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Cuarentena para las prendas y restricción de acceso al local en los roperos sociales

El de Lalín funciona a partir del 8 - Silleda trabaja en un protocolo para la reapertura

Cuarentena para las prendas y restricción de acceso al local en los roperos sociales

Cuarentena para las prendas y restricción de acceso al local en los roperos sociales

El estado de alarma frenó en seco la labor de los roperos municipales, que facilitan la donación y reutilización de ropa y calzado en buen estado. Las medidas de protección contra el contagio del coronavirus prohibieron incluso que las donaciones de textil se realizasen tanto en el contenedor que usa el Desván Municipal de Lalín como en los numerosos colectores que tienen la fundación Humana en los principales municipios de la zona.

Unos y otros siguen precintados a día de hoy, pero los servicios municipales trabajan ya en la reapertura de estas instalaciones. En Lalín la edil de Benestar Social, Paz Pérez indica que se está trabajando en un protocolo de apertura, consensuado con las personas voluntarias que se encargan de clasificar y de repartir la ropa y textil de hogar que llega a la sede del Desván Municipal en la calle Memorias dun Neno Labrego. Hay que analizar cómo se realiza la entrega. de las prendas, dadas las dimensiones del local y que éste solo tiene acceso por una puerta. Como muy tarde, el Desván abrirá en la semana del 8 de junio.

El hecho de tener un único acceso limita también esta nueva etapa en el edificio que usa Cáritas A Estrada en la rúa San Paio. El director de la entidad, José Manuel Vázquez, indica que el inmueble cuenta con un bajo y una primera planta. El bajo ocupa 180 m2 y en él se clasifican los alimentos así como los productos textiles, mientras que la primera planta se utiliza para impartir clases. "Ahora mismo, sí estamos repartiendo alimentos, mediante cita previa. Aún no sabemos cómo puede funcionar el reparto de ropa", de modo que todavía no maneja una fecha de reapertura de este servicio.

Por de pronto, Cáritas A Estrada tiene claro que las personas que accedan al inmueble para ver de qué ropa pueden surtirse tendrán que desinfectar antes las manos y entrar solo de dos en dos personas. Habrá que manipularla con guantes, mascarilla y pantallas, igual que las personas que se encargan de su clasificación. Y es que a diferencia de Lalín y Silleda, Cáritas A Estrada siguió recibiendo donaciones durante estos meses de confinamiento. La ropa que entra en el almacén de esta entidad entra en cuarentena, de modo que está durante toda la semana en el almacén y el lunes, una voluntaria se encarga de clasificarla por talla, género o estado. En circunstancias normales, entre cuatro y cinco voluntarios se encargan de realizar estas tareas, pero durante el estado de alarma solo José Manuel Vázquez y otra ayudante accedieron al local, para minimizar cualquier riesgo de contagio. Es preciso que la ropa esté sin que nadie la manipule durante 24 horas, por lo menos, pero desde Cáritas prefieren extender este periodo hasta las 48 horas. Al preguntarle si en estas últimas semanas aumentó la demanda de ropa y textil, Vázquez es tajante: "Ahora mismo tenemos demanda de todo, ya sea tanto de ropa y calzado como de alimentos, pero también de ayudas para hacer frente al pago de alquiler del piso o de los pagos de recibos de luz y gas".

E igual que siguió funcionando la entrega de alimentos en Lalín, A Estrada o en los demás municipios de las comarcas, en Silleda su Banco de Alimentos continuó recibiendo donaciones tanto de entidades como de supermercados. Esto permitió complementar las ayudas que se pusieron en marcha desde el primer día para ayudar a las familias afectadas por ERTE o suspensión de actividad de las empresas en que trabajan. En cuanto al ropero del programa municipal Silleda Solidaria, está previsto que retome su actividad en las próximas semanas. Igual que en A estrada, la ropa quedará en cuarentena las horas suficientes como para garantizar que no está contaminada, mientras que las entregas tendrán lugar de acuerdo a las medidas de seguridad que establezcan las autoridades sanitarias. Silleda trabaja también en un plan de reapertura.

En cuanto a la Fundación Humana, el pasado 23 de abril comunicó al Concello de Silleda la suspensión temporal de la recogida de ropa y calzado en sus contenedores. El año pasado, los trasdezanos depositaron en sus colectores 26.221 kilos de ropa usada para una nueva oportunidad, y que equivale a 59.000 prendas. Humana dispone en Silleda de una docena de contenedores, con lo que el concello ya cumple con la normativa europea que establece que en 2025 todos los concellos deben tener un servicio de recogida separada para productos textiles. La ropa que se recoge en estos puntos de Trasdeza y otros de las comarcas se destina o bien a tiendas de segunda mano o se exporta a África, donde se vende a precios mínimo para generar recursos.

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