El reciente pavoroso incendio urbano de Silleda ha vuelto a reavivar el conflicto laboral latente en el parque de bomberos de Silleda. Representantes de la CIG denunciaron ayer lo que para ellos es una flagrante falta de medios. Antón Merallo, secretario comarcal de la central nacionalista explicó que "las declaraciones hechas por la gerencia tras el siniestro fueron la gota que colmó el vaso de una situación de recortes que arrastramos desde hace años en cuestión de personal, de guardias y de refuerzos". Merallo le cedió la palabra a su compañero Ramón Lareo, secretario de la sección sindical de la CIG en el Consorcio de Rescates Contraincendios de Deza-Terra de Montes, que realizó una exposición de su versión de lo que sucede en la actualidad en el recinto situado en Trasdeza.

Para Lareo tras el incendio de Silleda "queda en evidencia que tres personas de guardia no es solución, sobre todo por nuestra integridad física. Estamos trabajando sin cumplir ningún protocolo de seguridad y al mismo tiempo tampoco cumplimos ningún protocolo para con la gente que tenemos que rescatar ni hacia la intervención propiamente dicha. En cualquier parque los protocolos establecen un mínimo de cinco personas y los parques como Dios manda la primera salida se hace con seis, siete u ocho bomberos". El representante de la CIG también manifestó que "el incendio de Silleda fue aparatoso pero es una fachada y no hubo que hacer el rescate de nadie. Allí llegaron tres bomberos sin equipar y aquello te supera porque haciendo todo bien en un principio había que salir con tres vehículos. Además, se lastimó un compañero que por encima no es bombero, aunque sobre esa cuestión no queremos incidir porque le pudo pasar a cualquiera de nosotros".

Ramón Lareo también hizo referencia a otras dos intervenciones para enfatizar esa falta de recursos del parque de bomberos silledense. En este sentido, dijo que "en el incendio del Fogar de Santiso, por ejemplo la casa ardió por falta de medios porque el fuego estaba prácticamente extinguido. No se tomaron las medidas necesarias como pedir al Concello de Lalín un vehículo nodriza o solicitar a un bombero de guardia para enviarlo allí. Aquello estaba salvado menos la palloza. Quedamos sin agua pero nosotros no hacemos milagros. Lo que no puede ser es que avises a un jefe de servicio que no sabe por dónde salir". En referencia al responsable del parque añadió que "una persona que cobra lo que cobra y que por encima tiene un secretario no puede hacer lo que hace. A mayores tienen un secretario y un interventor. Hay más gente para hacer gestiones que para trabajar. Ellos no van a ningún operativo, aunque digan lo contrario".

El otro suceso que recordaron ayer fue el relativo a los incendios forestales de Silleda de 2017, donde "el domingo estaban cuatro de guardia de los 16 que somos y se nos dijo que el fuego nunca llegaría a las casas. Ardió una granja que si llegan a avisar una hora antes no se quemaba porque tenía los alrededores muy limpios", explicó el responsable de la CIG en rescates y operaciones contraincendios. Ramón Lareo quiso incidir en que "nos jugamos el pellejo todos los días. Cuando se habla de gran actuación de los bomberos hay que reconocer que es cierto. Si traes a un bombero de fuera y lo pones a trabajar con nosotros, a los dos días se marcha porque no aguanta".

Cabe recordar que la CIG carece de representación sindical en el parque de Silleda, tal y como recordó Antón Merallo durante su comparecencia pública de ayer. Sin embargo, el propio Antón Merallo quiso subrayar que la central sindical nacionalista tiene una "mayoría bastante amplia en el sector de bomberos en toda Galicia".