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La plaza "viejoven" de A Estrada

La nueva Praza da Constitución ofrece un aspecto descuidado por la suciedad del blanco y polémico pavimento

Rodadas, manchas y distintos restos afean la imagen de la nueva plaza. // Bernabé/Juan Carlos Asorey

Rodadas, manchas y distintos restos afean la imagen de la nueva plaza. // Bernabé/Juan Carlos Asorey

La renovación de la Praza da Constitución en A Estrada ha dado mucho que hablar. La práctica totalidad de los estradenses tenía una opinión formada al respecto, a favor o en contra de los cambios efectuados. La novedad es lo que tiene. Sin embargo, transcurridos unos meses desde que se completó la reforma y se abrió este espacio nuevamente al público, las aguas fueron volviendo a su cauce. El enfado de muchos al ver cómo las máquinas picaban las losas de piedra ya no mueve molinos, dando paso a la aceptación, el conformismo y también al aplauso. Sobre gustos, nada hay escrito. En realidad, el debate es en sí estéril. La obra está hecha y la estética escogida es la que ahora toca disfrutar. Cuestión aparte es, sin embargo, el mantenimiento. El blanco nuclear de hace unos meses dista bastante del lienzo a manchones que ahora parece extenderse en la mayor de las plazas estradenses. Y es aquí donde las críticas ciudadanas se recrean ahora en el "esto ya se veía venir". A estas alturas la plaza no pasa la prueba del algodón.

La Praza da Constitución es la plaza pública de mayor dimensión de A Estrada. Ahora todavía más. Sus alrededor de 1.200 metros cuadrados se ampliaron hasta los 2.200 con la reforma ejecutada en los últimos meses. El Concello lo apostó todo al blanco. La piedra fue retirada en aras a asegurar una uniformidad de todo el conjunto, ya que el hormigón pulido actual llega hasta la última de las plazas encadenadas que articulan el paseo por la ampliada alameda municipal.

La blancura del amplio recinto y la acción sobre ella de los rayos del sol fue de lo más comentado, siendo todavía aconsejable cruzar el recinto con gafas de sol para evitar molestias si se desea mantener los ojos bien abiertos. Sin embargo, ya no es blanco todo lo que reluce. Rodadas bien marcadas en negro -y no precisamente de las bicicletas o los patines para los que esta plaza resulta ideal-, chicles pegados, marcas de óxido o excrementos de pájaro salpican todo este amplísimo "folio" en blanco, una estampa que hasta parece tomar relieve cuando la lluvia cubre la plaza con una brillante lámina de agua.

Escoger un color delicado, incluso para el equipamiento de un hogar, puede traer muchos quebraderos de cabeza, al menos si uno tiene la intención de que el bien recién adquirido no parezca viejo y descuidado a los pocos días de uso. No cabe duda de que lo que se paga es para usar y disfrutar. En este punto los estradenses han cumplido. Han hecho suya la Praza da Constitución y la gozan en conciertos, sobre patinetes o dando pedal. No obstante, la imagen que a día de hoy ofrece el firme dista mucho de la que correspondería a un espacio recién estrenado. Como decía el famoso anuncio, el algodón no engaña: la plaza semeja sucia y descuidada. Le viene como anillo al dedo el calificativo popular de "viejoven". Es nueva pero no lo parece.

Mantenimiento

El mantenimiento de la recién remozada Praza da Constitución se está haciendo, principalmente, a través de limpieza con agua y, en alguna ocasión, algún que otro producto de limpieza. El edil Juan Constenla reconoció que los chicles que "decoran" este pavimento son una problemática común a muchas aceras e incidió en que el Concello busca en estos momentos un tratamiento que pueda eliminar las manchas de caucho sobre este blanco tapiz. La cuestión es dar con algo que elimine estos restos y sea compatible con el material que conforma la plaza. "La plaza es para usarla y disfrutarla", remarcó Constenla, que aplaudió que los estradenses empleen un espacio "que A Estrada necesitaba". Remarcó que este espacio público ampliado resultó idóneo para la celebración de conciertos y de multitud de actividades que ahora se programan a los pies del consistorio aprovechando la amplitud de espacio.

El primer evento multitudinario que acogió este recinto fue la Feira da Sidra. Contra todo pronóstico, la blanca plaza salió airosa de esta cita. Y es que, según explicó Constenla, un equipo de limpieza se encargó de dejarla niquelada tan pronto como la organización de la feria recogió la instalación.

La mayor de las plazas estradenses es blanca. Y ya se sabe que sobre el blanco todo destaca. Elegido el color, no quedará ahora más remedio que, para que luzca como debe, sacar el paño, la escoba o el jabón para lo que es nuevo no parezca viejo.

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