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El Ulla, como agua para chocolate

Las intensas lluvias del fin de semana arrastran tierra y tiñen el cauce del río

El agua muestra un intenso color marrón a su paso bajo el viaducto de Ponte Ledesma .

El agua muestra un intenso color marrón a su paso bajo el viaducto de Ponte Ledesma . Alejandra Fernández Vilela

Entre el sábado y ayer lunes, en la estación meteorológica de Lalín se recogieron nada menos que 56 litros por metro cuadrado (l/m2) de precipitaciones. Es la tercera parte de los 148,9 que cayeron desde el comienzo del otoño, hace poco más de un mes. Los aguaceros fueron de tal dimensión que provocaron arrastres de tierra hacia los cauces de los ríos. Y para muestra, un botón. El Ulla, sin duda el caudal más importante que pasa por Deza y Tabeirós-Montes y que de paso sirve de frontera natural entre Pontevedra y A Coruña, descendía ayer cubierto con un color marrón que daba idea de hasta qué punto los aguaceros hicieron mella. La estación meteorológica más cercana al Ulla es la de Camanzo, en Vila de Cruces. Aquí se recogieron, desde el sábado y hasta ayer lunes, unos valores muy similares a Lalín: 48,2 l/m2. Desde el pasado 22 de septiembre, cayeron en estas tierras cruceñas 114,8 milímetros de precipitaciones.

Barro en uno de los márgenes del muro construido en el lado de Boqueixón. Alejandra Fernández Vilela

Meteogalicia permite además consultar el aforo de los ríos. A falta de datos del cauce Arnego-Ulla (los más recientes son del 16 de este mes), sí podemos comprobar hasta qué punto las trombas de agua del sábado por la noche y del domingo hicieron mella en otro de los afluentes del Ulla, el Deza. En la jornada del 24, cuando aún no llovía con intensidad, el caudal máximo del Deza a su paso por Silleda era de 5,7 m3/segundo, y el nivel máximo del agua (la altura que alcanza) era de 1,6 metros. Pues bien, en la jornada del 25 el caudal máximo llego a nada menos que 79,1 m3/s, es decir, casi 16 veces por encima del valor del sábado, mientras que el nivel máximo llegó a los 3 metros.

Tampoco invita a cruzar el río a través de los postes que unen las Insuas de Gres . Alejandra Fernández Vilela

Con esa fuerza en los afluentes, es normal que el Ulla acabase arrastrando tierra en su cauce y presente un tono muy alejado del que muestra habitualmente. Las lluvias también afean, y mucho, el Campo do Río, ya del lado de Boqueixón. Desde hace días se han retirado camiones de tierra de esta zona, lo que ha dejado al descubierto un muro de hormigón construido justo frente al río. Antaño, el campo estaba al mismo nivel del Ulla, por lo que si se producía una crecida, quedaba anegado el campo. Ahora, el muro cuenta con una especie de canales para drenar la zona en caso de anegamiento. Pero ayer, lo único que se podía contemplar era barro acumulado junto a la pared de hormigón. Por cierto, tan bello paraje todavía sigue pendiente de que se retiren los árboles más pegados al milenario puente.

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