Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El papel resiste el embate de Internet

Las librerías aún conservan clientes que compran libros de texto en formato físico

Begoña García, encargada de la librería Raíces en Lalín. // Bernabé/ Ana Agra

Begoña García, encargada de la librería Raíces en Lalín. // Bernabé/ Ana Agra

Desde pequeños se nos intenta inculcar que el uso prolongado de aparatos electrónicos nos puede repercutir en nuestra visión. Hoy en día, el impacto que ha tenido la tecnología en nuestras vidas es un hecho irrefutable, y ya se ha adentrado en el sistema escolar. Los libros educativos en papel empiezan a peligrar en determinados cursos de los institutos lalinenses, que llevan utilizando, desde hace dos años, el formato electrónico.

Las librerías de Lalín ya están ultimando la reservas de libros para el próximo período escolar. A finales de junio ya comenzaron a recibir las primeras reservas, ya que las editoriales cierran durante el mes de julio y, muchas de ellas, no vuelven a abrir hasta finales de agosto. Con todo, los libreros lalinenses llevan dos años notando el descenso de número de ventas en los ejemplares que se deberían utilizar en los cursos en los que ahora se utiliza el libro electrónico. Muchos de ellos temen a que, cada vez, se vaya introduciendo en más cursos tanto en secundaria como en primaria:"Si se implanta el sistema electrónico en los colegios, las librerías ya podemos cerrar, desapareceríamos", afirma una de los responsables de la librería Dalvi.

Aún así, hay muchos padres que no están de acuerdo con esta medida, ya que algunos niños no son capaces de estudiar mirando la pantalla, no se familiarizan con el formato: "Hay padres que vienen a hacer las fotocopias de los temas porque su hijo no es capaz de estudiar a través del ordenador", comenta Begoña García, responsable de la librería Raíces.Al igual que sucede en la librería Carlín de A Estrada, donde muchos padres acuden a la librería para imprimir el temario ya que a sus hijos les resulta mucho más fácil estudiar subrayando el papel, explica una de las encargadas.

Otros, directamente, compran el libro físico, sobre todo en materias como biología: "Muchas madres vienen a comprar el libro en papel para que su hijo lo utilice a modo de consulta, porque prefieren ese formato a la tablet", concluye la responsable de la librería Dalvi. Además, señalan que otro de los inconvenientes es la responsabilidad que recae sobre los propios niños ya que deben tener cuidado con no romperlo.

Las dos librerías lalinenses coinciden en que celebrar una feria del libro podría ser una acción cultural que favorecería a la lectura. Un buen ejemplo a seguir, aunque no comparable, sería la feria del libro de Barcelona. El hecho de regalar un libro y una rosa hace que la gente participe y que, al final, se convierta en una tradición. Sin embargo, ya se ha intentado otra veces pero no ha funcionado, tanto el mal tiempo como la dificultad de organizar un evento en el que participan muchas organizaciones, hace que se necesite una buena coordinación. Aun así, ambas se muestran participativas en una iniciativa de estas características.

Compartir el artículo

stats