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Los prados ganaron 4.750 hectáreas en las comarcas por la ganadería extensiva

En Deza aumenta el cultivo del maíz forrajero a costa de los cereales de grano | Igual que en Tabeirós, sube la superficie destinada a plantaciones de frutales y de castaños

Vacas en un prado de la parroquia de A Baíña, en Agolada. |  // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Vacas en un prado de la parroquia de A Baíña, en Agolada. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

El bienestar animal, la reducción de costes y el cuidado medioambiental están, desde hace años, detrás de las tendencias tanto de la producción como del consumo de alimentos. Poco a poco, la ganadería intensiva va dejando paso al cebo y cuidado de animales criados en libertad o semilibertad. Para ello, se necesitan tierras que permitan ese alimento. Así que es normal que solo en Deza y Tabeirós los terrenos dedicados a prados hayan aumentado en 4.750 hectáreas entre los años 2009 y 2019. Para hacernos una idea, es lo equivalente a nada menos que 9.500 campos de fútbol de medida estándar.

Los datos que maneja el IGE sobre la distribución de los principales grupos de cultivos señalan que en los concellos dezanos hay 15.442 hectáreas destinadas a prados, frente a las 11.269 de 2009. Por su parte, en Tabeirós la cifra pasó de 6.074 a 6.651. Hay otros cultivos que también ganan hectáreas en las dos comarcas, como los frutales y los castaños, aunque en este caso de forma relativa. Los frutales ganan peso sobre todo en Tabeirós, ya que si en 2009 contaban con 141 hectáreas, en la actualidad casi duplican su superficie, con 273. El crecimiento ha sido más modesto en tierras dezanas, con 64 hectáreas más que permiten llegar a las 259.

El viñedo pierde fuerza

Donde sí ha habido un auténtico boom en cultivos ha sido en la producción de castaña. En Tabeirós-Montes, la plantación de sotos crece de forma progresiva, porque en 2009 había solo 44 hectáreas, en 2015 llegaban ya a las 110 y en 2019 el IGE cuantifica 200. Es decir, en solo una década A Estrada y Forcarei multiplicaron por cinco sus fincas destinadas a castaños. En Deza, va cobrando importancia también este producto, pero de una manera menos homogénea. Los datos más recientes indican que en esta comarca hay 406 hectáreas con castaños. Son cuatro menos de las 410 que había en 2009, pero al menos superan a las 392 de 2015. Galicia figura entre las comunidades autónomas con mayor volumen de producción y de exportación de castaña, y de ahí este crecimiento en Deza en los últimos años.

El viñedo, además de los frutales y los castaños, es otro cultivo leñoso que el IGE somete a examen. Y muestra, como el castaño, un comportamiento distinto según qué comarca. En Deza había 190 hectáreas en 2009 y 205 en 2019. Ha subido la producción de uva en diez años, sí, pero es que en 2015 se llegó al pico de las 226 hectáreas. Así que detrás de este descenso en cuatro años está o el abandono o la reconversión de tierras. En Tabeirós-Montes, la viña (y pese a que algunos puntos están en una subzona de la D.O. Rías Baixas), pierde fuelle desde 2009, pues de las 332 hectáreas de ese año hemos pasado a as 306 en 2015 y a las 277 de 2019, el dato más reciente.

Decíamos al principio que abaratar costes en la alimentación animal era necesario en cualquier explotación que desee ser rentable. Así que además de disponer de prados, las granjas precisan terrenos donde cultivar, sobre todo, alimento para forraje, de gran poder nutritivo. Las praderas dominan, cómodamente, dentro de los cultivos forrajeros, con 15.611 hectáreas en Deza y 2.392 en Tabeirós. Pero ocurre que en Deza las praderas han perdido en 10 años 2.652 hectáreas, y en Tabeirós otras 236. Ese descenso, sin embargo, no les impide continuar a mucha distancia de las fincas que se dedican a producir maíz de ensilado. En este caso, hay 4.368 hectáreas en Deza (que gana 373 en una década) y 661 en Tabeirós-Montes (que baja 258). Mucho más sutiles son las plantaciones de col forrajera, con solo 97 hectáreas en tierras dezanas y 56 en Tabeirós. Una década atrás, las cifras estaban en 146 y 57 hectáreas, respectivamente.

La peculiaridad de las tierras dezanas y la necesidad de ese alimento nutritivo para el ganado explica que pierdan terreno, y nunca mejor dicho, los cereales de grano. El trigo, que en 2009 ocupaba en Deza 488 hectáreas, ahora contabiliza solo 95, es decir, casi la quinta parte, mientras que en la comarca vecina ha caído casi a la mitad, pasando de 93 a 56 hectáreas. El maíz de grano registra mejores cifras, pero también desciende: pasa de 711 a 597 hectáreas en las explotaciones dezanas, mientras que en la comarca vecina baja de las 388 a las 354.

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