La estradense Marga Fraga tiene en sus paseos hasta el trabajo y en su teléfono móvil a los aliados perfectos para dar rienda suelta a su pasión por la fotografía. No pide al instante que pose, simplemente lo observa con ojo entrenado y no lo deja escapar. Su obra refleja su gusto por la fotografía urbana, con una clara vertiente documental. No podía perder la ocasión de poner una pandemia ante su objetivo. Una colección que ya puede verse en el perfil de Facebook A Estrada by Marga Fraga ofrece un paseo por la capital estradense en tiempos del coronavirus. Las instantáneas apresan los pasos cautelosos -o no tan comedidos, según el caso- de la actual desescalada y el vacío de las largas jornadas de confinamiento.

"Me alucinó verlo todo tan vacío", explica la autora de estas fotografías. Confiesa que le impactó especialmente la Zona dos Viños, a la que esta crisis dejó muda durante muchos días, lejos del bullicio de bares y terrazas. También la desinfección en la calle y la carpa para realizar los test de coronavirus se le quedó marcada, aunque ese instante decidió no inmortalizarlo. Durante los primeros días de la pandemia utilizaba el móvil en sus desplazamientos al supermercado o a la farmacia para preservar las imágenes de un pueblo casi congelado. Ahora, con la movilidad permitida, tira de cámara.

Esta estradense pudo testimoniar como el silencio más absoluto comenzó a rasgarse con unl tímido ajetreo parapetado tras una mascarilla. "Ahora se nota que la gente quería salir a la calle. Muchísimo. Antes apreciabas el miedo en el ambiente, ahora la gente va más suelta, a lo mejor suelta de más", comenta. "Me di cuenta de que somos animales de contacto. Descubrí que me encanta tocar a la gente", confiesa esta estradense.

Fraga reconoce que la primera vez que salió a estirar las piernas por esa A Estrada que retrató completamente desolada por el vacío y el silencio no pudo más que alucinar "con el boom de la gente caminando". "Acabé metiéndome por caminos para escapar de la gente y aun así". Asegura que "ardía de ganas" por salir a la calle para documentar este momento histórico.

Comenzó retratando el confinamiento en su propia casa. Aunque tiene muy buen material, bromea con que su publicación está, por ahora, censurada. Todo llegará. De hecho las imágenes de lo cotidiano reflejan también fielmente la vivencia de estos tiempos de pandemia, desde las largas siestas frente al televisor de puro aburrimiento al momento de hacer coladas con prendas y objetos de otros tiempos y reencontrados en un armario que nunca como ahora estuvo tan ordenado. En días en los que el bien común prohibió la libertad individual, el silencio se adueñó de las calles, del viento y del tiempo.