El cuarto lunes de enero no está marcado en rojo en el calendario, pero es la fecha elegida como el Día del Community manager, una figura profesional todavía muy nueva pero cada vez más presente en la sociedad. La estradense Lorena Penas Rey lleva seis años dedicándose por completo a estas funciones en el seno de Actualizados Comunicación, junto a su socia Silvia Alende Castro. Partieron de cero y su cartera de clientes reúne hoy a alrededor de 80 negocios.

–Un día para el community manager. ¿Se ha vuelto una figura profesional tan importante?

–En estos momentos de cierre de negocios, una presencia en redes sociales permite estar conectado con el público, de manera que esta figura sí se vuelve más importante. Por ejemplo, a la hora de hacer un pedido de comida a domicilio, si no tienes una carta digital no tienes opción para que tus clientes hagan sus pedidos. Es donde mejor se ve que funciona, porque los hosteleros son de los más afectados y los que más precisaron de las redes para comunicarse con sus clientes.

–La pandemia hizo reflexionar.

–Sí, sin duda. Lo apreciamos en un interés cada vez mayor por estos servicios, por ampliarlos a códigos QR vinculados a cartas digitales, a informar al consumidor de cómo le afectan a cada negocio las restricciones y los cambios de normativa como la que estrenamos hoy. Días previos a la implantación de cada batería de medidas, las publicaciones están centradas sobre todo en cómo acata cada negocio esas restricciones y cómo le afectan al usuario. Esos días son una locura. Vivimos pegadas al teléfono.

–¿En qué momento la actividad económica de proximidad percibió que necesitaba un community manager en plantilla?

–Nunca olvidaré ese día de marzo en el que se anunció el confinamiento. Cuando se bajaron las persianas, los comerciantes vieron que la única ventana que podían dejar abierta era la de las redes sociales o la de sus páginas web, quienes la tuviesen.

–Hace seis años empezaron este proyecto de cero. ¿Cómo han visto evolucionar su propio papel?

–Fue de la mano de la propia evolución de las plataformas. Cada vez se busca una mayor presencia del usuario. Antes no se personificaba tanto una empresa en una cara visible de la misma. Ahora eso es fundamental. La interacción con la marca es mucho mayor: el usuario puede participar en encuestas, preguntar de manera directa y que la empresa le responda, participar en concursos... Además, se invierte cada vez más en la plataforma publicitaria de Facebook o Instagram, de manera que las redes se están convirtiendo también en un soporte promocional fundamental por su gran capacidad de segmentación. Si tu promocionas juguetes, por ejemplo, puedes dirigir tus anuncios únicamente a padres y abuelos que, al final, son quienes los compran.

–El modelo es fácil de comprender para una gran empresa pero, ¿y cuando hablamos de un pequeño negocio?

–El consumo es ahora mucho más local que hace unos meses. La Navidad nos demostró que compramos más que nunca en el espacio cercano. Esto requiere de una actividad constante en redes, no solo para dar a conocer el catálogo de productos sino la oferta y las novedades más recientes e inmediatas. Campañas como la de Pascua, que ya nos pilló confinados, demostraron cómo los negocios locales pudieron salir ganando o, al menos minimizar pérdidas, gracias a una gestión profesionales de sus redes sociales que los acercase al cliente.