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Carabelo comienza sus clases de apoyo para unos cuarenta alumnos en riesgo de exclusión

Tiene lista de espera, pero no dispone de aulas suficientes para cubrir toda la demanda - Prevé iniciar los talleres de castellano

Alumnado en el inicio de las clases de Carabelo.

Alumnado en el inicio de las clases de Carabelo. // Bernabé/Javier Lalín

La Asociación Carabelo dio marcha a sus aulas de apoyo a las familias en riesgo de exclusión. Cuenta con 42 alumnos que empezaron con las clases que se imparten en horario de tarde en el espacio que disponen junto al Xesús Golmar. Con el protocolo sanitario de por medio, tuvieron que limitar la incorporación de nuevas matrículas. "Eliminamos aulas de Infantil y primero de Educación Primaria porque no disponíamos de alumnado para estos cursos ni tampoco de voluntariado", señala una de las responsables del colectivo, Eva Pol.

Las clases, que tenían una duración de una hora, las redujeron a 50 minutos para poder desinfectar entre cada una de ellas. En los espacios, mantienen el protocolo que se aplica en los centros educativos. Además, en cada una de las aulas solo pueden tener cuatro niños, esto dificulta la situación. "Somos unos 20 voluntarios, que está bien, pero al no tener más que cuatro aulas para repartir a los pequeños, respetando la distancia, no podemos ofrecer más matrículas", explica. En cuanto a las personas que colaboran con el colectivo, Pol resalta que son las mismas que el año pasado, "algo que es muy positivo", pero en la situación actual "son insuficientes", al tener que ampliar los horarios, de forma que el número de alumnado por grupos se adapte a las aulas. Puntualiza que cuentan con lista de espera, por eso serán más estrictos que en otros años. "Aquella persona que falte más de tres veces, no podrá volver y se dará paso a otro niño", resalta.

En estas aulas, a parte de las clases, también disfrutaban de una merienda con los amigos. Este año, la tendrán que llevar para casa, pero siguen dando continuidad a esto. "Al no poder compartir material ni tocar casi nada, preferimos hacerlo así, pero que puedan disfrutarla igual; es lo más triste de todo, ver como no pueden jugar entre ellos ni compartir las cosas, que va implícito en la infancia", indica. Además, continúan con la biblioteca cerrada, "para que no se junten allí ya que pretendemos seguir con la normativa de los centros educativos, evitando que compartan material, mantengan contacto solo con los de su grupo y todo el protocolo que se sigue en los colegios", comenta la voluntaria.

Por otro lado, en otros años impartían aulas dirigidas a los padres. Una de ellas era la de castellano para las familias extranjeras, un curso que tuvo mucho éxito en otras ediciones. En este período, se encuentran preparándolo a espera de conocer si la persona encargada de impartirlo está disponible. "Tuvimos solicitudes y queremos llevarlo a cabo, ya que tiene buena acogida entre los asistentes; solo nos falta tener la persona que lo imparte", resalta.

El colectivo este año ha estado marcado por la ausencia de eventos para recaudar fondos. A estas alturas, ya tendrían realizado el calendario del próximo año para empezar con su venta, sin embargo, no sacarán el de 2021. "Vimos muy difícil organizar todas las fotos con los pequeños cumpliendo la normativa, así que preferimos dejarlo, para no complicarnos", comenta Pol.

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