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Sabrina Hoffmann y Sonja Wykowsky: "Nuestras alumnas alemanas ya tienen una casa en Lalín"

"El IES Laxeiro nos parece un instituto muy moderno porque en Itzehoe todavía empezamos ahora a digitalizarlo todo"

Sabrina Hoffmann y Sonja Wykowsky posan delante de la entrada del IES Laxeiro. // Bernabé/Javier Lalín

Sabrina Hoffmann y Sonja Wykowsky posan delante de la entrada del IES Laxeiro. // Bernabé/Javier Lalín

Las dos viajaron con una docena de alumnas procedentes de Itzehoe, una población del norte de Alemania, para realizar un intercambio con el IES Laxeiro entre el 20 y el 27 de junio pasados. Las educadoras Sabrina Hoffmann y Sonja Wykowsky atendieron a la convocatoria de FARO DE VIGO para valorar un encuentro que tuvo su primera parte a orillas del Mar del Norte y que finalizó con una fiesta de despedida que nadie se quiso perder. Ambas coinciden en señalar como lo mejor de su estancia "el rafting que hicimos en el río Ulla porque hay unos rápidos muy interesantes", puntualiza Sabrina. Las dos ya habían estado antes en territorio español "porque estuvimos en Madrid, un sitio que no tiene nada que ver con Galicia pero igual de bonito", apostilla Sonja.

Por lo que respecta a la experiencia vivida por parte de los estudiantes que tuvieron a su cargo, Sabrina destaca que "a las chicas lo que más les impresionó fueron las Islas Cíes, algo que nos gustó muchísimo a todas". Las profesoras no quisieron dejar pasar la ocasión de indicar que "este tipo de intercambios son importantes porque sirven para conocer otras culturas y no simplemente aprender lo que nos aportan los libros de texto sobre España o Galicia porque para nosotros lo más habitual es viajar a lugares como Barcelona o Madrid que a esta parte de España. Tener una estancia junto a una familia de acogida es una experiencia única que les permite crecer.", añade Sonja, que también recuerda que sus alumnas llegaron a Lalín siendo "muy tímidas pero en la fiesta de despedida se mezclaron mucho con todo el mundo". En este sentido, Sabrina Hoffmann subraya el hecho de que una de sus alumnas encontrase en Lalín "el amor de su vida" después de haber ya congeniado ambos durante la estancia de los alumnos lalinenses en tierras germanas. Sin embargo, será imposible volver a repetir la experiencia una vez más porque, tal y como recuerda Sabrina "lo volveremos a hacer pero con otros chicos". De todas formas, las alumnas alemanas de paso por Lalín llegaron a confesar a sus profesoras que en la cabecera comarcal dezana "ya tienen una casa" a la que podrían regresar.

Tanto Sabrina Hoffmann como Sonja Wykowsky hablan correctamente el español, una lengua que no les es ajena porque, según Wykowsky, "yo nací en una ciudad donde había muchos trabajadores de España que vinieron durante los años 60 y 70, y por eso mi instituto tenía el español como asignatura y fue algo muy extraordinario, y eso fue lo que me atrajo". De igual forma, Hoffmann reconoce "que no tengo una historia como la de Sonja, lo que pasa es que empecé a estudiar a español en el instituto porque me gustaba. Además, también me gusta mucho la cultura española y la alegría que desprenden en todo lo que se hace a cualquier hora del día". Al respecto, Wykowsky no duda en señalar que también le gusta "eso de cenar a las diez y media, que es algo muy raro en la vida diaria de cualquier alemán". Sin abandonar el campo filológico, las dos profesoras son perfectas conocedoras de la presencia de varias lenguas cooficiales en el territorio español, pero reconocen que, aunque el gallego les gusta, "para nosotros es más difícil entenderlo completamente y es mejor cuando se ve escrito", apunta Hoffmann. Y, por supuesto, el asunto culinario también surge a la hora de enumerar las excelencias lalinenses. "En Lalín comprobamos lo mucho y bien que se come en Galicia", asegura una Sonja Wykowsky que reconoce haberse sorprendido por la ingesta habitual de los gallegos.

Instalaciones

En otro orden de cosas, las profesoras alemanas destacan curiosamente la calidad de las instalaciones del IES Laxeiro indicando que "es muy moderno porque en nuestra tierra todavía empezamos ahora a digitalizarlo todo". Sabrina incluso apostilla que "no queda mucho dinero para digitalizar todavía, así que hace poco que empezamos a hacerlo" cuando se le recuerda que extraña que alguien que procede de Alemania destaque el avance de los medios educativos gallegos. La conversación transcurre en una jornada triste para las dos mujeres por el adiós, y que no dudan en repetir que volverían de buena gana a la comarca dezana si tuvieran oportunidad. Sabrina y Sonja se quedaron prendadas de la majestuosidad de la playa viguesa de Samil, a la que querrían regresar lo antes posible porque dicen proceder de una "ciudad mediana, de unos 35.000 habitantes, más o menos, y donde la mayoría trabaja en Hamburgo, que está a menos de 50 kilómetros de distancia".

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