La experimentación no cesa en el campo estradense. Que el municipio es toda una potencia autonómica en la producción y distribución de manzana para la elaboración de sidra está ya fuera de toda duda. Productores locales ligados a este sector respaldan ahora la puesta en marcha de un proyecto piloto centrado en el cultivo de pera, aguardando que las plantaciones realizadas entren en producción en 2024.

El Lagar Peroja se encuentra detrás de esta experiencia productiva en la parroquia estradense de Agar. Desde estas instalaciones, Víctor Peroja explicó ayer que la pretensión es recuperar la apuesta por una fruta que, junto a la manzana, guarda una importante tradición en Galicia. Insistió en que esta misma apuesta se realizó hace unos años desde el municipio con la manzana, obteniendo unos resultados que convierten al municipio en uno de los grandes productores gallegos del sector y favoreciendo el resurgir de la sidricultura local.

En esta suerte de campo de ensayo de Agar se plantaron en 2019 100 perales, a los que acaban de sumarse otras 300 plantas. El cultivo ocupa unos 6.000 metros cuadrados de extensión. Peroja indicó que se decidió plantar en esta experiencia piloto pera conferencia y algunas variedades autóctonas, buscando en la selección que el ciclo coincida, aproximadamente, con el del manzano, de tal manera que la recogida de todo este fruto se realice en torno al mes de octubre. En esta época los productores estradenses de manzana programan -muchos de ellos de forma conjunta, a través de su unión en la cooperativa Ullama- la recogida del fruto.

Peroja indicó asimismo que los perales plantados en esta finca de Agar entrarían en producción en cinco años, de manera que se aguarda que puedan comenzar a dar sus frutos entre 2024 y 2025. La pretensión de estos productores es poner en comercialización parte de estas peras y reservar otra parte de la esperada producción para la elaboración de mosto y de perada, insistiendo en que es así como se conoce la bebida alcohólica similar a la sidra obtenida de la fermentación del jugo de pera. Incidió este lagarero estradense en que sería un error denominarla "sidra de pera".

Las plantaciones realizadas en el marco de esta experiencia piloto tramitarán su inclusión en el correspondiente registro de plantaciones en ecológico, si bien es preciso para obtener la certificación en esta materia que transcurran al menos tres años.

"Esperamos que se den bien", apuntó ayer Víctor Peroja desde la nueva plantación de perales realizada en Agar. Indicó que en la casa familiar en la que se rehabilitó hace unos años el lagar para la elaboración de sidra siempre hubo perales, si bien reconoció que este cultivo no pasaba de ser el habitual en cualquier casa del rural gallego. Señaló que este tipo de plantaciones no requiere exactamente las mismas condiciones que los manzanos. "Tiene otros patrones", incidió. Este estradense remarcó que lo que se busca en Agar es "un nuevo uso" para el campo y la oportunidad de introducir desde este un nuevo producto en el mercado.

Peroja llega a esta experiencia avalado por el trabajo realizado junto a su padre, Daniel Peroja, en la comercialización de manzano y en la elaboración de Sidra Peroja, que se distribuye desde hace varios años a través de establecimientos ligados al comercio de proximidad. En la finca familiar son actualmente 2.500 los manzanos de los que se recoge fruto cada temporada. Bajo la marca Peroja se comercializan cada campaña alrededor de 5.000 litros de sidra. A mayores, en estas instalaciones se elabora vinagre de sidra y mosto de manzana, en una apuesta por la diversificación de la producción.