El lamentable espectáculo vivido el viernes en el pleno de Lalín estaba muy presente ayer entre la sociedad local. 24 horas después de la trifulca entre gobierno y dos grupos de la oposición, Compromiso por Lalín (CxL) y BNG emitieron un comunicado conjunto en el que cuestionan a la concejala de Comercio, Karen Fernández Lamela.

Las dos fuerzas coinciden en cuestionar la expulsión del portavoz nacionalista, Francisco Vilariño, por parte del alcalde, José Crespo, en una decisión que entienden "arbitraria y de dudosa legalidad". Asimismo, hablan de la gravedad que supusieron los "insultos reiterados, en la esfera de lo personal" de la edil contra el líder de Compromiso, Rafael Cuíña. En relación a la expulsión de Vilariño, exponen que fue un burdo intento del regidor de intentar amordazar a la oposición "que no hace otra cosa que defender los derechos y representar a los vecinos". Además de asegurar que el mandatario llamó al edil "sinvergüenza" mientras abandonaba la sala, recuerdan como en el anterior mandato el PP se había posicionado en contra de la expulsión "más que justificada del tránsfuga Juan José Cruz, dudando de su legalidad y apoyando la petición de informes al secretario municipal sobre la legalidad de lo acontecido".

"Consideramos que la concejala Karen Fernández no puede continuar un minuto más representando a los lalinenses, después de la agresividad dialéctica y en las formas propias de una persona violenta que demostró que no es capaz de asumir la crítica política y la labor de fiscalización de la oposición", dicen. Cuestionan que la edil usase expresiones que entran en el aspecto personal de Cuíña como: "si tu padre viviera, te iba a partir la cara a hostias" o "vives de los dineros de tu padre". También cuestiona que Crespo se dirigiese a Cuíña diciéndole: "Karen es mejor empresaria que tú, cuando el coordinador de Compromiso no hizo ni la más mínima referencia personal a la concejala".

Estas dos fuerzas responsabilizan al PP de haber sentado el caldo de cultivo ya en el anterior mandato de lo que ahora está aconteciendo, "riendo y callando los desmadres dialécticos de Cruz, ahora heredados por su concejala y con consecuencias que en solo ocho meses la oposición tuvo que abandonar el pleno en dos ocasiones; un récord absoluto en la historia democrática de Lalín".

Compromiso y BNG subrayan que en la localidad impera la mordaza impuesta por el PP, "con concejalas que merecen la reprobación como Lamela, por traspasar todos los límites y meterse en lo personal, incapaz de asumir la legítima crítica política de los que no piensan como ella". También apuntan al alcalde por actuar con prepotencia en los plenos, incluso alentando a sus concejales. "Crespo demuestra que no solo no cambió como prometió, sino que nos encontramos con un alcalde peligroso en su actitud, que insulta en lo personal y que piensa que la oposición está mejor callada y los vecinos son sus súbditos". Cuíña pedirá al secretario municipal que consten en acta las manifestaciones de la edil.

Por otro lado, el portavoz del PSOE, Román Santalla, cree que la gestión de los plenos se le está yendo de las manos al regidor y que cuando toma la palabra son habituales sus "insultos a los adversarios políticos" para crispar el ambiente. Señala que el episodio entre Lamela y Cuíña comenzó a raíz de una crítica política de su compañera Alba Forno, replicado por la representante del gobierno con insultos al padre de Rafael Cuíña. "No la tenía, pero en todo caso ahí ya perdería toda su argumentación". Santalla entiende que tras este "hecho reprobable" el PP "tendrá que tomar nota con esta edil". Indica que en este punto "Crespo fue absolutamente parcial" y a su entender lo que debió hacer el alcalde fue expulsar del pleno a su compañera de partido.