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Solo el 4% de las contrataciones laborales firmadas en 2019 son de carácter indefinido

De los 19.130 acuerdos suscritos, solo 842 no tenían duración determinada | La brecha de género es patente en los concellos dezanos, donde los contratos fijos de hombres superan en un centenar a los de mujeres

Vista de varias empresas ubicadas en el parque empresarial Lalín 2000.

Vista de varias empresas ubicadas en el parque empresarial Lalín 2000. Bernabé/Javier Lalín

Mes tras mes, los datos del paro evidencian que el desempleo en la zona afecta sobre todo a las personas con más de 25 años. Y la mayoría de los habitantes que sí conserva su empleo o vuelven al mercado laboral tienen un contrato de duración determinada, lo que genera muy poca, o ninguna, seguridad a la hora de planear el futuro en esta recién estrenada crisis económica. Los datos que vamos a ver del IGE son del año pasado, pero permite detectar la escasa estabilidad del mercado laboral en las dos comarcas.

Durante 2019, se firmaron en los nueve municipios 19.130 contratos iniciales de trabajo. De ellos, sólo el 4,4,%, es decir, 842 contrataciones, fueron indefinidas. El resto, hasta llegar a los 18.288 contratos laborales (95,5%), tenían una duración determinada. Esta proporción de 4 contratos fijos frente a 96 temporales se mantiene también en un análisis tanto por comarcas como por municipios.

En Deza, el IGE indica que durante el pasado año hubo 11.332 nuevas incorporaciones laborales, con 566 indefinidas y 10.766 temporales. Casi la mitad de esos 11.332 nuevos contratos se formalizaron en empresas lalinenses, con 5.924 firmas (341 fijos y 5.583 de duración predeterminada). Silleda aportó 3.039 contratos, de los que 106 son indefinidos y 2.933, temporales. Y a partir de aquí, los contratos indefinidos ya están por debajo del centenar: con 52 en Cruces, a los que hay que sumar 980 temporales para obtener un total de 1.032; 32 también indefinidos en Rodeiro, frente a los 519 de duración determinada, con un global de 551; 26 indefinidos en Agolada, que si se suman a los 649 dan un total de 675 y, por último, 9 en Dozón, que incorpora otros 102 temporales para dar un global de 111. Por cierto, Silleda y Agolada son los únicos concellos de la comarca y de la zona que, al menos, mejoran sus cifras de contratos indefinidos, ya que en 2018 sus empresas suscribieron, respectivamente, 98 y 15, frente a los ya citados 106 y 26.

Por su parte, en la comarca vecina de Tabeirós-Terra de Montes el año pasado registró 7.798 contratos laborales iniciales. Y de nuevo, los indefinidos se quedan muy atrás, con 276, frene a los 7.522 temporales. En la capital, A Estrada, de sus 6.112 acuerdos laborales, únicamente 213 fueron ya indefinidos, mientras que los restantes 5.899 sí tenían una duración concreta. En Forcarei solo se suscribieron 31 contrataciones fijas, frente a 590 temporales, siendo en total 621. Por último, Cerdedo-Cotobade aporta 1.065 contratos, de lo que 32 son indefinidos y 1.033 ya tenían horizonte temporal marcado.

Y si es complicado firmar de entrada un contrato indefinido, las mujeres lo tienen más difícil todavía. La brecha de género a la hora de conseguir un empleo más o menos estable sigue ahí, fruto de las dificultades para conciliar, del encasillamiento en determinadas profesiones o, también, de la falta de empresas en la zona adecuadas a la formación académica y profesional de las demandantes. En cualquier caso, de los 566 contratos indefinidos que se formalizaron el año pasado en Deza, 342 tuvieron como beneficiarios a varones y un centenar menos, en concreto 224, eran para mujeres. Solo hay un concello con más contrataciones indefinidas de mujeres que de hombres: Silleda. Aquí ellas ratificaron 58 contrataciones, frente a 48 de sus compañeros. Ya ven, la diferencia es mínima.

En A Estrada ocurre lo mismo que en Silleda: sus 116 contratos indefinidos a mujeres están por encima de los de 97 a varones. Pero, en el cómputo global de la comarca de Tabeirós-Montes, resulta de que de esos 276 contrataciones sin tiempo determinado, 138 fueron con trabajadores hombres, mientras que 128 tenían como destinatarias a mujeres.

Más del doble de acuerdos que una década atrás

Esa diferencia entre hombres y mujeres a la hora de hablar de empleo se da también, como es obvio, en la contratación temporal, pero con matices. En Deza, por ejemplo, el año pasado hubo 5.439 contratos de duración determinada a mujeres, por encima de los 5.327 (son un centenar menos) a varones. Sin embargo en Lalín, pilar económico de la comarca, hubo 500 contratos temporales más a hombres que a féminas. El acceso al empleo temporal para la mujer es también complicado en Tabeirós: ellas pudieron firmar 3.275 contrataciones con remate fijado, un millar menos de las 4.277 que suscribieron sus vecinos. Y aquí, sus tres municipios registran, sin excepción, más contrataciones temporales para hombres que para mujeres. Por otra parte, aunque el mercado haya consolidado ya los contratos temporales como la forma más habitual de acceder a un empleo, al menos el global de contrataciones que hubo el año pasado son bastantes más de las que había al comienzo de la anterior crisis económica. Si el año pasado las comarcas sumaron los 19.130 acuerdos laborales que mencionábamos, en 2009 la cifra había caído a los 8.161, esto es, menos de la mitad. Eso sí, por entonces las contrataciones indefinidas conservaban un peso ligeramente superior al actual: quedaron registrados 560 contratos indefinidos, que son el 6,8% del total. El resto, 7.601 (también muy lejos de los 18.288 de 2019) tenían un carácter temporal.

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