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Un año para sudar la mascarilla

A Estrada comparte con los clubes el protocolo de las instalaciones municipales que se abren el lunes y busca alternativas para activar sus escuelas deportivas

Resumen de medidas de protección en el Coto Ferreiro. // Bernabé/Javier Lalín

La "nueva normalidad" poco tiene de normal. Al menos, guarda muchas diferencias con lo que se entendía como común antes de que la pandemia llegase para transformar hasta el último resquicio de cotidianidad. No se trabaja igual, no se prevé una rutina escolar normal y tampoco el deporte se practicará dentro de los cánones habituales. El departamento municipal de Deportes del Concello de A Estrada llamó en la noche de ayer a los clubes usuarios de las instalaciones deportivas municipales a una reunión para explicarles cómo se realizará, el lunes, la reapertura de estos recintos, además de emplear el encuentro para exponer los esfuerzos del ayuntamiento para intentar mantener las escuelas deportivas este año; todavía sin saber muy bien cómo y desde cuándo será posible hacerlo.

El Concello tiene un protocolo específico para el uso de las instalaciones deportivas -caso del Estado Municipal de A Estrada, el campo de San Martiño en Callobre y el pabellón Coto Ferreiro con sus tres pistas, dado que el estadio Manuel Regueiro quedará de momento sin abrir a la espera de las obras de mejora que se prevén llevar a cabo en el mes de septiembre- pero, tal y como remarcó en la reunión de ayer, exigirá que todos los clubes que utilicen estas dependencias cuenten, a su vez con un protocolo específico de cada federación para la práctica deportiva concreta. De este modo, deberán cumplir tanto las especificidades de su protocolo como las exigencias del municipal.

Las citadas instalaciones cuentan con el equipamiento necesario -zonas de desfinfección, circuitos de circulación o geles hidroalcohólicos, entre otros- pero, a mayores, se establecen una serie de directrices generales para que se autorice el uso. De este modo, no está permitido el acceso de padres o acompañantes de los jugadores, debiendo aguardar en el exterior de los pabellones. El club podrá dar autorización únicamente para acompañar a los menores de edad hasta la zona de entrenamiento, de manera que estos acompañantes abandonen la instalación tan pronto como un responsable recoge a los jugadores. No estará permitido el uso de vestuarios, debiendo asistir los deportivas con la ropa apropiada para su práctica deportiva. Únicamente se les autorizará dejar una mochila básica en los espacios habilitados para este fin. Por lo demás, no está permitido dejar ningún material personal o de entrenamiento en ninguna de las salas. De hecho, los deportistas no podrán compartir material de uso individual, ni tampoco alimentos, bebidas o similares. Estos productos tendrán que estar identificados con el nombre del usuario. También se exige que se mantenga la distancia interpersonal de 1,5 metros, que los entrenadores tengan la mascarilla puesta en todo momento y que los deportistas las utilicen en todo desplazamiento por zonas comunes. Al finalizar el entrenamiento será necesario avisar en conserjería para que se proceda a la desinfección de las instalaciones utilizadas.

Escuelas

La segunda parte de la reunión de ayer estuvo centrada en el panorama que se plantea para la puesta en marcha de las escuelas deportivas. Reina la incertidumbre. Desde Deportes se reconoce que, a estas alturas, todos los frentes están abiertos. Para empezar, si la actividad en cuestión no tiene un protocolo específico, no podría realizarse en instalaciones municipales. Ello, entre otras cuestiones hace que, con la norma en la mano, de las 16 escuelas deportivas solo media docena tengan relativamente fácil continuar su actividad este difícil año. A mayores, estas propuestas están condicionadas por la disponibilidad de los pabellones de los colegios que, aunque de competencia municipal, resulta de asignación prioritaria para la actividad de los centros educativos. El departamento tiene ya avanzados posibles borradores para estas escuelas, que sitúan los grupos máximos en alrededor de diez alumnos. Otra incógnita importante a la que habrá que dar respuesta es el "cuándo". Aunque tradicionalmente arrancan en octubre, un horizonte posible si todo marcha bien seria noviembre, aunque también cabe esperar que pase el primer trimestre y activar estos programas a continuación.

Desde el citado departamento municipal se reconoció que los padres están llamando al Concello y a los monitores de las actividades para interesarse por las escuelas deportivas. El ayuntamiento recomienda a los clubes que elaboren su propio protocolo de actuación en un año en el que ya será del todo imposible que regrese la normalidad.

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