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Cientos de venezolanos de Deza y Tabeirós-Montes, entre los jubilados que llevan años sin cobrar pensión

Venezolanos de A Estrada, viendo uno de los vídeos de la protesta virtual internacional.

Venezolanos de A Estrada, viendo uno de los vídeos de la protesta virtual internacional. // Bernabé / Ana Agra

Centenares de jubilados venezolanos de Tabeirós-Montes y Deza se encuentran entre los pensionistas de su país residentes fuera de este que llevan años sin cobrar la pensión que tienen reconocida. Es la cifra que barajan las presidentas de la Asociación de Venezolanos de Deza y de la Asociación Comarcal Hermandad Venezolana de A Estrada, Clara Isabel Presas Ferreiro y Mari Carmen Barros, respectivamente. Aunque no pueden precisar con exactitud cuántos son, Presas señaló que en Deza y Forcarei -parte de los venezolanos residentes en este municipio forman parte de la entidad dezana por proximidad geográfica a Silleda- hay "centenares" de pensionistas venezolanos en esta situación. En A Estrada, Barros indicó que son al menos medio centenar.

Son mujeres mayores de 55 años y varones mayores de 60 -la edad de jubilación en Venezuela es inferior a la de España, al igual que la esperanza de vida, y varía según el sexo del interesado- que tienen reconocido por el Estado caribeño su derecho a una pensión pero que, de facto, no la reciben. Son una pequeña parte de los numerosísimos venezolanos residentes en el exterior de su país que no perciben la pensión que tienen reconocida y que necesitan para poder subsistir. Pero es que, además, al estar reconocida dicha pensión, se supone que ya cobran y, por eso, ni siquiera pueden solicitar una pensión no contributiva.

Ello les pone en una situación de extrema vulnerabilidad, tal y como denunció públicamente el jueves una protesta virtual internacional en la que se implicaron la Federación de Pensionados de España y la Asociación de Pensionados de Galicia. En el vídeo de llamamiento a la movilización se consideró una "violación de derechos humanos" la difícil situación que están padeciendo los venezolanos que no cobran sus pensiones y se apeló a la solidaridad y la humanidad para alzar la voz contra una situación insostenible: pensionistas en Venezuela que cobran 2 dólares y jubilados en el exterior que llevan 4 años y 7 meses sin percibir la pensión que les corresponde.

En la práctica, esta situación les condena a seguir trabajando en lo que les surja mientras sus años y su salud se lo permiten, a vender o "malvender" las propiedades que adquirieron durante años y años ´de esfuerzo o que heredaron de sus antepasados en España o a depender de sus hijo, de Servizos Sociais de sus respectivos concellos o de entidades benéficas para poder llegar a fin de mes. Algunos, según detalló Presas, recurren al Desván para obtener la ropa que precisan.

"Cada caso es diferente", explica Presas. Pero, a la vez, es "igual": la "precariedad" invade su vida. Muchos tienen grandes dificultades para encontrar trabajo porque allí donde lo piden les dicen que son "mayores" para trabajar y se ven abocados a depender de sus descendientes.

Pese a todo, agradecen la ayuda que reciben en España y valoran especialmente poder ir al médico. Saben que en Venezuela es artículo de lujo. Y, por eso, pese a su difícil situación, siguen siendo solidarios con sus compatriotas y periódicamente organizan recogidas de medicinas (sobrantes de tratamientos) para enviarlas a su país, con ayuda de administraciones y entidades benéficas.

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