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El músico compostelano Jorge Casal ha logrado hacerse un hueco entre los aloitadores de Sabucedo

Jorge Casal, durante la edición de la Rapa das Bestas del año pasado. // Alfonso Maseda Varela

Jorge Casal afrontará en solo unos días la que será su cuarta participación en la Rapa das Bestas como aloitador. Muy lejos, o no tanto, queda ya aquella primera vez en la que salió al curro de Sabucedo como un aloitador más. Durante todo el año había estado viendo vídeos y recibiendo los consejos de su amigo Michel Touriño. La primera de las yeguas a la que se subió casi lo tira al suelo pero supo recomponerse para terminar la jornada destrozado pero con el orgullo de aquel que encuentra su sitio. Desde aquel momento hasta hoy, el compositor compostelano ha ido ganándose el cariño de un pueblo poco dado a las concesiones. Su respeto hacia los animales y las tradiciones, unido a su trabajo constante en las labores del monte, terminaron por conjugarse con su carácter inquieto para terminar ganándose un lugar por derecho propio entre los aloitadores de Sabucedo.

Jorge Casal recuerda que su llegada a Rapa das Bestas tuvo un claro protagonista, el aloitador y amigo Michel Touriño. El músico compostelano siempre tuvo una relación cercana con los animales y, especialmente, con los caballos, con los que trabaja diariamente. A través de su amigo fue adentrándose en el mundo de Sabucedo y demostrando que no le importaba mancharse. "Trabajé mucho. Desbroces, cierres... Pero sobre todo aprendí muchas cosas de los caballos salvajes. No tienen nada que ver. Es un mundo totalmente distinto", afirma.

Luego llegó su bautismo en el curro, hace ya cuatro años. "Fue horrible. Ahí no hay preparación que valga. Michel me tuvo todo el año viendo vídeos. De repente los paraba y me preguntaba quién estaba fallando en ese momento y por qué. El objetivo era mecanizar los movimientos lo máximo posible. Luego, físicamente me encuentro bien y acostumbrado a tratar con animales a un nivel en el que te llevas golpes. Todo parecía controlado pero la primera vez que salté, la yegua me tiró por el aire. En ese momento me acordé de lo que me decía Michel, que nunca me soltase. Así que me quedé agarrado logré volver a montar. A partir de ahí ya todas fueron bien. He tenido mucha suerte, solo un par de golpes", explicó el aloitador.

Esa primera vez en el curro de la Rapa fue un punto y seguido para Jorge Casal, un hombre que tiene una cita marcada con Sabucedo cada fin de semana. "Me levanto a las seis y media para poder estar allí a las ocho. Todas las semanas se trabaja. Se hacen cierres, se mueven manadas a zonas más seguras, se sacan caballos que se acercan a los pueblos... Todo eso es lo importante. Al final, la Rapa es una celebración maravillosa, con un espectáculo de por medio, pero lo que se gana sirve para costear lo que hacemos durante todo el año. Todos estos trabajos requieren dinero y, sin la fiesta, no serían factibles".

Con el paso del tiempo, Casal terminó mimetizándose de una manera increíble con Sabucedo, en lo que reconoce ha sido "una gran suerte". "Tengo que agradecer el cariño de toda la gente de Sabucedo. Desde el principio traté de hacerlo todo con el máximo de los respetos, preguntando todo lo que no sabía y dejando a los mayores, que son los que saben. Poco a poco fui haciéndome un sitio y ganando la confianza de los compañeros, algo por lo que estoy muy agradecido".

"La Rapa es genial. Es una celebración de la vida y de nuestro patrimonio vivo. Es un cúmulo de cosas preciosas y un cúmulo de gente que tenemos mucho en común, que amamos a los animales salvajes y nuestra tierra. Hay que estar aquí para sentir lo que es", afirmó un hombre que espera vivir todavía muchos curros más en Sabucedo. "Si no tengo mala suerte con los caballos con los que trabajo a título personal y no hay ninguna lesión de por medio, me quedan todavía muchas bestas más por aloitar", afirmó el músico compostelano afincado ahora en Ames.

"Aquí me siento como en familia. Desde el primer día me abrieron las puertas de sus casas y sé que tengo sitio siempre que quiera para quedarme. La gente me trata genial y me hicieron parte de todo esto. Es increíble", sentenció.

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