El buen tiempo y jornada de descanso fueron buenos aliados para la cita del 18 en Lalín. Los puestos distribuyeron sus productos por el Campo da Feira y la calle Rosalía de Castro ofreciendo las mejores ofertas, pero lo que destacaba era el colorido de las plantas de difuntos.

La última cita ferial antes del Día de Todos los Santos, por eso había que aprovechar la jornada para hacer las compras de las plantas, aún así, los feriantes de estos puestos, señalan que las ventas no fueron altas. A lo largo de la calle, ya se avistaba el variado colorido de las plantas que llamaban la atención, aunque aún no están en su resplandor y transitando por el pueblo, se veía a gente portando bolsas con una o más plantas para llevar a los cementerios antes de la cita que del uno de noviembre. "Aunque es temprano, hay gente que les gusta llevarlas cuando las flores aún están cerradas para que abran en casa o ya en el cementerio", señala una de las vendedoras. Aunque sí transitó mucha gente, "era por paseo, más que por comprar", señala.

Los feriantes de estos puestos señalan que la venta de estas plantas en esta cita, "cada año va a menos, la gente espera a una fecha más cercana para comprar las plantas, e incluso luego se acercan a otras ferias que les encaja mejor para llevar las flores ya a los cementerios", comenta otro de los vendedores de las plantas. Aunque las ventas no fueron elevadas, en esta feria fue el producto que más salida tuvo.

El ambiente en la mañana de ayer animó a la hostelería que veía las terrazas llenas, puesto que el tiempo acompañaba. Y como en cada cita ferial, el pulpo es otro de los productos estrellas que no pueden faltar. Con variados puestos a lo largo del casco urbano y periferia, los residentes se acercaron a disfrutar de este producto culinario y comerlo en las terrazas y locales, o para llevarlo para sus casas. Con las medidas de seguridad de por medio, las colas mostraban el éxito de la cita.