Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Las bodas de brillantes de Mato

La emblemática droguería lalinense cumple 75 años como uno de los referentes comerciales en pleno centro de la localidad

José Ángel Mato, ayer, en el mostrador de su droguería de la calle Colón de Lalín.  | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

José Ángel Mato, ayer, en el mostrador de su droguería de la calle Colón de Lalín. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

El cartel del local no engaña: “A su servicio desde 1945”. Y es que en la droguería Mato de Lalín llevan ofreciendo casi de todo desde que su fundador, Antonio Mato Blanco, regresara de la capital de España y se instalara en plena calle Colón para dar con su modo de vida. Hoy, al frente está su hijo José Ángel Mato Rodríguez, que salvo sorpresa será el que cierre el comercio por no tener continuidad en la familia: “El negocio cambió completamente desde que mi padre lo fundara en 1945. Yo llevo aquí 50 años ya y me jubilaré veremos cuándo pero me queda poco porque ya tengo 65. Tengo un hijo y una hija pero no están por la labor de continuar”, se lamenta mientras no deja de atender a una variopinta clientela.

José Ángel Mato echa la vista atrás para recodar los comienzos de la droguería diciendo que “mi padres estuvo en Madrid en una farmacia y en una droguería durante un par de años con unos parientes. Después se vino para Lalín y se instaló aquí, donde estaba antiguamente Teléfonos. Había un bajo, lo alquiló y ahí empezó con un tienda en el 45. Entonces, Lalín era muy pequeño y el día que más movimiento había era cuando había feria. Por la semana también venía gente pero mucha menos”. Pero si algo distinguió durante estos 75 años a la droguería fue que “siempre hubo bastante variedad de surtidos. De lo que hay no falta nada se decía antes. En los primeros años venía gente de todas partes, de los alrededores como Vila de Cruces, Agolada, Dozón, Rodeiro y el resto de la comarca. La gente venía por el tema del ganado y a comprar. Eran otros tiempos más difíciles porque no había luz ni tampoco pistas y aquí se vendía carburo, gas de los candiles y un montón de cosas que era lo que había en aquellos tiempos”, explica José Ángel apoyado sobre un mostrador de madera donde se puede apreciar la huella del paso del tiempo.

Remedios caseros

“La de Mato”, que es como aún hoy se le conoce, es un comercio donde siempre primó la autenticidad. Su actual responsable todavía recuerda como “dependiendo de la temporada, los clientes te pedían cosas distintas. Todo el año se vendía mucho por el ganado porque, como trabajaban, los animales tenían problemas y enfermedades. Además, apenas había uno o dos veterinarios disponibles. Lo que teníamos eran, sobre todo, remedios caseros además de medicinas para el ganado. Y cuando era el tiempo de sembrar te pedían semillas, y así era todo.”

José Ángel Mato no duda cuando se le pregunta por la época dorada del negocio familiar: “Los mejores años fueron después de que regresé yo del servicio militar, en el 76, hasta los 85 o 90. Había mucha gente fuera, emigrada, y venían en verano y gastaban mucho dinero. Eso durante el verano se notaba muchísimo. Tengo que decir que yo siempre recuerdo ir a más con el paso de los años hasta que llegó el euro y con el euro hemos topado. Hubo un cambio grande y el dinero no rinde desde entonces, se cambiaron también mucho los precios y la cosa fue a menos, la verdad”.

Caso aparte es de la venta de condones entre los varones que acudían a la droguería. “Lo de los preservativos era todo un tabú. A la farmacia no iban a comprarlos porque había una mujer al frente y les daba vergüenza. Venían aquí junto a mi padre y le pedían preservativos. También se vendían muchos bragueros para la gente herniada y, como te decía, carburo. La verdad es que en aquellos años se vendían un montón de cosas”, añade Mato. Apostilla además que “todo era a granel. Teníamos azufre, ácidos, se preparaba lejía y pinturas. Incluso pez y resina”.

Por último, José Ángel Mato añade que “el futuro lo veo mal. El pequeño comercio tiende a desaparecer porque con las grandes áreas comerciales esto va a menos. No sé lo que pasará porque no cuento quedar aquí por muchos años.” Eso sí, tiene claro que “me iré con mi mujer para la aldea y ya está. Tendré que consultarlo con mis hermanos y no sé cómo lo vamos a hacer. Hay mucha mercancía aquí y no es fácil acabar con todo de repente”. De momento, la droguería Mato sigue haciendo honor al lema de su luminoso ofreciendo de todo un poco.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats