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Candado para una larga cadena

Distintos sectores de la actividad económica y cultural de las comarcas acogen con pena, frustración y búsqueda de alternativas las restricciones que desde hoy les obligan a echar el cierre a sus negocios

Roberto Campos y Ana Lois, ayer. |  // BERNABÉ/J.LALÍN

Roberto Campos y Ana Lois, ayer. | // BERNABÉ/J.LALÍN

La tardanza en la publicación del Diario Oficial de Galicia (DOG) mantuvo ayer expectantes a muchos sectores económicos de Deza y Tabeirós-Terra de Montes, deseosos de acceder al detalle de las nuevas restricciones que son de aplicación hoy en el conjunto de la comunidad gallega y que avanzó el lunes el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.

Sin embargo, el que más y el que menos ya tenía una idea de lo que le espera para las próximas tres semanas, vigencia inicial de las medidas de alerta máxima a las que será sometido todo el territorio autonómico.

Los hosteleros se resignan a cerrar –una vez más– las puertas, mientras que otros establecimientos como gimnasios y piscinas tienen claro que les toca también bajar la persiana, pese a que muchos de ellos insistían ayer en que no se registraron contagios en sus establecimientos en toda esta pandemia. Clases como las de los conservatorios, las escuelas de música y danza o de algunos otros centros se acogen a la nueva situación entre la resignación, la desesperanza y el deseo de que este sacrificio sea el último.

Sofía Mosteiro. | // BERNABÉ

Pilar Matalobos y Luis Rivadulla | Minicines Central

“Deseamos poder volver de nuevo”

Minicines Central encendió las luces tras las funciones del día del espectador –el lunes–, sabiendo que no podrá volver a poner sus proyectores en marcha hasta el próximo 17 de febrero. Las de A Estrada son las únicas salas cinematográficas que continúan abiertas al público en las comarcas de Tabeirós-Terra de Montes y Deza. El negocio que dirigen Pilar Matalobos y Luis Rivadulla conoce bien el impacto de la crisis sanitaria. Lo ha sufrido durante el cierre de actividades ligadas a esta industria cultural, primero, y con los aforos limitados cuando se permitió que los espectadores volviesen a las salas. “Deseamos poder volver de nuevo y por eso vamos a cuidarnos-cuidaros”, expresaron estos estradenses en sus redes sociales. Este cine, de carácter familiar, aproxima al público local desde hace años, y pese a las adversidades, los estrenos de cartelera.

Pilar Matalobos y Luis Rivadulla, gerentes del cine de A Estrada. |  // BERNABÉ/CRIS M.V.

Pilar Matalobos y Luis Rivadulla, gerentes del cine de A Estrada. | // BERNABÉ/CRIS M.V.

Graciela Vila | Directora del Hotel Pazo de Bendoiro

“Parte del personal se irá al ERTE”

Los últimos clientes del restaurante del Pazo de Bendoiro, en Lalín, se pasaron ayer por su comedor para degustar platos de su carta. Graciela Vila, directora del establecimiento subraya que “cerramos el restaurante. El hotel sigue abierto y lo que es comercial, nosotros vamos a estar trabajando dentro. De hecho, hoy (por ayer) nos entró una habitación”. Para la responsable del hotel esta época “no es fácil porque esto está muy complicado. La gente está desconcertada y la verdad es que llaman preguntando por si estamos abiertos o no o cómo está Lalín. Esta semana y la anterior el restaurante estuvo trabajando con la gente de la zona”. Y añade que “el personal de cocina y el de sala se van al ERTE hasta que no podamos volverlos a incorporar. Este fin de semana íbamos a hacer el tema de una interesante mini carta a base de arroces y todo eso para el take away pero ya nada”.

Graciela Vila. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Sofía Monsteiro | Absolute Centro Wellness

“No somos ocio; somos salud y bienestar”

“Nosotros no somos ocio; somos salud y bienestar. Tenemos un factor social pero, con aforos, distancias, higiene extrema, mascarillas y ventilación de la mañana a la noche”... Sofía Mosteiro, propietaria del Absolute Centro Wellness de A Estrada no podía ocultar ayer su indignación ante el hecho de que hoy tenga que cerrar las puertas, dejando sin la posibilidad de realizar ejercicio físico individual a muchos usuarios que acuden a entrenar por motivos ligados a su bienestar. “Creo que es desmesurado. Tenemos que cerrar, no nos queda otra, pero eso no significa que se estén equivocando con este sector. Hay gente que viene por salud, porque se lo recomienda su médico y por su autonomía funcional. Esa gente se va tener a hora que quedar en su casa”, explica. Mosteiro aseguró ayer que la tristeza se podía notar entre quienes con frecuencia acuden a hacer ejercicio físico a estas instalaciones. “Cuando cumples y no se dieron casos, cuanto menos te fastidia”, reconoce. Insiste en que en este gimnasio no se dio ningún positivo y si alguno de los usuarios se infectó quedó comprobado que no fue en estas dependencias donde –insiste– se cumplieron escrupulosamente las medidas de seguridad. “O paramos todos o parece que siempre nos toca a los mismos. Hay ciertos deportes más colectivos, porque el nuestro es totalmente individual. Tenemos clases de 90 metros cuadrados para cuatro personas, no se tocan ni de casualidad”, remarca. “Me da rabia, pero no me queda más que acatar las normas, y las voy a cumplir. Luego a ver si nos ayudan o no a levantar cabeza. A ver las compensaciones que dan, porque no nos libran de pagar la Seguridad Social, por ejemplo”, continúa. “Me gustaría que en un futuro próximo no se tenga el concepto de actividad física como ocio, sino como salud y bienestar. Hay gente que viene por cuadros psicológicos. No todos quieren ser Barbie y Ken. Los 70 y 80 ya pasaron”.

Alfredo González. |  // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Alfredo González. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Alfredo González | Presidente de los comerciantes estradenses

“Nosotros también comemos”

“Nosotros también comemos, no solo pagamos impuestos”. Con esta contundencia se pronunció ayer el presidente de la Asociación de Comerciantes da Estrada (ACOE), Alfredo González. No ocultó su impresión de que la situación vuelve a hacerse muy cuesta arriba para el sector. “Levamos casi un año perdiendo dinero, quitando la Navidad. Esta situación ya no se aguanta mucho más”, dijo. González insistió en que comprende las medidas adoptadas para frenar la pandemia pero también apuntó que en otros países se congeló el cobro de préstamos e hipotecas. “Es muy gordo el lastre que tenemos encima”. Indicó que muchos comercios ya apostaron por el cierre y que el comercio es ahora “una bomba de relojería que va a estallar en cualquier momento”. Explicó que algunas tiendas de A Estrada ya apostaron por anticipar su cierre la semana pasada o, incluso, por no abrir en horario de tarde, algo que hoy podrían hacer muchos más.

Alumnos en una clase virtual de Tequexetéldere.

Kike Vázuqez | Tequexetéldere

“Ya empezamos las clases ‘online’”

La entrada en vigor de las nuevas restricciones pilla preparados a los integrantes de la escuela de música y baile tradicional Tequexetéldere de A Estrada. Su integrante Kike Vázquez explicó ayer que cuando los casos comenzaron a crecer de manera exponencial en el municipio apostaron por cancelar las sesiones presenciales, animándose a llevar las clases a las aulas virtuales que habían preparado para no verse obligados a suspender su actividad si se producía un nuevo confinamiento. “La idea era pasar dos semanas así e ir viendo la evolución”, explicó Vázquez. Sin embargo, ahora la escuela permanecerá con este tipo de sesiones virtuales al menos otras tres semanas completas. Las aulas reunirán a cerca de un centenar de alumnos. También el Obradoiro de Música Moderna Carlos Barruso apostó por continuar su actividad a través de internet.

Inicio del curso en el Conservatorio de Lalín.

Benxamín Otero y javier Comesaña | Conservatorios Profesionales de Música de Lalín y A Estrada

“Estaba planteado impartir clases vía telemática”

Los conservatorios profesionales de música de las dos comarcas vivirán las nuevas restricciones de la Xunta aferradas a las nuevas tecnologías. Benxamín Otero, jefe de estudios del lalinense, explica que “ya estaba planteado desde el inicio de la pandemia lo que se denomina un “horario espejo” para poder impartir las clases de forma telemática ante una contingencia de este tipo. Realmente, lo que vamos a hacer ahora es algo muy parecido a lo que hicimos cuando empezó el confinamiento. Se trata de mantener el mismo horario, sólo que la clases serán telemáticas. Hay determinadas asignaturas grupales de instrumentos que no podremos impartir y por esto crearemos alternativas para que los jóvenes sigan haciendo algo. Esto afecta los más de 160 alumnos matriculados en este momento porque la orden es cerrar”. Todo indica que en el centro de la cabecera comarcal dezana la experiencia vivida tras la declaración del estado de alarma favorecerá su funcionamiento. De igual forma, en el conservatorio estradense las soluciones telemáticas serán decisivas para continuar con el curso académico a pesar de la situación sanitaria actual. Su responsable, Javier Comesaña, señala que “vamos a venir los profesores al conservatorio y hacer nuestras clases con los chicos vía telemática. Tenemos una plataforma común procedente de la consellería montada en el centro desde el principio de curso y mañana (por hoy) sólo es ponerla a funcionar. Así estaremos hasta el 18 de febrero. En el anterior confinamiento cada profesor tenía sus propias herramientas pero ahora está todo más institucionalizado. La verdad es que no nos cogió por sorpresa porque todo esto lo teníamos preparado desde el inicio del curso. En el centro tenemos entre 170-180 chavales que se verán afectados por esta medida”. De esta forma, tanto en A Estada como en Lalín los estudiantes de música se mantendrán “conectados” a sus respectivos profesores.

Audición en la escuela de Silleda.

Pablo Fernández y Rafael Agulló | Escuelas de música de Merza y Silleda

“A principios del curso diseñamos un plan B”

Las escuelas de música de la zona también se verán afectadas por las nuevas medidas anti COVID-19. Silleda y Merza cuenta con sendos centros donde centenares de jóvenes se forman en los distintos instrumentos. Al igual que sucede con los conservatorios, también aquí las medidas interpuestas el año pasado servirán para poder continuar con la enseñanza. Rafael Agulló, responsable de la de Silleda, recuerda que “nosotros, a principios de curso, ya diseñamos un plan B para este tipo de circunstancias. Es decir, en el hipotético caso de que no pudiéramos dar clases presenciales pues impartirlas de forma telemática, tal y como habíamos hecho durante la época del confinamiento del año pasado. Seguiremos los mismos esquemas porque vimos que funcionaba y como tampoco se tienen los medios que hay en otro tipo de centros, decidimos emplear esas herramientas para facilitar nuestro trabajo”. Agulló lamenta que la situación implique la anulación de actividades en la banda después de planear ensayos y conciertos para este año. De igual forma, en Merza su banda también tendrá que suspender sus proyectos. Pablo Fernández declara que “nosotros vamos a cancelar todo. Teníamos previsto empezar los ensayos el pasado fin de semana pero visto que en Vila de Cruces empezaron a haber muchos casos positivos decidimos suspenderlo todo. En la escuela haremos las clases online y como por ahora son tres semanas de restricciones, hay profesores que vienen de lejos que las cancelarán para poder recuperarlas más adelante, si es posible claro. Es todo muy difícil de organizar porque nunca sabes a ciencia cierta cuánto va a durar esto. Nosotros tenemos unos 85 chavales a los que les va a afectar todo esto”. Por el momento, la tecnología hará que un encierro más llevadero.

Roberto Campos y Ana Lois, ayer. | // BERNABÉ/J.LALÍN

Roberto Campos y Ana Lois | Piscina climatizada de A Estrada

“A ver cómo soportamos otro cierre sin ingresos”

Roberto Campos y Ana Lois, socios de Auga V.A., firma concesionaria de la piscina climatizada de A Estrada, son conscientes de la que se les viene encima. “Nos va a afectar muchísimo. Con restricciones cada dos por tres, la gente se da de baja. Cada vez vamos a peor y sin ayudas directas”, apuntan. No tardan en respaldar esta afirmación con cifras: estas instalaciones deportivas perdieron alrededor de 500 abonados desde el pasado mes de marzo. “Cada vez que en la tele sale que se disparan los contagios, la gente se da de baja”, lamentan. Explican que les quedan alrededor de 400 socios, pero no dejan de reconocer que, con el mantenimiento que requieren unas dependencias como estas, resulta difícil afrontar una situación como la actual. “A ver cómo soportamos ahora este cierre sin ingresos”, señalan. Y es que tenían pendiente de cobro un trimestre que habrían de percibir en febrero. Sin embargo, con este nuevo cierre, las cuotas quedarán suspendidas. “Es muy difícil cuando no hay ayudas directas. No me vale que me den 40.000 euros dentro de un año. Cuando me hacen falta es ahora”, expone Roberto Campos. Indican que lo que sucede con cierres como el que hoy comienza es que “mucha gente ya no vuelve”. “Empezaremos en febrero y, a lo mejor, 20 o 30 personas ya no regresan. Y que esto pase cada dos por tres...”, lamentan . Insisten en que, paradójicamente, se recomienda hacer ejercicio físico para afrontar mejor el COVID y remarcan que en las instalaciones no se dieron casos positivos, soportando los trabajadores en todo momento la mascarilla, pese a pasar mucho calor en la zona de piscina.

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