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El cocido de Lalín aguanta el tipo

Los restaurantes arrancan la temporada con reservas para los fines de semana pero también padecen cancelaciones de clientes de zonas con restricción de movilidad

Dos clientes disfrutan del cocido que preparan en el restaurante Casa Currás.

Dos clientes disfrutan del cocido que preparan en el restaurante Casa Currás. Bernabé/Ana Agra

"Si nos quejásemos por el inicio de temporada, ya sería por soberbia". Así de rotundo se explica Alejandro Iglesias, del restaurante Cabanas, al ser preguntando por el volumen de clientes durante estas primeras semanas de cocido. Aunque no sean las cifras de otros años, los locales de hostelería admiten que estas primeras jornadas están siendo mejores de lo que esperaban en un mes marcado por las restricciones de movilidad en buena parte de las villas y ciudades cercanas a Lalín, como O Carballiño y Ourense. "Lalín está a medio camino de Ourense y Santiago, así que era normal que amigos que residen en las dos ciudades quedasen en Lalín para comer", añade. Es más, Lalín estuvo en septiembre durante medio mes con sus propias normas de contención. De ahí la incertidumbre sobre cómo comenzaría la campaña.

Sin embargo, las restricciones también tienen un punto a favor. Hay personas que no residen en O Carballiño pero sí trabajan allí y, ante la imposibilidad de comer dentro de los locales de la villa del Arenteiro, deciden trasladarse a mediodía a Lalín y luego volver a su trabajo, como explica Alberto Currás, de Casa Currás.

Otra de las medidas de restricción que entró en vigor esta misma semana fue la limitación a 10 personas en las reuniones, en toda Galicia. Esto, claro está, afecta también a los grupos que deseen comer fuera. "En este sentido no nos cambia nada, porque prácticamente desde agosto ya estamos trabajando con ese tope. Si acuden más clientes a comer, se dividen en dos mesas", explica Currás. El problema estriba no tanto en el límite de diez personas, sino en que hay que reducir el aforo para garantizar la separación entre las mesas, "de modo que en realidad, no cubrimos un 75% de la capacidad, sino que ya ni superamos el 50%", explica Iglesias. El restaurante Cabanas colgó el cartel de "lleno" el pasado fin de semana, y espera hacer lo mismo en éste. Eso sí, tuvo ya una cancelación, precisamente de clientes de Ourense.

En las afueras del casco urbano de Lalín, restaurantes como Parrillada Villanueva detectan un arranque de la temporada un tanto modesto. Desde el local señalan que las primeras semanas transcurrieron con escasas reservas, de modo que solo se ofrece cocido los sábados, con cita previa y siempre que haya un mínimo de pedidos, para garantizar que esa comida sí se va a consumir.

Por costumbre, enero, febrero y marzo son los meses con más clientela para degustar un cocido en Lalín. Los clientes de este periodo suelen hacer sus reservas de un año para otro, así que por el momento la mayoría de locales tienen ya mesas escogidas para esas fechas. Habrá que esperar, no obstante, a ver cómo evoluciona la situación de la epidemia para ver si se mantienen estas reservas. Ya en marzo, en las jornadas previas al decreto del estado de alarma hubo un continuo goteo de cancelaciones en los locales. Confiemos en que para entonces sí pueda cerrarse con buenos datos la campaña.

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