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A Estrada, del árbol al vaso

Los lagares estradenses emprenden la elaboración de sidra, mientras los productores ultiman la recogida de 500 toneladas de manzana en los pomares - La situación sanitaria dificulta la exportación de los caldos locales

Jesús Armenteros, de Sidra Ribela.

Jesús Armenteros, de Sidra Ribela.

Quizás el momento no esté para proponer un brindis, pero en A Estrada es tiempo de sidra. Todavía no ha llegado el esperado instante de escanciar, pero sí de convertir la manzana, sin prisa pero sin pausa, en un producto que cada vez sirve en mayor medida de bandera para estas tierras. Después de semanas recogiendo el fruto en los pomares, en los lagares estradenses comienzan a procesarlo para dejar luego que la naturaleza obre el milagro.

La cooperativa Ullama, que reúne al grueso de los productores de manzana en A Estrada, completará la próxima semana las labores de recolección. Estiman que este año, con la vecería en contra, la recogida se saldará con 500 toneladas, situándose en las previsiones realizadas al inicio de la campaña. Este volumen de fruto se trasladará a Chantada para la elaboración de la sidra ecológica que se comercializa bajo la etiqueta de Maeloc. Pero, a mayores, la tradición estradense reclama su parte. Es por ello que en los cinco lagares que se encuentran en activo en el municipio (cuatro de ellos con el correspondiente registro sanitaria para la comercialización de esta sidra), toca ponerse manos a la obra.

Y en ello estaban en la tarde de ayer en el Lagar Peroja, en la parroquia estradense de Agar. Seleccionar la manzana recogida es el primero de los pasos, junto en con el de la limpieza y el triturado, antes de que la prensa saque del fruto todo el jugo. "Es poca pero, este año, era de esperar", apunta Víctor Peroja. De esta sidrería saldrán en esta campaña 5.000 litros de sidra. "El mercado es el mismo. Hay clientes nuevos pero la situación no se presta mucho. Tenemos suerte de que no apreciamos mucho bajón pero también es cierto que somos pequeñitos", bromea Peroja. A la sidra que ya comenzaban a preparar en la tarde de ayer se suman los 2.500 litros de zumo de manzana, que este año lanzarán en un formato de un litro. Su vinagre continuará esperando. Quieren que la naturaleza siga su curso, sin interferencias. Y eso, claro está, tiene sus tiempos.

En Pardemarín la de este año será la primera temporada de Rabiosa, una nueva sidra que se suma a un mercado local en el que también se incluyen Ribela, Camino o Sidra de Vea, junto a otros caldos que llevan el nombre de municipio y su materia prima, aunque se elaboran en lagares foráneos. Desde la Sidrería Rabiosa se indica que los trabajos están prácticamente ultimados para dejar que sea ahora la naturaleza la haga lo necesario para que a partir de esta primavera se puedan escanciar 6.000 litros de sidra. En esta casa siempre hubo sidra. Estos productores elaboraban ya A Sobreira y ahora se abren mercado con una sidra que lleva el nombre de la característica variedad de manzana estradense, la bautizada como Rabiosa de Callobre. El caldo se obtiene combinando entre 10 y 15 variedades de la zona. "La sidra va a salir buena porque la calidad de la manzana de es buena, aunque este año sea más escasa. Esperamos que sea una sidra con un gusto profundo afrutado y con poca acidez", adelantan. A esta producción se sumarán 3.000 litros de ginebra, vinagre y zumo de manzana, junto con mermeladas de manzana de producción limitada.

A Rabiosa trabaja ya de cara a la temporada de Navidad, pensando en ofrecer a los clientes una cuidada selección de sus productos a modo de paquete-regalo para las fiestas. Asumen que iniciaron su andadura en un año "especialmente difícil para desarrollar este tipo de proyectos y es fundamental el apoyo de las administraciones".

En Ribela son ya varios los años de experiencia. A finales de esta misma semana se acelerarán los trabajos para elaborar la sidra de este 2020. Sin embargo, Jesús Armenteros reconoce que las expectativas no son tantas como las de ejercicios anteriores "por la situación y por la poca manzana". "Hay que ver cómo evoluciona todo esto. De la campaña del año pasado todavía queda producto. Llevamos ya ocho años y una situación similar no la hemos visto", expone. El techo de Ribela está en 12.000 litros anuales de producción, si bien desconocen qué cantidad elaborarán este año. El 60% de su sidra se exporta, principalmente a Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, el coronavirus ha complicado estas operaciones. Quizás haya minado las ganas de brindar, pero no impedirá escanciar.

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