Llevaba tiempo gestándose. Tanto, que llega a su presentación pública con los deberes muy avanzados y con un horizonte temporal ya perfilado para echar a andar. Después de sucesivos intentos, contactos y rumores, A Estrada tendrá, por fin, una nueva residencia de mayores, un centro asistencial llamado a sumarse a la residencia pública ya existente en el municipio desde la década de los 80 pero que, a diferencia de esta, prestará servicio también a personas con dependencia. El proyecto fue presentado en la mañana de ayer en el consistorio y nace de la colaboración entre el Concello, el promotor José Antonio Patiño Amboage -grupo Pontevea- y la constructora Bamarti. La nueva infraestructura social se localizará en la Rúa da Cultura, en la esquina situada frente al instituto Manuel García Barros y el vial que conduce a la Fundación de Exposicións e Congresos.

El nuevo centro se configura como una unidad residencial de 120 plazas que se asentará sobre un ámbito de alrededor de 11.000 metros cuadrados, después de sumar a los 5.000 metros cuadrados iniciales para encajar la construcción una superficie pensada para configurar un parque abierto, aprovechando la zona boscosa y el paso de un curso fluvial por el entorno La inversión prevista se sitúa entre los 4,5 y los 5 millones de euros, contando que se generen 50 puestos de trabajo para la atención de los residentes.

Al acto de presentación organizado ayer asistieron el alcalde, José López Campos, el promotor, José Antonio Patiño, José y Fernando Martínez, de la constructora Bamarti y el arquitecto Alfredo Varela -de Arquitav Arquitectos-, entre otros. El mandatario estradense comenzó reconociendo que la construcción de una nueva residencia de mayores venía siendo un "caballo de batalla" en sucesivos mandatos y asumió que la falta de un PXOM y de un ámbito en el que encajar esta infraestructura complicó durante años el hallazgo de una solución. Apuntó que de un tiempo a esta parte se plantearon dos posibles salidas en cuanto a espacio: la bolsa de A Baiuca o el suelo dotacional en la Rúa da Cultura, terrenos por los que finalmente se apostó. El regidor confesó que su gobierno llevaba cinco años estudiando ya opciones y manteniendo reuniones con la consellería y con empresas interesadas en prestar este servicio. Explicó que hace meses se llegó a un acuerdo y a una entente que permitirá materializar este proyecto de la mano del grupo geriátrico que ya dirige un centro en la vecina localidad de Potevea. El promotor presentó ya a comienzos de este año el anteproyecto en el Concello, que ya fue informado favorablemente por los técnicos municipales y que ya se remitió a Política Social -apuntaron que la consellería realizó un informe de supervisión del proyecto- y también a Augas de Galicia, cuya autorización previa favorable se espera para los próximos días.

López Campos aguardó que en un mes se pueda ya estar informando el proyecto de urbanización para la concesión de la correspondiente licencia municipal de obra. La intención es que entre los meses de septiembre y octubre pueda arrancar la ejecución de una ambiciosa obra que, en base a las previsiones del promotor, podría estar lista para entrar en funcionamiento a finales de 2021.

La nueva residencia de mayores Amboage se localizará, como queda avanzado, en la confluencia entre las rúas do Moble y da Cultura. Explican que la elección de este emplazamiento viene motivada por su cercanía al núcleo urbano y los valores paisajísticos de su entorno, con la cercanía de un cauce de un rio y las zonas verdes y arboladas del área. El arquitecto del proyecto explicó que la topografía natural del terreno servirá de elemento de integración de la propuesta de edificación. Así, el complejo geriátrico se asentará sobre un conjunto de parcelas. En la pieza mayor se ubicará la residencia y otras con frente a la Rúa do Moble y que llegan hasta el recinto ferial se regenerarán para configurar una gran zona verde arbolada en la que se buscará configurar una serie de sendas peatonales para que el complejo disponga de un amplio entorno de espacios abiertos de ocio y descanso para ofrecer a sus usuarios.

El proyecto plantea un edificio con forma triangular, que dispone de dos alas laterales y un ala central curva. A través de una integración de la propia construcción en las particularidades y atributos de la parcela, se busca configurar un espacio abierto en el que el exterior y el interior se puedan relacionar. La propuesta arquitectónica realiza una apuesta por elementos de arquitectura bioclimática y principios como la ecoeficiencia, abogando por la utilización de energías renovables. Con una ventilación específica, se busca que la edificación evite la concentración de gas Radón.

En cuanto a la configuración del edificio, la planta baja se concibe para zonas comunes y dependencias generales del centro. Su parte central estará reservada a la zona de control y guardarropa, un despacho de administración, el salón social, el comedor y la cocina, con las correspondientes estancias destinadas a almacenes y neveras. En este ala donde también encuentran encaje el garaje y las estancias destinadas a cuartos técnicos, así como la lavandería y los vestuarios de personal.

Un vestíbulo separará este cuerpo central del ala derecha, destinada al área de administración y despachos médicos. Entre estos últimos figuran estancias para médico, psicólogo y trabajador social, así como dependencias ligadas al bienestar de los usuarios, caso de la sala de rehabilitación, peluquería o psiquiogeratría se ubican todos los cuartos técnicos, la sala polivalente y el almacén-sacristía.

Por su parte, la planta primera es la zona residencial propiamente dicha, con un total de 60 dormitorios dobles con aseo privado y accesible. En la parte central se emplaza el cuerpo de escaleras y el área de enfermería. Esta dispone de zona de control, sala de curas, dos habitaciones de enfermería, habitación de aislamiento y un aseo. En el ala central se sitúan 32 dormitorios y el resto se distribuyen de forma simétrica entre las zonas izquierda y derecha, donde también hay una sala de estar y un área de servicios, entre otras estancias. La planta es totalmente accesible y la comunicación con la planta inferior se realiza a través de los tres cuerpos de escalera y tres ascensores. Dispone de dos salidas directas al exterior. En la cubierta habrá zona de terraza.

En cuanto al aparcamiento, el centro dispondrá de un total de 50 plazas, distribuidas entre la parcela privada (40 plazas) y la Rúa Moble (10 plazas). Tres plazas se reservarán para uso exclusivo de la edificación.

En cifras, el complejo ocupará alrededor de 11.000 metros cuadrados, con 5.000 de construcción. La inversión prevista ronda los 5 millones de euros y generará medio centenar de puestos de trabajo. En sus 120 plazas el Concello intentará gestionar con Política Territorial un concierto público para poder ofrecer este servicio a mayores de A Estrada que tuvieron que abandonar el municipio por carecer de un centro de estas características. El alcalde recordó en este sentido que A Estrada se encuentra en zona prioritaria para este tipo de atención.

"La culpa de que yo viniese a A Estrada fue del señor alcalde y de Fernando y José Bamarti", apuntó el promotor de esta residencia. Reconoció que no tenía decidido dónde ubicar su proyecto pero que casi se decantaba por el área de Santiago. Finalmente cambió el rumbo y ayer se mostró satisfecho de la decisión tomada.