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Sesión disco para romper el silencio

Una iniciativa ciudadana brinda a los vecinos de la Avenida de Santiago, en especial a los niños, una hora de música para poner un poco de alegría a los días de encierro

El ordenador y la mesa de mezclas para regalar una hora de música a la Avenida de Santiago.

El ordenador y la mesa de mezclas para regalar una hora de música a la Avenida de Santiago.

Ventanas y balcones se han convertido esta semana en una válvula de escape. Muchos de los niños que viven recluidos estos días en el interior de sus viviendas aguardan que el reloj marque las 20.00 horas. Saben que en ese instante las ventanas se abren de par en par y estalla un aplauso al que cada vez se suman más manos en el casco urbano de A Estrada. Es el momento de aplaudir a los sanitarios que están en la trinchera en esta batalla; de gritar bravo por todos los que se quedan en casa e impiden que el coronavirus corra por las calles y de expresar en voz alta y jubilosa los deseos de esperanza. Todo irá bien.

En la Avenida de Santiago los vecinos han dado un paso más. La iniciativa surgió en el seno de la agrupación vecinal nacida para reclamar mejoras en esta poblada zona del casco urbano estradense. A las 18.00 horas del viernes la ventana se abrió y ante ella se colocó el ordenador y la mesa de mezclas. A partir de ese instante, y durante toda una hora, el silencio se rompió. La música tomó todos y cada uno de los hogares de esta calle, desde la rotonda más próxima al colegio Figueiroa hasta la que conduce a la Rúa da Cultura.

La sesión disco comenzó con una canción que estos días no para de sonar: Resistiré, del mítico Dúo Dinámico. Luego el DJ pensó en los más pequeños y ofreció una selección de temas infantiles para que los niños pudiesen dar rienda suelta a su energía retenida, entregándose al baile en el interior de sus casas. Hubo también temas para sus padres, tratando de que toda la familia se lanzase a las improvisadas pistas de baile en salones y habitaciones.

Detrás de esta iniciativa ciudadana estuvo la pretensión de hacer que para los más pequeños el día pasase antes y fuese más divertido, teniendo en cuenta que estas jornadas de reclusión se les están haciendo muy largas. Además de para los menores, esta hora de música a todo volumen y compartida con toda la calle sirvió para que los mayores pudiesen hacer también un paréntesis en la cuarentena, para animarse a bailar y a subir el ánimo en medio de la incertidumbre, el aburrimiento y la desesperación.

Durante una hora, la Avenida de Santiago consiguió romper el silencio del confinamiento sin salir de casa. Ahora la agrupación vecinal valora si repetir algo similar para disfrute de todos los habitantes de la zona. Cuando le decidan, a buen seguro las ventanas volverán a abrirse de par en par para que la alegría y el mensaje de esperanza se extienda por toda la calle.

En otras zonas de la villa también se dejó escuchar estos días música en la cita de las 20.00 horas en los balcones. Los edificios que rodean la alameda municipal se intercambiaron de un lado a otro juegos como el Veo Veo o, coincidiendo con la celebración del Día del Padre, el famoso Hola Don Pepito, Hola don José.Hoy muchos volverán a esperar a que el reloj anuncie las ocho de la tarde, la hora de abrir la ventana y asomarse al balcón.

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