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Faro de Vigo

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Ponte Vilariño recupera su magia

Tras restaurar la caseta y los bancos, el Concello no descarta negociar el balneario

El área recreativa cuenta con elementos de juego. // Ángel Utrera

En tiempos de pandemia sanitaria hemos aprendido a valorar al menos una cosa: lo importante que es la libertad. Y por eso no cobraron importancia, tras el cese del estado de alarma, los viajes a zonas paradisíacas imposibles de situar en un mapa, ni playas con hoteles de cinco estrellas. No. Lo importante ahora es poder disfrutar de las pequeñas cosas, de los entorno naturales que están ahí al lado y cuyo silencio solo puede interrumpir la propia naturaleza.

Si de algo puede presumir Deza son de áreas recreativas y playas fluviales. Agolada no podía carecer de la suya aunque, eso sí, el área de Ponte Vilariño acusaba otro tipo de silencio: el abandono. El deterioro por el paso del tiempo y por la falta de parches había hecho mella en la caseta que sirve de chiringuito así como en los bancos y los elementos de juego. La madera estaba podrida "desde hacía años", recalca el alcalde, Luis Calvo, y hasta había un nido de avispa asiática en la caseta.

Desde hace días, el conjunto luce una nueva cara. Mediante una inversión de unos 6.000 euros, el gobierno local pudo cambiar el tejado de la caseta, reparar los aseos y cambiar los bancos de madera. La intervención pudo acometerse con fondos propios, como explica el regidor. El munícipe aprovecha para reprender al PP local por hacerse eco del mal estado que presentaban las instalaciones, dado que llevan en malas condiciones desde el anterior mandato, al menos.

El área recreativa de Ponte Vilariño está próxima a otra joya, en este caso arquitectónica, que también tuvo su momento de esplendor: el antiguo balneario. En este caso, su silencio vive acompasado con el fluir de sus aguas sulfurosas. Es posible que esta antigua casa de baños vuelva a la vida, no se sabe si con su uso original o con otro. Luis Calvo apunta que "llegado el momento, nos pondremos en contacto con los dueños" para ver si hay posibilidades como una cesión o compraventa. Hasta la fecha, ha sido fruto de tal desvalijamiento que en las habitaciones de baños solo quedan los azulejos, y en una de las estancias se amontona calzado y ropa vieja, como si alguien estuviese viviendo allí.

Habrá más intervenciones en áreas de esparcimiento, como en el parque infantil de la parroquia de Ventosa.

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