El centro de acogida de caballos mostrencos gestionado por Rapa das Bestas en Sabucedo acaba de recibir los primeros caballos apresados en Forcarei, de acuerdo con la iniciativa lanzada por la alcaldesa forcaricense Verónica Pichel junto con la Asociación Rapa das Bestas para derivar los caballos mostrencos apresados en el municipio forcaricense cuya titularidad no sea reclamada en un plazo de tiempo determinado, evitando así enviarlos directamente al matadero o llevarlos a subasta, tal y como establecía el procedimiento tradicional llevado a cabo en ese ayuntamiento si nadie reclamaba la propiedad de una res apresada en un período de tiempo determinado.

Da así sus primeros frutos esta iniciativa conjunta, que logró el visto bueno de la Xunta hace nueve meses, con la confirmación autonómica de autorización de las instalaciones para caballos salvajes en Sabucedo. Desde entonces, tras la activación efectiva del procedimiento, el Concello de Forcarei ha recibido varios avisos vecinales sobre la presencia de caballos sin control en las inmediaciones de fincas privadas, según confirmaron fuentes de la administración municipal forcaricense. Pero, según las mismas fuentes, “las dificultades para capturarlos, multiplicadas por las limitaciones derivadas de las medidas de contención del coronavirus” habían complicado “enormemente el proceso”.

Sin embargo, recientemente se consiguieron capturar siete equinos, que fueron confinados inicialmente en una parcela particular del lugar de Carballeira. Desde ese ámbito fueron derivados al centro de acogida de Rapa das Bestas. La Guardia Civil pudo comprobar que seis eran reses de O Santo y que el séptimo animal carecía de microchip. Por eso no se pudo identificar su titularidad y se activó el procedimiento de comprobación de su existencia. Se abrió así un plazo de reclamación del animal.

Desde el Concello de Forcarei se recuerda que la reactivación del servicio de retirada del ganado mostrenco data de marzo de 2020, “después de que tan solo funcionara durante unos pocos meses en el anterior mandato municipal”. Señalan las mismas fuentes que “la administración de Verónica Pichel decidió contratar para esta iniciativa a un profesional amante de los animales”.

El procedimiento tradicional suponía que, cuando una persona comunicaba al Concello la aparición de un caballo salvaje, el responsable del servicio acudiese a recogerlo y lo guardase temporalmente en un recinto. A continuación, la Benemérita intentaba identificar al animal y se emitía un bando. Pero si nadie reclamaba la propiedad en el plazo de tiempo establecido el Concello se veía abocado a enviar el animal al matadero directamente, subastarlo o entregarlo a un centro de acogida.

Evitar que las reses mostrencas fuesen sacrificadas fue el objetivo de Pichel que propició el acuerdo con la Asociación Rapa das Bestas de Sabucedo. De ahí que la regidora pusiese al frente a una persona con un perfil acorde con su cometido y decidió apostar por la colaboración pionera con el colectivo de Sabucedo, que ahora ya tiene los siete animales en sus instalaciones.