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Los concellos se afanan en mejorar pistas y mobiliario un mes después de 'Fabien'

Dozón remató esta semana con la puesta a punto del alumbrado - Siguen pendientes farolas y señales en Lalín -La carpa de la petanca de Silleda debe estar lista en 15 días

Los cordeles suplen los barrotes de un puente en Gres. // A.R.A.

Los cordeles suplen los barrotes de un puente en Gres. // A.R.A.

Su paso por la comarca fue el 22 de diciembre, y no dejó precisamente el Gordo de la Lotería de Navidad. La borrasca Fabien dejó tras de sí un reguero de árboles caídos, pistas destrozadas por los aguaceros y desperfectos en diversos inmuebles municipales.

Ha transcurrido más de un mes desde esa tempestad, y aunque sus consecuencias van poco a poco desapareciendo de la retina, todavía quedan cosas por adecentar, dad la magnitud de los destrozos. En la cabecera comarcal, Lalín, quedan por reparar farolas, paneles y señales, todos en vías de contratación. Silleda se centra ahora en reparar la carpa del campo de petanca de A Bandeira. Las rachas de viento destrozaron uno de sus tramos, y fue preciso retirarla toda para volver a ensamblarla. Tiene que estar lista ante de mediados de febrero, antes de que comience un campeonato. Es la segunda vez que un temporal afecta a esta estructura.

El Concello de Silleda solventó ya las incidencias de telefonía, y reparó los destrozos que causó el agua en un vial de Toxa y en la Avenida do Recinto Feiral. El alumbrado público vuelve a funcionar con normalidad. Eso sí, hay quejas de vecinos de Vilavella, en O Castro. Apuntan que estuvieron sin luz pública desde el 22 de diciembre al 30 de ese mismo mes. Cuando los operarios arreglaron la avería, quedaron tres farolas apagadas porque había un corte. El pasado 10 de enero arreglaron la avería, per desde entonces el cable que permite el suministro está sobre el suelo, en unas fincas.

Y ya que hablamos de alumbrado público, el apagón que provocó Fabien quedó resuelto esta misma semana en todo el término municipal de Dozón. El municipio más pequeño de la comarca no registró incidencias de gran calibre en las instalaciones públicas.

Rodeiro, por su parte, continúa reparando caminos dañados, sobre todo los que dan acceso a granjas y establos. Es la primera vez que este concello tiene que echar mano de la niveladora de una empresa para reparar todos los daños, ya que en anteriores inviernos solía esperar a que le tocase el turno de la maquinaria de la mancomunidad. Hubo, también, una reparación de los elementos de juego en el parque infantil del lago del casco urbano.

El arreglo de pistas también es prioritario en Agolada y Vila de Cruces. El arrastre de zahorra dejó varios viales de Agolada casi intransitables y con varias deficiencias de construcción y mantenimiento a la vista, como apunta el regidor, Luis Calvo. Las rachas de viento de la borrasca también levantaron varias tejas y chapas de los inmuebles que componen el recinto ferial de Os Pendellos.

En cuanto a Vila de Cruces, su extensa red viaria y la falta de mantenimiento en cunetas que días atrás denunció el regidor, Luis Taboada, respecto al anterior mandato, explica que todavía el gobierno bipartito no pudiese actuar en la limpieza y reparación de elementos dañados en sus áreas recreativas. En A Carixa continúan apilados restos de árboles arrastrados por la corriente del Deza, mientras que en Gres está vallado el acceso a las Insuas, a la espera de que se repongan varios de los barrotes de las pasarelas. Eso sí, se retiró ya la maleza que se acumulaba en ellas. En este caso, la tremenda crecida del Ulla se debió a que el pantano de Portodemouros tuvo que usar el aliviadero, al llegar al tope de su capacidad.

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