo. Luego vuelvo yo, que me encargo de las tareas de mantenimiento. Por último, solo queda la recogida, que la hacemos las dos juntas. El mérito sin embargo de sacar lo mejor de nuestra huerta es de Natalia”.

Para ponerse en contacto con la asociación DoNoso y conocer su oferta pueden hacerlo a través del número de teléfono 697 622 526. Cuenta también con página de Facebook e Instagram, y pronto tendrán operativa una página web desde la que poder elegir la compra y realizar el pago. “Con esto no buscas hacerte rico pero se trata de rentabilizar un poco toda la producción que tenemos y conseguir un plus para la casa en un momento siempre complicado”, resume Lema.

Ella es la encargada de recoger la oferta de productos que tiene que cada uno de los integrantes de la asociación, enviarla semanalmente a su cartera de clientes y recepcionar los pedidos de las cestas semanales. “Envío la oferta los viernes y hasta el lunes por la tarde se pueden hacer los pedidos, con un mínimo de quince euros. Parte de ese dinero se destina a los gastos de la asociación y el resto a pagar los productos”, explica.

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