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Faro de Vigo

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El virus que redescubrió el pasado

Vídeo Ruta A Estrada destaca un gran repunte en los últimos meses del casi olvidado servicio de recuperación y digitalización de grabaciones antiguas

Luis Ridavulla, en el estudio donde realiza las digitalizaciones. | // BERNABÉ/ANA AGRA

Vídeo Ruta abrió sus puertas en 1987 en la calle Fermín Bouza Brey, aunque el negocio comenzó antes, con el reparto de película casa por casa. “De ahí nos vino el nombre”., recuerda Luis Rivadulla. Luego fueron surgiendo ofertas paralelas como los reportajes con cámara de vídeo. “Cuando compramos la primera cámara casi no había nada. Nos costó 200.000 pesetas a pagar en ocho años”, explica. En ese momento fue cuando comenzaron a dar otro servicio, la copia de cintas de vídeo. “Había gente que quería hacer copias de VHS para mandarle a alguien y nosotros las hacíamos. También pasábamos algún Beta a VHS y fuimos adquiriendo nuevos equipos. Así fue como empezó todo”, recuerda.

Hubo mucha gente que desde aquella época guardó en casa sus grabaciones caseras en ese formato VHS o también en otros que surgieron después como el ocho milímetros. “Todo fue evolucionado y apareció el DVD. En ese momento llegamos a hacer pilas de DVD a partir de grabaciones en VHS. Ahora lo que hacemos es digitalizarlo”, explica Rivadulla.

“Es muy gratificante cuando la gente viene y te trae las grabaciones de su vida. La mayor parte de esos vídeos son de nuestros hijos, cuando eran pequeños. Ver eso y que tus hijos se puedan ver, o ver aquel viaje o una reunión de familia... Recordar todo eso es muy bonito. Las fotos impresas son muy bonitas. Tiene magia. Pero el vídeo es algo espectacular cuando lo puedes ver 30 años después”, relata.

Con el paso de los años, esa recuperación de grabaciones fue convirtiéndose en algo cada vez más esporádico para Vídeo Ruta. Algo cambió sin embargo en los últimos meses y Rivadulla tiene una teoría de cuál es la causa. “Con esto del Covid y la crisis teníamos que inventarnos cosas diferentes, así que comenté con mi pareja, Pili, que le podíamos dar un poco de impulso a un servicio que ya hacíamos pero sin mucha difusión. Así que lo puso en las redes sociales un poco adornado”. El éxito de su anuncio fue inesperado. Al día siguiente de publicar su servicio en las redes sociales apareció gente con varias cajas de cintas VHS para digitalizar.

“A nosotros no pasó en casa. Durante el confinamiento descubrí algunas cintas que tenía guardadas por allí y no sabía ni lo que tenían grabado. Descubrí grabaciones de mis hijos, un partido de fútbol de los veteranos en el que marqué un golazo de cabeza... eso le pasó a mucha gente y no tienen dónde verlas ahora”, explica Ridavulla.

“Este gran recibimiento nos animó a darle un empujón a principios de año. Seguramente haremos una página web –www.pasamostuscintas.com– porque se trata de un servicio que puede ir más allá del ámbito comarcal con las posibilidades de transporte que hay”, explica. A ello ayuda su precio, con siete euros por cinta, muy por debajo de lo que piden otros servicios similares, y la posibilidad de recuperar todos los tipos de formatos.

Reinventarse en tiempos complicados

“Tuve la suerte por mi trabajo de tener siempre la cámara en la mano y en el día a día hacía muchas grabaciones de mis hijos. Siempre se lo digo a la gente que tiene niños pequeños, que deben grabarlos y guardarlo. El tiempo pasa muy rápido. Cuando tengan veintipico años, esos niños no querrán ni verse en esas grabaciones pero cuando pasen unos pocos años más les encantará verse de pequeños”, aconseja un Luis Rivadulla a quien la crisis ha golpeado especialmente. Su iniciativa más conocida, la de los Minicines Central, se ha visto condicionada con el cierre forzoso por el Covid-19 y todavía continúa con restricciones. La otra es la grabación de eventos como bodas o comuniones. “De un día para otro nos encontramos con que no sabíamos qué hacer. Bodas y comuniones aún hicimos alguna pero el cine fue un gran golpe después de hacer una gran inversión”, afirma un hombre que una vez más ha sabido reinventarse.

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